⇒ EL OTRO CAMINO A SANTIAGO Y MÁS ALLÁ

INICIO

1. Un diagnóstico irreversible: El especialista que había visitado le diagnosticó que la sustancia negra palidecía irreversiblemente en su interior.

2. El alegre viaje en autobús desde Bayona al pueblecito donse se inicia el Camino Francés, Saint-Jean-Pied-de-Port: donde conoce a Nelson Masekela

3. Los distintos orígenes de los primeros compañeros de Camino: Manoj, el indio, andaba descalzo por la rue de la Citadelle como la hospitalaria Mme. Sinanian.

4. La llegada del grupo de los españoles al albergue: justo antes de disponerse a compartir la cena.

5. El recuerdo de una cena anterior en Saint-Jean-Pied-de-Port: el personaje del peregrino consideraba improbable que lo mismo o parecido pudiera volver a repetirse.

6. La pregunta de la maestra de reiki: después del brindis con izarra.

7. El conocimiento de Manoj sobre el samadhi: cuando el ser muere para el mundo.

8. El influjo hipnótico de las palabras: el peregrino se encontraba embargado por la emoción por haberlas repetido bajo la fuerza de la mirada pura del indio.

”Quien llega al yo más íntimo – como dijo André Malby- en realidad llega a los demás. Y quien llega a la verdad y no ha llegado a los otros, no ha llegado a ningún sitio.”

9. Gestos sagrados y signos secretos: gestos que producen gozo y signos de eficacia mágica.

10. Los preparativos para el ritual en la noche de Saint-Jean-Pied-de-Port: disponiendo las cosas para luego regresar a la cama en silencio, evitando molestarse los unos a los otros.

11. El preludio del bansuri y las ragas: en la tradición se cree que los dioses lloran si son torpemente interpretadas, y que es peligroso hacer sonar una fuera de su estación o su hora.

12. La experiencia peregrina y la estrofa del Isha-Upanishad: la llama se estiró hasta casi rozar el techo asustándolos.

13. Los peregrinos al abandonar Saint-Jean-Pied-de-Port siguen rutas diferentes: sólo él se había preocupado por la ausencia de Manoj y por eso fingió haber olvidado algo en el albergue.

14. Los pasos del peregrino por la ruta del Mariscal Harispe y Napoleón: cuando alcanza Hontto y la granja Ithurburia se le hace incomprensible encontrársela cerrada.

15. El trayecto que el peregrino anda desde el refugio de Orisson hasta la virgen de Biakorri: apartando con sus propios brazos a todas esas ovejas que entorpecían sus pasos.

16. La tribulación que hace presa del peregrino: la niebla había vuelto a escapársele del interior de su mente y con los sentidos no era capaz de percibir nada.

17. El relincho del caballo salvaje: cuando iba sumido en la más leve  y suave de las gracias.

18. La decisión que el peregrino toma a la altura de la cruz Thibault: cuando se echa las manos al cuello con la intención de desprenderse de su propia cruz.

19. El peregrino alcanza la estela del collado Bentartea: e imagina que aquellos escasos vestigios de nieve son, desde la cumbre del Lepoeder, todo el accidente que le depara el resto de la jornada.

20. El recorrido de sus compañeros por Arnéguy, la frontera con España: habiendo tomado el Camino de Mayorga y por asfalto casi hasta el propio Ventas.

21. De Arnéguy a Valcarlos sin estelas pero con historia: cuando los españoles ven a los otros sumidos en el beso de un abrazo que no parece ir a tener fin.

22. En la anunciada travesía del Txangoa la muerte está presente: donde hay una inscripción en recuerdo del peregrino Antonio Jorge Ferreira, que había iniciado su andadura un 13 de enero del 2002, y donde el manto de invisibilidad lo envuelve  con un hálito constrictor.

23. El recuerdo de la caída vertiginosa al pasaje del espanto: desconsolado y aterido como aquí se encuentra.

24. El extraño fenómeno atmosférico que anunciaban las previsiones meteorológicas: Helga a pesar de las molestias en su rodilla es la que más corre.

25. El continuo del asombro y el estruendo que hace temblar a la montaña entera: ”Cuando el alma imagina su impotencia se entristece’‘. Esta tristeza -dice Spinoza- se llama humildad.

26. La tan esperada llegada del peregrino a Roncesvalles: con la sensación de que todo lo que le espera a uno es infinitamente mejor que lo que hasta aquí ha dejado atrás.

27. Una habitación en La Posada de Roncesvalles: donde Helga y Nelson se habían instalado y donde el peregrino decide ducharse.

28. La visita guiada el conjunto artístico de Roncesvalles: el edificio del albergue nuevo pertenece al siglo XVIII, la colegiata fue construida a finales del XII […]

29. A la hora de la misa conventual el ambiente en el refugio Itzandegia: donde un holandés le asignó una cama y una litera.

30. La Misa del Peregrino en Roncesvalles y la Bendición del Peregrino: experiencia sobrecogedora oír los cánticos de los canónigos por entre las arcadas góticas de la morada de Dios en el Pirineo navarro.

31. El encuentro con el gitano al final de la Misa del Peregrino: cuando la desconfianza afloró en los ojos de Susana.

32. El gitano le da al peregrino noticias de Manoj: al que alguien le había contado una misteriosa historia sobre un pájaro.

33. En chili-calli o caló, la lengua de los gitanos en España: el maché y la brinzá, con las bujaris y el manró y el mol al peregrino le saben a gloria.

34. La tentación de los naipes o el diablo de la mala voluntad: ”Tú camino -le dijo el gitano- se va a torcer en León”.

35. El no significado de soñar la pesadilla que sueña: se despertó con un gran sobresalto.

36. El cambio experimentado en el objeto patafísico: las seis líneas quebradas pronto se comportaron como si fueran gusanos y por lo que se asustó.

37. El despertar en el albergue con cantos gregorianos: el holandés le tendió el CD señalándole el ‘Veni creator spiritus’.

38. Con el pensamiento puesto en los españoles: Todavía el amanecer no ha acabado de asomar cuando él lo hace.

39. Dejando Roncesvalles atrás por el robledal de las brujas: Los primeros pasos se dan por el sendero de un bonito bosque.

40. La cruz de Roldán y la cruz de los Peregrinos en la carretera a Burguete: una cruz toscana que tomó la decisión de situar ahí el prior Francisco Polit.

41. Navaja, pan y queso al borde de Burguete: a la altura del nuevo desvío.

42. El encuentro con el arcano sin nombre: una septuagenaria, una dama de porte distinguido está sentada en la mesa de la esquina ajena a ellos.

43. Solange, la septuagenaria, y el personaje del peregrino se presentan: y en seguida han comenzado a hablar de Hemingway.

44. Del Hemingway de Burguete y ‘Fiesta’ al Hemingway de García Márquez: el que había permanecido seis días en una capilla ardiente a la espera de alguien que -según el escritor- estaba cazando leones en África.

45. Colinas como elefantes blancos y el suicidio de Hemingway: el peregrino lamentaba que Hemingway se hubiera sentido tan desesperado como para pegarse un tiro con una escopeta.

46. Noticias de Manoj tras la visita a la iglesia de Burguete: Manoj había sobrepasado a Solange con su bansuri a la tarde, en el robledal de las brujas.

47. El hexagrama que representaba lo receptivo de camino a Espinal: alguien había trazado a carboncillo, sobre la página de un cuaderno en blanco, seis líneas quebradas.

48. La historia del Camino de Santiago y de Espinal: ”Camina lento, no te apresures, que al único lugar a donde tienes que llegar es a ti mismo”.

49. La artesanal fuente de Espinal o Auriz-Berri: la más artesanal de las fuentes de agua fresca que se pueda desear.

50. A las estelas de Espinal son guiados por el partisano albanés: con el que Solange había estado compartiendo la tarde del día anterior.

51. Los útiles del mago y el arcano: las estelas habían sido talladas en piedra arenisca y caliza.

52. El trayecto de Espinal a Biskarreta: Andamos por la N-135, hasta que las flechas en la carretera nos indican que debemos girar a la izquierda, y proseguir por la calle de San Bartolomé.

53. El descanso en Linzoáin y la aporía del alto de Erro: Solange expresaba, arqueando ligeramente su ceja izquierda, que eso no lo comprendía.

54. En el alto de Erro la explicación de él y el comienzo del relato de ella: que había abandonado el cementerio de Montparnasse y andado hasta la estación Central de París.

55. La llegada a Avallon y el equipamiento para el Camino: la empleada fue muy gentil y le recomendó ese modelo de mochila suyo, que ya lleva la concha de Santiago incorporada y unas zapatillas deportivas, más cómodas que las botas, por si las botas le hacían daño.

56. En Vézelay un llanto liberador: el baño de la luz en el interior de la basílica, como una epifanía de la infancia.

57. Los primeros días de camino de Solange por la Vía Lemovicensis: en las puertas de La Maison-Dieu pensó que no podría dar ni un paso más.

58. La francesa atravesó Nannay y Raveau y alcanzó La Charité-sur-Loire: Ahora iba a ser él quien no la comprendiese.

59. El desconcierto de la francesa de camino a La Plauderie: el vagabundo la llamó por su nombre como si la conociera.

60. Las librerías de la ciudad de los tejados azules: donde ella descubre que él es el autor de un libro que lleva por título ‘Le clignotant d’Euler’.

61. Las dos polémicas obras por las que la francesa conocía al escritor Marin Ledun: con L’homme qui a vu l’homme había pasado largas horas de las muchas en vela que había pasado en el hospital.

62. El vértigo que le provoca al peregrino el título de la obra de Marin Ledun: y que la francesa le tiende en ese momento del alto de Erro, cuando su amiga se les une.

63. Lo que lo mareara lo sabemos en una retrospectiva: Esa línea escrita que lee cuando se ha detenido frente al escaparate de la Librairie de La Rue en Pente’.

64. Detenido en el alto de Erro todavía… contempla una ficción: la última de las líneas se había puesto a vibrar como si la uña de un pulgar invisible estuviera produciendo un sonido en la cuerda de una guitarra.

65. Descendiendo el alto de Erro escucha un suspiro que parece proceder del objeto: y en cuanto ve ese pasillo abierto en la fronda se desvía por él.

66. El cuervo francoparlante, el partisano albanés y la llegada a Zubiri: donde la francesa le había reservado una cama.

67. La primera de las confidencias con el Lector: la irrupción de manera intempestiva de mi yo íntimo.

68. La segunda de las confidencias con el Lector: la reflexión a la que me induce el personaje del peregrino. La noción de Heidegger.

69. En Zubiri sentados en un banco de la iglesia nueva de San Esteban: el lugar donde la francesa prosigue con el relato de su camino por la Vía Lemovicensis.

70. El camino de la francesa desde La Charité-sur-Loire hasta Brécy: donde pernoctó en un albergue en el que las tazas eran de porcelana y las cucharillas lucían camafeos.

71. Después de Brécy y el encuentro con los vagabundos hasta Neuvy-Saint-Sépulchre: donde existe otra iglesia objeto de la peregrinación popular.

72. Ir de las reliquias al Das Man y al Dasein del ‘Ser y tiempo’ de Heidegger: conocer parte de su pensamiento sobre la llamada de la conciencia.

73. El propósito de que los personajes encajen su descubrimiento: el ser expuestos a la verdad.

74. La tercera de las confidencias con el Lector: comenzando por la edad a la que conocí el Camino y el Camino me tentó.

75. Una bañera en La Souterraine: en la que la francesa se sumerge escuchando a Bach, la noche antecesora de Pierre de Folle.

76. La cuarta de mis confidencias con el Lector y el comienzo de mi camino: detenida como ellos en Zubiri.

77. El misterioso cuaderno enviado desde una dirección en Compostela ya olvidada: de páginas amarillentas por el paso del tiempo.

78. El papel que iba a jugar el Circo Kaos o partir desde Bayona: los prolegómenos del viaje.

79. En Saint-Jean-Pied-de-Port un refugio en la rue d’Espagne: Le Chemin vers l’Etoile de Eric Viotte.

80. Los caminos de la liberación, el dolor y el personaje: ” […] Dice Feynman, el físico, que ni la naturaleza sabe que camino va a seguir el electrón […]”

81. La noche en Le Chemin vers l’Etoile, el despertar y el andar hasta el refugio de Orisson: cuando no imagino todavía que el Camino va a doler.

82. Aidion, Aion, Chronos y Kairós, el tiempo del Acontecimiento: donde me introduzco como el personaje de la española.

83. La experiencia en Orisson y la emoción de Roncesvalles en el camino del dolor: quizá habría sido distinto sin Anne Mary no hubiese tomado tanto vino y no hubiera invitado a sentarse a nuestra mesa a aquel canadiense.

84. Las tres veces que se abandona Roncesvalles por el robledal de las brujas: sin contar la vez que me desplacé desde el camino del Norte y que fue la vez en que pude encontrar la muerte.

85. El inesperado encuentro en Zubiri.

86. La opípara cena el restaurante del hotel Gau Txori: donde se cita el ‘Toco tu boca’ de Julio Cortázar.

87. En el camino de la liberación, en Burguete, un primer mensaje para Laura: la hija de un hombre que había amado.

88. Burguete y Espinal en el camino del dolor: punto en el que me despisto y no tomo el desvío que había que tomar.

89. Los arcanos del Tarot en el camino de la liberación, la ficción y la realidad en el camino del personaje: donde conoceré a un contrabandista.

90. La tortilla de chistorra y las tortillas malditas: la de chistorra en el bar Valentín, en Zubiri.

91. Ir de Zubiri a Larrasoaña: dejando atrás la fábrica de magnesitas y atravesando por Ilarratz, Santa Lucía y Ezquirotz.

92. El encuentro de la psicóloga en el puente de los Bandidos: donde el personaje se niega a traducir sus palabras reales.

93. Tras Akerreta, en Zuriain, antes de Irotz, el muerto de La Taconera: la historia que le contó a la psicóloga un parroquiano.

94. En Zabaldika, otra vez el cuervo políglota: cuando divisaron la iglesia de San Esteban con su tañido entrañable.

95. La fantasía en la etapa preliminar a emprender el Camino: el temor a no ir a ser lo bastante buena y ser expulsada de él.

96. La conexión de la realidad con las mentiras: el momento en el que me retuerzo la rodilla.

97. Diego, los compañeros en Zubiri y la racionalidad: la explicación al nombre que le doy a este camino.

98. Tras Zabaldika, Arleta, ya cerca de Trinidad de Arre: que es el punto donde ya caminamos todos juntos, con aquellos con los que voy, los que vienen conmigo en espíritu y aquellos que vendrán.

99. De la muerte y de la sensación inenarrable en la calle Nagusia de Villava: la de ser nada y ser nadie, pasos anónimos.

100. La tarde frente al Ultzama, antes de la noche en el albergue de la basílica de Trinidad de Arre: donde conozco a Vincenzo y Alessandro y quiero escribirle un mensaje a Laura en el libro de peregrinos.

101. La salida de Trinidad de Arre, el paso por Villava y Burlada y la llegada a Pamplona: Había acabado desayunando con dos peregrinos que habían dormido en el albergue.

102. El trayecto de los personajes hasta Pamplona, conocimiento, signo y señal: lo que necesita ser interpretado y lo que necesita ser obedecido.

103. El puente de la Magdalena como nuevo punto de partida: a donde debía de regresar en el camino del personaje.

104. El guía indigente, el Gran Hotel La Perla y los sanfermines: que la francesa recordaba haber presenciado abierta su ventana a la calle Estafeta.

105. El menú en el Café Iruña: donde Hemingway citó a la alegría.

106. De las horas imaginarias que el personaje del peregrino pasa en Pamplona: en busca del rabino del que le habló la española.

107. La visita turística de la francesa a la ciudad de Pamplona: en la que prueba el típico dulce llamado el garrotico.

108. El Salto desde el Monumento y las declaraciones del abogado de La Manada: en los que las fiestas de San Fermín aparecen como un referente del desenfreno sexual y etílico.

109. El itinerario por el que el personaje del peregrino deja Pamplona: y en el que se encuentra con los carteles de anuncio del Cirkus Kaos.

110. El encuentro con el personaje del peregrino y la llegada a Cizur Menor: donde no suceden las cosas que sucedieron en mi camino.

111. En El Tremendo y en la encomienda de la Orden de Malta: donde se presentó el marqués de la Real Defensa y yo aproveché para hacer mutis por el foro.

112. El momento en el que conozco a Navarra en el albergue de la Roncal: la tarde se había puesto fea y él escribía en un cuadernillo de pastas negras.

113. El momento en que Navarra me escucha hablar en el cenador del albergue: más adelante, por ello, dirá que cree conocerme de antes, y cree que de una anterior.

114. La noche que se avecina sobre el albergue en Cizur Menor: Antes de acostarme estuve estirando. La cadera me había dolido toda la tarde con un dolor sordo.

115. El despertar en la madrugada y el conocer a Otmar tras los primeros pasos: que estaba en el Camino haciendo caso a su dietista.

116. Tras las ruinas de Guenduláin la manifestación del objeto patafísico: no había ninguna sensación o conciencia oculta de la que el objeto no hubiese tomado nota.

117. La quinta de mis confidencias con el Lector al paso por Zariquiegui: ”[…] era como ese dibujo que alguna vez habrás mirado, el de ese sabio que aparta la piel del mundo y se asoma al universo […]”

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118. El momento en el alto del Perdón en el que conoce a la bióloga molecular: que es portadora del gen FLNC, codificante de una proteína denominada filamina C.

119. Emprendieron juntos el descenso del alto del Perdón alcanzando la virgen de Uterga: después de solazarse con la encantadora visión del valle de Valdizarbe.

120. Las marcas de nacimiento del cantero al paso por Uterga: esto forma parte de un argumento literario que el personaje del peregrino improvisa.

121. El desvío a la mítica ermita de Eunate en el pueblo de Muruzábal: donde la bióloga molecular y el personaje del peregrino se despiden porque no saben si volverán a encontrarse.

122. Santa María de Eunate y la casa de Onat en mi camino: donde Navarra se dirige a mí, el día de la fiesta del pueblo de Adiós.

123. El momento en que el personaje del peregrino conoce a la peregrina canadiense: que andaba la vía tolosana y el Camino de Aragón.

124. Obanos, villa de los Infanzones, su iglesia y su misterio: una representación al estilo de un autosacramental.

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