Profanar interioridades


S

Mi cerebro siempre ha desenfocado el mundo, a excepción de las miradas de sus habitantes. Nunca entendía por qué razón me miraban como me miraban. Ella, la que fue mi amiga, siempre me decía que eran imaginaciones mías. Tardé pero aprendí a hacer justo lo contrario.

El caso de este hombre es muy diferente de aquel clochard. Ese tocaba el piano en la estación de Bayona. Ni siquiera me estaba mirando pero supo que lo había fotografiado. Dejó de tocar, se me acercó y me dijo, imagino que eso dijo, que le hiciera el favor de borrar esa foto. Fuimos amables los dos.

Es uno filósofo guardando silencio

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