El viaje por Andorra [EL CÓDIGO – xxx – (una red de redes)]


 

“Te das cuenta de que hay una Andorra diferente, más honesta. Si no fuera así, no hubiera sido un país pacífico a lo largo de los siglos, un país que no ha invadido a nadie, que no ha cometido ningún genocidio, que no tiene ejército. Es un lugar tranquilo lleno de gente honrada, que trabaja y que hace su trabajo. En el fondo, ésta es la Andorra real, la de la gente trabajadora.”

Albert Villaró

Andorra

Grisens, la ciudadana, dejará atrás la Seu d’Urgell por la N-145, serpenteando como el curso del río La Valira. Andará sin prisas y desayunará en el bar xurreria La Farga de Moles, poco antes de la aduana de Andorra. El hotel está a menos de un kilómetro de Auvinyà, el Sol Park, en Santa Julià de Lória. Auvinyà, con unas vistas impresionantes de las viñas, en realidad, es una urbanización construida en el 2006 pero ambientada como un pequeño pueblo medieval. Grisens, la ciudadana, es posible que se acerque hasta Juberri, más que por su iglesia románica, por sus jardines y por las que dicen espectaculares vistas del valle de Sant Julià de Lória.

Josep Enric Dallerès explica que la sociedad andorrana es pluricultural, un modelo de integración. Luego, puede que a causa de la traducción del catalán, a Grisens, la ciudadana, le resulta oscuro. Los andorranos tienen por copríncipes, los jefes de Estado del Principado de Andorra, según establece el Título III de su Constitución, al obispo de la Seu d’Urgell y al presidente de la República francesa. Figura esa de los copríncipes que se remonta al siglo XI, aunque esta Constitución de la que hablamos es la de 1993. El presidente del Gobierno, aunque electo por el Consejo General de Andorra, es nombrado por los copríncipes, encargándose él, después, de dirigir la actividad política y legislativa de Andorra. La moneda de Andorra es el euro.

Sesi kilómetros separan San Julià de Lória de Andorra la Vella pero parece que hay un desnivel de casi mil metros. Como hay bastantes kilómetros de acera, Grisens, la ciudadana, prefiere recorrerlos andando. En Andorra la Vella hay que visitar la casa de Vall, la antigua sede del Consejo General de Andorra, la iglesia de Sant Esteve, la Casa Felipó, ya en la avenida Meritxell, la calle comercial que se prolonga en la avenida Carlemany, ya en la población de Escaldes-Engordany. Donde habrá reservado, en Caldea, un centro termal, unas horas en el espacio Inúu. También pensando visitar el museo Carmen Thyssen. Su habitación en el hotel de L’Isard.

Andando hasta Les Bons, a seis kilómetros, un conjunto histórico. Y si fuera invierno meditaría desplazarse hasta Grau Roig, para conocer el hotel-iglú pero por esas fechas lo recomendable era continuar a Meritxell, a poco más de tres kilómetros, que alberga el santuario de Nuestra Señor de Meritxell, obra de Ricardo Bofill. Para continuar hasta Canillo, donde se alojará en el Obaga Blanca, ascendiendo, si es posible, hasta el mirador Rock del Quer. Una pasarela de veinte metros de largo, de la que doce están suspendidos en el aire. Algunos de vidrio. La escultura del contemplativo , muy atrayente, es una obra del artista Miguel Ángel González.

Temprano, Grisens, la ciudadana, se encaminará hasta el Centro de Interpretación del Valle d’Incles, a nueve kilómetros. Cerca hay un lago, hasta el que quizá camine. Grisens, la ciudadana, irá preparada para pasar el día y regresar a Canillo.

Hasta Ordino, donde Grisens, la ciudadana, ha reservado estancia por dos noches, hay dieciséis kilómetros. Ella supone que podrá contratar un taxi que la conduzca hasta la estación de Ordino-Arcalis, en la que iniciará la ruta de los lagos de Tristaina. El regreso a Ordino a pie, deteniéndose a descansar en La Cortinada, a admirar las pinturas murales de la iglesia de San Martí, que son de finales del siglo XII.

De Ordino a Pal hay ocho kilómetros, y ahí la iglesia de Sant Climent, con su campanario pero es una decisión, la de ir, que tomará sobre la marcha. Porque eso la obligaría a retroceder algunos kilómetros, hasta La Massana. Como en el caso de Sispony. Tiempo tendrá a pensárselo ese día, porque ya Andorra la Vella anda cerca.

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Es uno filósofo guardando silencio

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