A. I. G.

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A jueves, 26 de diciembre/ 2013.

Este es un espacio que crecerá hasta lo inaudito, en los tiempos que se avecinan, porque me consta que así será. Si tienes algún testimonio esperanzador que compartirnos puedes escribirme  y yo lo editaré y lo sumaré a lo existente. Pero si no fuera esperanzador y fuera una crítica, o una pregunta o una sensación o un sentimiento… igualmente.

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ESCOLARIZACIÓN Y SOCIEDAD

La cruda realidad para el ‘Síndrome Asperger’ (espectro autista), descrita desde la experiencia de la maternidad

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13/ 08/ 2014. El encuentro con un profesional que trata seriamente el tema, José Ramón Alonso Peña, rector de la Universidad de Salamanca y catedrático de Biología Celular

 

Fragmento de Historias de la Neurociencia: Fray Junípero y el autismo

<<[…] Cada vez sabemos más sobre el autismo. Hay una predisposición genética, una herencia familiar pero no se ha encontrado un «gen del autismo». Probablemente es una condición multigénica, con al menos quince genes involucrados, que darían mayor o menor propensión […]>>

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Fragmento de La vacuna triplevírica y el autismo

<<[…] Muchos de los síntomas se notan entre el primer y segundo año […]>>

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Fragmento de Ética, genética y discapacidad

<<Un libro reciente por la filósofa Deborah Barnbaum titulado “The ethics of autism” aborda nuestra relación, compleja y por definir, con los trastornos del espectro autista […]   Es posible que en pocos años podamos identificar genéticamente el feto que puede nacer con autismo […]>>

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mi lista de reproducción

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3 Comentarios

  1. Sindrome De Asperger: Experiencia Personal, Opinion Y Consejo

  2. José Ramón Alonso Peña

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    Éste es un articulo que nos comparte José Ramón Alonso Peña, Catedrático de Biología Celular pero a mí la parte que me interesa es, únicamente, la parte en que detalla la teoría de Jared Reser, porque su opinión es una opinión no científica, es subjetiva, Y opina únicamente desde su posición de neurotípico (o normoide como dirán otros) aunque, en principio, de ”excelencia”. Él no es un espectro no social, opina como sabe y como puede. Pero eso facilita el que, el artículo completo, y su opinión deba de leerse en su propio espacio. Y a mí el exponerle, que basta ya del abuso por la fuerza, que las personas estamos muy hartas de que el macho ”alfa” del grupo sólo piense en satisfacer sus apetitos y, siempre, la hembra más experta, tenga que chillar en la selva, como estrategia para que todo el grupo la siga a donde haya alimento para todos y no sólo para unos pocos. Yo, realmente, soy una primate pero me identifico mucho más con los orangutanes, que con otros simios bastante más gregarios.

    La ventaja del autismo

    La vida de una persona con autismo no es fácil. Se tiene que enfrentar a unas pautas sociales, a unas normas no escritas que frecuentemente resultan ser incomprensibles o difíciles de gestionar para él. El panorama actual es duro: 1 de cada 10 personas con autismo no puede hablar, 9 de cada 10 no tienen un empleo fijo y 8 de cada 10 adultos con autismo dependen de sus padres. Ello no obstante, hay una hipótesis denominada “la ventaja del autismo” que sugiere que los hombres primitivos, los cazadores recolectores de la época prehistórica afectados de algo parecido al autismo o un autismo sin más apellidos podrían tener alguna ventaja frente a otros miembros del grupo que no tuvieran un TEA.

    El trabajo que sugiere esta hipótesis fue publicado en la revista Evolutionary Psychology en mayo de 2011. Según Jared Reser, su autor, un estudiante de doctorado del Departamento de Psicología de la Universidad del Sur de California (USC) el autismo no sería un trastorno sino la “normalidad” de una minoría de humanos prehistóricos, especializados en una vida solitaria. Según él, algunas de las variantes génicas específicas del autismo habrían sido seleccionadas y mantenidas en el tiempo porque proporcionaban una ventaja en un ambiente menos gregario que el actual. Según la hipótesis de la “ventaja del autismo” las limitaciones de esta condición tendrían compensaciones, incluyendo habilidades para la inteligencia espacial, para la concentración y para la memoria. Tres habilidades que para un cazador-recolector pueden ser determinantes. Es decir, el humano “normotípico” estaría primado para una vida en sociedad mientras que el humano “con autismo” sería más exitoso en un ambiente solitario e individual. De hecho, los individuos con autismo tienen dificultades para la cognición social pero otras habilidades están intactas o pueden ser incluso superiores a la media.

    Los individuos con autismo podrían tener –siempre siguiendo esta hipótesis- las herramientas y la capacidad intelectual para ser recolectores autosuficientes en un ambiente con muy pocas personas y donde los contactos fueran escasos y limitados. Según Reser, “tanto los mamíferos solitarios como los individuos con autismo puntúan bajos en medidas de gregarismo, socialización, miradas directas, contacto visual, expresión facial, reconocimiento de rostros, engagement *[compromiso] emocional, necesidades de afiliación y otros comportamientos sociales”. La tendencia a las actividades repetitivas, obsesivas se habría desarrollado con la presión del hambre y la sed, hacia el aprendizaje y perfeccionamiento de la capacidad para cazar o para encontrar frutas, raíces o pequeños animales comestibles. Puesto que en la actualidad los niños con autismo son alimentados por sus padres, el hambre no dirige su interés a estas actividades y se dirigen hacia actividades no sociales como apilar bloques, mover interruptores o coleccionar tapones, según Reser.

    Realmente no me convence mucho esta hipótesis y ahora explicaré porqué pero creo que es útil una nueva mirada sobre el autismo, como ya se ha producido en otras discapacidades tradicionales como la sordera donde algunos padres reclaman que sus hijos sordos no es que tengan una discapacidad o una minusvalía sino que simplemente son distintos.

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