La naturaleza poética de Robert H. Blyth y la intuición de Wittgenstein


«Las cosas significan, significan profundamente, significan infinitamente». Pero a qué daba respuesta Robert H. Blyth con esa afirmación. Cuando Blyth repasaba su vida descubría que un destino inescrutable fue el que le condujo a través de distintas etapas que no se excluían entre sí y él nos lo explica así… dice que empezó con un animismo innato, y que luego se encontró con el vegetarianismo, que pensaba que era o podía haber sido uno de los fundamentos del budismo. Luego, por una coyuntura afortunada se encontró con el Haiku no Michi, el Camino del Haiku, la poesía (no-emocional, no-intelectual, no-moral, no-estética) de la vida en comunión con la naturaleza. Y luego dice que conoció el Zen que fue la mayor suerte de todas, y que es lo que escuchamos en la música de Bach que proclama que todas las cosas, incluso el dolor y la muerte, es decir, la aniquilación, vienen de las manos amorosas de Dios. Y, por último, el Senryu no Michi, el Camino del entendimiento de todas las cosas desde nuestra capacidad para reírnos de ellas, lo que significa perdonarlas a todas, incluyéndonos a nosotros mismos y a Dios. Y el problema es que la pregunta era la siguiente: «¿Qué es la naturaleza poética? Las cosas significan, significan profundamente, significan infinitamente». Y el problema es que la enfermedad no es un peaje que se paga ni por la felicidad ni por la buena fortuna. Pero el problema es que lo que nos hace experimentar que las cosas significan de ese modo definitivo, lo que nos parece que es hermoso, de lo que nos enamoramos desde nuestra naturaleza poética, es fácil que nos llame a error. Es decir, Wittgenstein, cuando supone que el mundo tiene un sentido, que la vida tiene un sentido… Es muy diferente ”ver” que la vida tiene un sentido, a intuir que la vida evoluciona en un sentido.

El hayku, insistirá Blyth, es una mera nada pero inolvidablemente significativa. Y lo que yo quería decir ayer, ayer cuando me preocupaba… es que como afirma Nagarjuna desde la escuela de budismo Mahayana: «No se debe decir vacío, ni no-vacío, tampoco los dos a la vez y tampoco ninguno de los dos». Pero debido a nuestra naturaleza poética, o muy probablemente, hay en nosotros una forma de pensar fatalista. Y eso lo he comprobado en gentes de muy diversa índole, e incluso en seres humanos que se distinguen por no pensar o pensar muy poco… y la enfermedad es sólo un problema mecánico, aunque un problema de cálculos infinitesimales. Y yo comprendo que pueda costarnos verlo así, al mismo tiempo, como se intuye desde Nagarjuna: ni azar ni no-azar, ni determinismo ni no-determinismo, ni error ni no-error, ni riesgo ni no-riesgo o, también, o azar o no-azar, o determinismo o no-determinismo, o error o no-error, o riesgo o no-riesgo. Y esto lo compromete todo, mientras lo otro creo que excluye lo trascendente o lo incluye indebidamente. Pero si vivir así… nos parece como a mí ayer, como en el momento en que experimentaba la frustración y arremetía contra Manuel, insoportable… creo que vivir de otro modo no es evolucionar un otro sentido, no ya como vida, sino como conciencia de vida.

Pero, ¿sabes luego por dónde iba a seguir? Y, de todas formas, sin ”pecar de pazguata” como siempre, y algo que el asturiano es mucho, tampoco habría experimentado la presión que me impulsa a crecer hasta ese punto anterior, para tratar de remediarlo. Rectificarme y remediarlo.

Iba a seguir por el instante en el que me siento con el libro último de Wittgenstein en un parquecillo que hay cerca de la EOI de Gijón, aquella tarde. Hojeándolo por última vez porque ha transcurrido un mes y no lo he terminado, cuando empiezo a ver cosas en él que no consideré que pudieran encontrarse ahí, y las fotografío, que es el recurso que pienso que me queda, antes de regresarlo a la biblioteca alguna hora más tarde… cuando ayer, eso recordándolo, trato de retomarlo desde el USB y qué dice: «Intuición, conocer la causa por intuición. ¿Qué juego se juega con la palabra intuición? ¿Qué muestras de habilidad se despliegan? ¿O no puedo saber realmente si alguien está o no en la otra habitación? Intuición. ¿Es un modo de experimentar cosas de modo que alcancemos conocimiento con el que ya estábamos familiarizados en la vida cotidiana? ¿O es una quimera de la que hacemos uso meramente en filosofía? ¿O tenemos un caso en que valen las palabras, pues donde faltan las palabras siempre se encuentra una palabra a tiempo? La intuición debe ser un género de ver, un reconocer de un vistazo, no sabría más. Conocer la causa intuitivamente significa: conocer de cualquier modo la causa (experimentarla de un modo diferente al usual). Ahora bien, alguien la conoce pero ¿de qué sirve eso, si su saber no se acredita?»

Es uno filósofo guardando silencio

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