El viaje por la región de Murcia [EL CÓDIGO – xx – (una red de redes)]


 

“El pensamiento temporal moderno ha sido esencialmente topográfico, representable

en un espacio euclidiano. Un espacio fijo e inmóvil.”

Miguel Ángel Hernández Navarro

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Grisens, la ciudadana, sabía que quería conocer la Huesca de Sabiñánigo, el lugar en el que nació Φ-2WG pero cuando hojeó el territorio español decidió que lo más indicado era comenzar su aventura en la región de Murcia, andando, de ese modo, por tres comunidades autónomas. El punto de partida sería la ciudad de las farolas pero, en principio, sin un día establecido. Antes necesitaba hacerse con un croquis de situación, porque quería visitar Valencia durante las Fallas. Ya cerca de la noche del martes coincidirá, en la aplicación de couchsurfing, con Joanot, un joven de la plaça del Rosari con el que, en menos de cinco minutos, encontró una afinidad…

A Cartagena arriba un ALSA Supra-Economy cerca de las seis de la mañana. Bastaría con subirse a otro ALSA, a las cinco menos cuarto de la tarde previa, en la ciudad de las farolas. Cartagena puede presumir de un gran patrimonio arqueológico. Después de recabar información en la oficina de Información y Turismo, situada en el palacio Consistorial, Grisens, la ciudadana visitará el barrio del Foro, el Agusteum, la muralla púnica y la cripta funeraria de San José, en cuyas paredes nos aguardan las Danzas de la Muerte. Además de la Casa de la Fortuna y el teatro romano, que queda a un tiro de piedra de la estación de autobuses. El plan de Grisens, la ciudadana, es coger un ALSA al cabo de Palos donde, después de cenar un caldero del Mar Menor, que es un arroz a base de pescados, se refugiará en La estancia del rincón, en Caserio Atalaya, 4. No haciendo falta que madrugue demasiado, para ver amanecer en el faro. Después hará por desayunar por segunda vez, antes de partir hacia Los Alcáceres, de la que la separan veinticinco kilómetros a pie. Pasando por Playa Honda, Los Nietos, Estrella de Mar, Los Urrutias, El Carmolí y Bahía Bella, antes de alcanzar el hostal-baneario La Encarnación. San Pedro del Pinatar dista de ahí doce kilómetros, que se harán en la oscuridad todavía pero hasta el parque regional de las salinas y arenales de San Pedro hay que sumar tres kilómetros más. A parte lo que se ande por ellas. La cuestión es coger un autobús a una hora prudencial para visitar la catedral de Murcia, en la plaza del cardenal Belluga, en la que se hayan el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio, y el Real Casino, en la calle Trapería. Después a zamparse unas marineras murcianas, en la plaza de las Flores, que es la zona de tapeo, al igual que la plaza de Santa Catalina. Lo ideal -dicen- es visitar la ciudad de Murcia en Semana Santa, que este año cae en abril, para ver la procesión de los Salcillos, por su elevado valor artístico. La noche se pasa en el AC Hotel. Yecla se recomendaba visitar, al norte a cien kilómetros de Murcia. Está enclavada en pleno altiplano, entre la cadena montañosa levantina y la meseta manchega pero lo del transporte parecía no ir a resultar sencillo. Y los atractivos eran la experiencia etnoturística y la basílica de la Purísima Concepción, con su cúpula semiesférica. Así que Grisens, la ciudadana, la descartó. Inclinándose por una pregrinación a Caravaca de la Cruz, al noroeste y donde se festejan los caballos del vino a primeros de mayo, una de las cinco ciudades santas del mundo. El primer día en zozobra, porque no se encontró un alojamiento donde reservar una noche, hasta Alguazas, a veintiséis kilómetros, un paseo por la huerta murciana. El segundo día, tras otros veintiséis kilómetros, entre campos de secano y badlands, descanso en Mula, en El Molino de Felipe. El tercer día, por los viñedos, llegada a Bullas, al hotel SG. Y el cuarto día a Caravaca, también a veintiún kilómetros. Noche en el hotel Almunia, después de visitar, en el interior de la fortaleza, el santuario de la Vera Cruz. Habrá que ver como regresa. Una solución, si no existe el autobús, siempre es el taxi pero debe llegar a Murcia a una hora temprana para coger la línea C1 hasta Orihuela, ya en la provincia de Alicante.

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