- Anticristo – LARS VON TRIER – camino biográfico – NIETZSCHE – Der Antichrist – su libro de cabecera desde siempre

2009 Diciembre 9
de María Camino

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<<- Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos, -sabemos muy bien cuán aparte vivimos. �Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos�; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte – nuestra vida, nuestra felicidad… Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto. ¿Qué otro la ha encontrado? – Acaso el hombre moderno? �Yo no sé qué hacer; yo soy todo eso que no sabe qué hacer� – suspira el hombre moderno. De esa modernidad hemos estado enfermos, – de paz ambigua, de compromiso cobarde, de toda la virtuosa suciedad propia del sí y el no modernos. Esa tolerancia y largeur de corazón que �perdona� todo porque �comprende� todo es scirocco para nosotros. ¡Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!… Nosotros fuimos suficientemente valientes, no tuvimos indulgencia ni con nosotros ni con los demás; pero durante largo tiempo no supimos a dónde ir con nuestra valentía. Nos volvimos sombríos, se nos llamó fatalistas. Nuestro fatum – era la plenitud, la tensión, la retención de las fuerzas. Estábamos sedientos de rayo y de acciones, permanecíamos lo más lejos posible de la felicidad de los débiles, de la �resignación�… Había en nuestro aire una tempestad, la naturaleza que nosotros somos se entenebrecía – pues no teníamos ningún camino. Fórmula de nuestra felicidad; un sí, un no, un línea recta, una meta…>>

- F Nietzsche -

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Le Pendú entre el Logos y el Espíritu, en el cuadrante cuarto.
Le Mat entre Temperance (que es el Sur) ya la Fortaleza, que ahora sabes  dónde es.
Al contrario Le Monde, un  Uno, y debería bastar.
Pero en la línea de Wilde La luna espera con dos perros y un crustáceo.

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17. Diciembre: Hemos llegado al comentario número 52. Nos hemos paseado por diversas críticas de la obra, por Nietzsche y sus circunstancias, por la depresión de Lars Von Trier, luego por la temática de August Strindberg y tenemos una primera indicación terapéutica que dice:

La tristeza no es una enfermedad. Es una reacción natural y sana, que no se puede extirpar sin más, no se debe. (*)

Miércoles 23 de diciembre: He procurado seguirle desde el principio. Creo reconocer una debilidad en él, sucede en la actriz. También Wagner acaba por recordarle quién no es; me ha encantado la experiencia de conocerle un poco más profundamente que a ningún otro director de cine.

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Enlace permanente (COMENTARIO 507)

He retomado la noche en que OM y yo veíamos juntas Anticristo.
Me escucho decir: se cura con dulzura (dulzura es lo que destila la Grace de Lars, en Dogville; a ésta la violan, sin embargo la Grace de Manderlay sufre el deseo y por el deseo de que las cosas puedan ser diferentes, mejores, tantos años ha sido abolida la esclavitud, se queda para al final dar lugar a la escena del principio: un negro está siendo azotado, ¿qué demonios importa por quién? Un negro aún puede ser azotado impunemente, después de todo pero el color de la piel no impide que alcances una presidencia, tampoco una presidencia, después de todo, supone algo más que una presidencia; no son los cielos de los que has escuchado hablar, incluso desde tu vida en el vientre; no son los cielos prometidos. Los negros de Lars resultan muy veraces. La historia está ahí para representarla; la historia es una prostituta, dijo un catedrático de Filosofía alguna vez; ¿quién dice Nietzsche que es el filósofo? Anticristo es todo aquello que es sufrimiento, que es opresión, que es miedo a vivir como un hombre libre fuera del sistema de la opresión; pero ¿y si ella hubiera sabido que papá Dafoe, ya se había ido, lo habría actuado? Yo creo que Lars si pensó desesperadamente en Manderlay con Kidman, y creo que esa ausencia le indujo a un dolor, a un rechazo; yo también eché de menos a Kidman en Manderlay. No pude conformarme con la actriz que la sustituyó; y sustituir a la Kidman de nuevo, mejor tres distintas que reconocer la derrota, fue un duro golpe asestado a la vanidad de un hombre que estaba jugando con el mundo, con la historia, y divirtiéndose mucho; soy el mejor, soy el mejor pero hasta Dafoe le recuerda que es bueno pero ¡ey cuidado, el mejor..! Yo puedo opinar, yo he trabajado con otros directores, los tengo por amigos, no digas que yo digo, cualquiera no es mejor que Lars pero eso todavía tienes que demostrarlo; supera el abandono). Ella podría resolverlo si no se sintiese culpable, tan culpable.

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(continuará)

El ermitaño o eremita de la noche de Roncesvalles (luz y báculo)

2009 Diciembre 14
de María Camino

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El arcano le habló a mi corazón y no a mi mente. Fue una comunicación inmediata, sosegante. Le dijo al alma, que guardara silencio, depositando la semilla de su secreto en ella, y no a la conciencia: <<Nada malo te sucederá, confía en ello>>. Jorge esperaba algún tipo de aclaración y me miraba. Yo traté de no recordar lo que sabía acerca del arcano, su lección comenzaba ahora, en este punto de la iniciación, el del inicio del Camino…
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El Ermitaño Rider-Waite
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Un anciano (lo ancestral, lo antiguo de carácter sagrado) vestido con un hábito (símbolo exterior de la actividad espiritual), de color gris o grisáceo (el color de la discreción o de la ocultación, aunque no hay que olvidar que el recién nacido vive en gris y que gris es el color de la ceniza y de la niebla; los hebreos se cubrían de ceniza para expresar un intenso dolor). En su mano izquierda, aquella que se conecta con el hemisferio intuitivo y la creación, un báculo, símbolo de la peregrinación (el viaje al centro místico), que le sirve como apoyo en la andadura pero también como arma y sobre todo como arma mágica: hay quien lo compara con la varita del hada y el palo de la escoba de la bruja, vehículo de su viajes a través de los planos y los mundos… ¿Pero sobre qué territorios anda? ¿Son las cumbres heladas de las montañas? ¿o eran, acaso, las álgidas olas del proceloso mar? El blanco, es el color del pasaje -considerado éste en sentido ritual- por el cual se opera la mutación del ser, según el esquema clásico de toda iniciación: muerte y renacimiento. El blanco -candidus- es el color del candidato, de aquel que va a cambiar de condición… Y el blanco dice Kandinsky <<actúa sobre nuestra alma como el silencio absoluto… Así resonó tal vez la tierra, blanca y fría, en los días de la época glaciar>>.

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Le dije al hombre que estaba sentado frente a mí, y que todavía esperaba por una respuesta: Parece que tu camino va a ser un camino solitario e introspectivo. El ermitaño mira hacia sí mismo… Él se reafirmó en esa condición. Eso era lo que buscaba: la soledad del contacto consigo mismo. Pero aún quedaba detenerse en la mano derecha, conectada con el hemisferio racional, y lo que alumbraba la linterna: la llama del conocimiento, la búsqueda de la verdad, el logos iluminado, faro proyectado sobre la noche de lo inconsciente… una estrella de seis brazos, el sello de Salomón, que simboliza el abrazo del espíritu y la materia. Por tanto serenidad y prudencia. Además la figura del ermitaño se rodea de una atmósfera azul… el más inmaterial de los colores, el color del pájaro de la felicidad, entrar en el azul equivale a pasar, como Alicia, al otro lado del espejo… en el azul la mirada se hunde sin encontrar obstáculo y se pierde en lo indefinido, *había leído tantas veces… El Maestro interior parecía dispuesto a guiarme y le pedí a Jorge que escribiera algunas palabras o las dibujara en mi cuaderno, mientras nos intercambiábamos los teléfonos. Dudó, no sabía así de pronto el qué, pero lo hizo, una taza de café, lo que disfrutábamos. Y recordé una muy similar que había dibujado hacía meses yo misma, y sobre la que una figura interior opinó: <<la muerte es un apogeo>>. Me hizo sonreír y ya se había hecho tan tarde que nos levantamos, acordándonos de pagar nos fuimos. Porque una cosa que me llamó la atención de aquel lugar fue eso, la poca prisa que se daba el dueño por cobrar. Tranquila -me dijo-. Ya me pagarás luego…