La sutileza de Margarita Salas


S

Al besar a Margarita Salas, a la entrada de aquella conferencia, acaricié por un instante lo que era la sutileza. No era la primera vez que esa combinación, la de la inteligencia y esa otra propiedad me salían al paso pero sólo ese día pude estar segura de que no lo soñaba. Después de esa ocasión no creo haber corrido la misma suerte. A no ser por aquel beso en el papo, que me dio un discípulo de su marido, Eladio Viñuela. Pero ese afecto, pese a todo, no guardaba relación con aquello de lo que hablo.

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s