La libélula de Lemprier


¿Sabéis lo que pensaba? ( la pregunta procede de otro lugar) Una vez leí un texto que escribió Lempier una mañana de agosto; creo que allá por el año 2002. He intentado buscarlo ahora para repasarlo pero no se encuentra en el abarrotado archivador en el que yo solía guardar sus cosas ( aunque en realidad eso no fue del todo cierto hasta hace un par de meses en que me dediqué a recopilar todos los papelajos impresos que con el tiempo había ido acumulando) Bueno, la protagonista de aquella mañana, quizás mejor sería decir noche, era una antigua compañera de instituto y se la había encontrado ‘aparecida’ en uno de esos garitos que él solía frecuentar en el verano y que estaban abarrotados de tipos como él, bebiendo y tal vez pensando y también de rubicundas turistas con vocación de langostino a la parrilla como él solía llamarlas y claro de sus inseparables »amigas» eslavas dejándose sobar, fueran putas o no… y nunca olvidaré la sensación que me produjo aquella lectura porque él podía ser cruel cuando quería pero no tan desoladoramente cruel como lo era en aquella mañana en que sólo se limitaba a describir con su desapegada voz de cronista el inexorable paso del tiempo sobre aquella hembra patética que en tiempos pasados de juventud había sido una mujer hermosa. ¿De qué la tildaba?. ¿De libélula envejecida?. No, así la retrataba él o me la imaginaba yo. Daba igual como la llamase porque la pintaba como un insecto picajoso y trasnochado que movía sus brazos y que en el pasado habiéndolo ignorado hasta con malicia, cuando una cohorte de admiradores se la disputaba en la cumbre de las ninfas, hoy que no era más que colgajos de pieles, laxitud y rastrojos del encanto perdido, lo que más parecía desear en el mundo era llamar como una desesperada su atención… Supongo que eso forma parte de la prerrogativas del narrador: retratarnos un instante con la fidelidad con la que nosotros, que no estuvimos ni presentes, lo recordaremos…

Agosto no había sido el mes sino mayo, un once de mayo aunque me ha resultado imposible dar con aquel recorte de su caja de entomología… ¿Cómo entonces lo dato con esa precisión?. Porque la palabra escrita es nuestra memoria, al menos es mi memoria… y lo que fue escrito mientras no perece o alguien lo atesora persiste en el recuerdo. Una noche y durante 24 horas él dejó abierto para mí todo aquel capital de letras que había puesto a buen recaudo de las mentes curiosas tal vez, unos meses atrás… y en un compás de espera. Yo no adivinaba entonces que habría de borrarlo todo pero quizás lo intuía y me lancé como poseída a aprovisionarme, para mis inviernos futuros si es que estos llegaban a existir, de aquel manantial de ideas exuberantes y de cultura de rancio abolengo que destilaba entre los más de cuatrocientos mensajes de los que su libro de invitados había sido destinatario… del Agua del Mundo… que a veces fluye por boca, labios o mano de algunos hombres y mujeres excepcionales… Supongo que me estoy haciendo menos terca y comienzo a aprender a darle un margen de confianza a las mayúsculas de esos Otros. ¿Resulto críptica?. Sí, probablemente sí ¿pero cómo evitar serlo si ni yo misma sé bien lo que estoy empezando a querer decir?. Y no, no estaba pensando en mí cuando mencionaba a esos Otros pero me ocurre algo complejo de explicar. A veces cuando me leo y no hace falta (necesariamente) que transcurra demasiado tiempo entre lo que fue dicho y luego es releído (bastan minutos u horas), me ocurre que me resulto extrañamente ajena. «Sí, creo que bien pudiera ser cierto lo que dice ahí (o es tan bello…) pero eso no puedo haberlo dejado dicho yo de ninguna manera.» Entonces hasta yo soy Otra que no reconozco… y eso supone una trampa magna porque uno acaba atándose por propia voluntad a esas sensaciones desconcertantes aunque sublimes que le obligan a cribar los mismos senderos recorridos y sin descanso en una suerte de trabajo ímprobo

*Escrito en ‘a_r_a_c_n_e’  el martes 18 de mayo a las cuatro y media de la tarde (segundo texto)

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s