Recogiendo el guante del alfabeto [EL CÓDIGO – xviii – (una red de redes)]


 

“Usted es libre, elija, es decir, invente.”

Jean-Paul Sartre

Sin embargo no fue ninguno de los anteriores sino que fue, el también biólogo molecular argentino, Alberto Kornblihtt, quien hizo que Grisens, la ciudadana, se fijara en el código genético, ya que lo primero de lo que hablamos era la información genética. En este otro, como explica Carlos López-Otín, “los genes construidos de ADN utilizan unos intermediarios llamados ‘ARN mensajeros’ en los que la letra T (timina) se sustituye por la U (uracilo).” Código que es universal, ”salvo alguna rara excepción descubierta recientemente.”

En resumen, en esos lenguajes de la ciencia, hay un total de cinco primitivas “letras” o eso nos transmiten. Yo, como Grisens, la ciudadana, no miro el código como una científica, sabiéndolo ‘degenerado’, lo miro con una gran curiosidad profana, haciéndome las mismas preguntas, probablemente, que ella se planteó. Para comenzar, las letras se agrupaban en tripletes. Y esos tripletes eran sesenta y cuatro, igual número que escaques hay en un tablero de ajedrez e igual número de hexagramas que existen en el I Ching. Esa ‘degeneración’ del código -según Carlos López-Otín- “reduce el efecto perjudicial de las mutaciones.”

El código genético de la matriz

Nosotras observamos que los tripletes, llamados codones, formaban cuatro tipos diferentes de pluralidad al componer los aminoácidos y, uno de ellos, una singularidad, la isoleucina (I). Siendo cinco los codones singulares: la metionina (M), el triptófano (W) y los codones Stop, otra pluralidad. El abecedario se ampliaba, formando vocablos. Así la fenilalanina (F) es codificada por dos codones diferentes, como la tirosina (Y), la histidina (H), la glutamina (Q), la asparagina (N), la lisina (K), el ácido aspártico (D), el ácido glutámico (E) y la cisteína (C). Y la valina (V), la alanina (A), la glicina (G), la prolina (P) y la treonina (T), por cuatro codones diferentes. Y hasta por seis la serina (S), la leucina (L) y la arginina (R). Ahora sólo había que decidirse por un orden para componer la matriz de los codones, asignándoles un número que fue el siguiente: AAA (1), AUA (2), AGA (3), ACA (4), AAU (5), AUU (6), AGU (7), ACU (8), AAG (9), AUG (10), AGG (11), ACG (12), AAC (13), AUC (14), AGC (15), ACC (16), UAA (17), UUA (18), UGA (19), UCA (20), UAU (21), UUU (22), UGU (23), UCU (24), UAG (25), UUG (26), UGG (27), UCG (28), UAC (29), UUC (30), UGC (31), UCC (32), GAA (33), GUA (34), GGA (35), GCA (36), GAU (37), GUU (38), GGU (39), GCU (40), GAG (41), GUG (42), GGG (43), GCG (44), GAC (45), GUC (46), GGC (47), GCC (48), CAA (49), CUA (50), CGA (51), CCA (52), CAU (53), CUU (54), CGU (55), CCU (56), CAG (57), CUG (58), CGG (59), CCG (60), CAC (61), CUC (62), CGC (63), CCC (64).

 

Un comentario Agrega el tuyo

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s