Un primer acercamiento intelectual a Iraq [EL CÓDIGO – x – (una red de redes)]


 

“Quizás el enigma nunca sea revelado,/ hagamos lo que hagamos/ para resolverlo.”

Kadhim Jihad

irak

Iraq, antiguamente Mesopotamia. Tierras que poblaron los sumerios, la que se dice que fue la primera civilización del mundo, y los acadios… Hasta que con el paso del tiempo fue invadida por el imperio otomano. Interesa saber que el acuerdo de Sykes-Picot, un concierto secreto entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y la Tercera República Francesa, en el marco de la Primera Guerra Mundial, definió las fronteras que hoy conocemos, en su momento como Protectorados, sin atender de ningún modo a las tradiciones arraigadas de sus pueblos. “Si ves toda la historia de Iraq -dice Mushin Al-Ramli- Iraq no ha vivido diez años de paz […] Hasta hoy ha sufrido veintitrés ocupaciones […] Por eso, lamentablemente, la violencia es un síntoma presente y esencial en la memoria.”

“Ser Iraquí -explica Ahmez Saadawi, que nunca se fue- es hoy destrucción, ruptura. Significa vivir en un lugar amenazado, con los vínculos personales destrozados. Donde además hay una coexistencia de tres poderes impúdicos: el clan, el grupo armado y la policía estatal.”

A finales de los años sesenta, un partido laico, el Partido Ba’ath, nacionalista, supuestamente socialista, y panárabe, da un golpe de Estado. Es el partido de Saddam Hussein, que ascendió al poder en 1979, el mismo año en que la vecina Irán inicia la Revolución Islámica. “La forma de equivocarse de todos los gobiernos de la historia -expone Al Ramli- es acercarse a los familiares y amigos y darles el poder […] Lo hacen todos los dictadores por cuestión de confianza. No confían en el pueblo y viceversa. En Irak tuvimos primos y yernos de Saddam que, sin terminar la primaria y apenas saber leer y escribir, mandaban en los ministerios de Seguridad e Industria.”

La desgracia de Saddam es declararle la guerra a Irán, rompiendo el Tratado de Argel. Saddam consideraba a Jomeini un enemigo mortal y creía que se enfrentaba a una fuerza de combate debilitada. Esta guerra que se prolongará durante ocho años entra en un punto muerto, en el que no habrá un claro vencedor ni un vencido. Las que salieron ganando fueron las fábricas que armaron a ambos ejércitos. Saddam, en el periodo final de esa guerra, puso en marcha la operación Al-Anfal, el llamado genocidio kurdo, que también afectó a turcomanos, mandeos, asirios, yazidíes y shabaks. Al-Anfal remite a la octava sura del Corán.

Hay un testimonio muy interesante de Joseph Fadelle, un musulmán convertido al cristianismo: “No hay ninguna diferencia -dice- entre los musulmanes moderados y los extremistas. Sólo hay un Corán, y por lo tanto sólo un Islam. Algunos musulmanes son ignorantes de lo que dice el Islam y son buenos porque su humanidad les dicta que hagan cosas buenas. En Francia, los otros son musulmanes que conocen el Corán. Parecen moderados porque son por el momento una minoría y por lo tanto no pueden aplicar el Corán. Pero los que son llamados “buenos musulmanes” serán empujados a matar como los otros cuando lean el Corán, o dejarán el Islam como yo lo hice. Sin embargo, en los países musulmanes, como muestra mi historia, dejar el Islam es tan difícil que algunas personas siguen viviendo en el Islam por miedo.”

Joseph Fadelle mantuvo su conversión en secreto. Cuando su familia se enteró fue detenido, encarcelado y torturado durante un año y cuatro meses. Su mismo padre lo entregó. Luego, debido a una fatwa contra él tuvo que abandonar, junto con su esposa, Iraq. Su padre, entonces, envió a su tío y a sus hermanos en su busca y ordenó que lo trajeran vivo o muerto. Lo dieron por muerto en el desierto de Jordania, al dispararle a quemarropa. Abd al-Rahman Munif asegura que “un ser humano en las tierras al este del Mediterráneo es más barato que nada, y una colilla de cigarrillo tiene más valor que él.”

En 1990, Iraq invade y anexa Kuwait. Una coalición autorizada por las Naciones Unidas, que liderará EEUU, será lo que conozcamos como la Operación Tormenta del Desierto, la Primera Guerra del Golfo. Iraq se somete, entonces, a un programa de inspección de armas. Pero se decidió seguir manteniendo en el poder a Saddam Hussein. Chiítas y kurdos se rebelaron pero fueron sometidos a una brutal represión. Como he oído contar el país se sume en la ruina y la población queda partida de forma definitiva, mientras EEUU acrecienta su poder en la zona.

Un comentario Agrega el tuyo

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s