Otra descripción banal


Tercera anotación del miércoles 26 de mayo y ésta planeando ya sobre la medianoche

 

Menos mal que el lunes no me dejé llevar por el impulso creciente de contároslo y escribí aquí una nueva tontería. ¿Y qué hubiera dicho? Os habría hablado de otro hombre más, ¿de otra pacata esperanza condenada al fracaso? Yo intento, sigo intentando fijarme en otros ejemplares masculinos como alternativa sexual  a Guernica (creo que también continuaré llamándole así a él) pero … no termino de encontrar uno y es que de ‘esa manera’ no logro sentirme atraída por nadie y el lunes sucedió lo de aquel tipo: es un individuo más bien tirando a guapo, a rubio, a alto, a delgado y le conocí hace unos cuatro o cinco años, quizás seis pero por aquel entonces él, aunque era evidente que  manifestaba cierta atracción hacia mí, se atemorizó ante la sólo posibilidad de … yo que sé, yo no pensaba en serio en tener nada con él pero trataba de utilizarle para poner celoso a Guernica como tantas otras veces… Luego pasaron los años y  seguí viéndole por allí pero muy de cuando en cuando hasta que él me asoció con el grupo de discapacitados intelectuales y fue cuando le debió cambiar el chip sobre mí en su cabeza porque sus ojos trataban de hacer impacto en los míos por medio de la sonrisa y así hasta el viernes a la salida y el viernes sólo  percibí que andaba por allí pendiente de mí y me fui sin más pero el lunes ya fue distinto. Primero  hizo por coincidirse conmigo mientras yo estaba en el vestíbulo y luego… luego cuando me iba caminando con Alfonso fue cuando nos miramos con una de esas miradas que ahora supongo fue sólo un eco de lo que había sido aquella que habíamos cruzado Máximo y yo apenas dos horas antes. Y eso es lo que sé hoy, que el influjo hipnótico de los ojos de Máximo reverberaba aún en el aire o en mi pulso y fue por eso que yo quise sentir o ver reflejado dónde no había tal vez nada que sentir o ver porque cuando hace un par de horas le vi sentado en aquel banco experimenté lo habitual, otra pacata desilusión porque a pacatas esperanzas mal podía continuarles cualquier otra cosa; y además  para asuntos relacionados con el interés (¿qué sería si no?) no me interesa (lo recalco) en lo más mínimo invertir mi tiempo y mi dedicación en nada que no resulte sencillo y natural…  oye y la cosa es que si hubiera querido coincidirse con mi mirada habría tenido que situarse a la misma altura en que lo hizo el lunes. ¿Qué pudo sentir miedo al rechazo y no quiso decantarse tanto? Vale, sí, no lo dudo pero si ahora también voy a tener que empezar a ponerme en el lugar del miedo extraño entonces no estaría lista sino que sería estúpida y lo cierto es que ya tengo de sobra con pasarme la vida invirtiendo y derrochando buena voluntad en mis causas perdidas. Ventajas del estarse enamorada de otro, supongo (aquí léase un guiño cómplice)

Y una cosa más antes de que cambie el día me escribió Luis O. Me manda un correo, no sé a qué fin, dónde dice:

Hola a tod@s:

    Por fin después de más de 2 meses por estas tierras he conseguido que Telefónica me de la cuenta de e-mail de alta, por lo que ya podeis olvidaros de la cuenta @telecable que ha pasado a mejor vida.

    Espero poder ir en breve por ahí.

    Saludos de O.

Es uno filósofo guardando silencio

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