Las fatwas de Jomeini y el alma persa o la gastronomía de Irán [EL CÓDIGO – iii – (una red de redes)]


República Islámica de Irán

Cuenta Mohsen Emadi que un año antes de morir Jomeini emitió dos importantes fatwas: la orden de matar a Salman Rushdie y la de matar a los presos políticos que había en Irán. Esa se ejecutó pero durante años él avanza que nadie dijo una palabra sobre ello, y que cinco mil personas fueron enterradas en un cementerio a las afueras de Teherán.

Emadi, un lúcido, explica que Jomeini creía que para conseguir la independencia que necesitaban los mulás, para administrar Irán, había que evitar la injerencia e influencia de las potencias extranjeras en el país. Y que -en su opinión- la mejor vía para ello era crear crisis al otro lado de las fronteras para que nadie tuviera la oportunidad de mirar lo que pasaba dentro de sus dominios. Y dice que ese es el mismo método que continúa aplicando su sucesor, Jameneí. Dándole la razón a Emadi, Hakakian piensa que los EEUU se centran obsesivamente en la cortina de humo de las ambiciones nucleares de Irán. Ignorando la compleja relación entre los ciudadanos del país y sus gobernantes. Y Marina Nemat subraya que levantar las sanciones impuestas a Irán tendría un coste muy serio: el fortalecimiento de la tiranía. Porque ella considera que eso llevará miles de millones de dólares a la máquina sedienta de sangre que ha estado exterminando a su propio pueblo desde hace décadas.

Kader Abdolah, por su parte, afirma que el gobierno que se pretende religioso no lo es. Sino que utiliza la religión para acrecentar su poder y disponer de las personas para sus propios objetivos. Que en realidad lo que busca es amputar el alma persa. La que escribiera, por ejemplo, el poeta Hakim Abdolghasem Ferdowsí, el ‘Shahnameh’. Y que es peligroso que quieran conservar sólo la parte islámica de la cultura. Enfermando al país y promoviendo la corrupción.

Las capas inferiores -como expone Ganji- están sufriendo toda clase de opresión y la injusticia que se les inflige tiene múltiples caras y facetas. Mientras que las clases acomodadas están usando todo tipo de beneficios obvios, y no tan obvios, que ese régimen ha creado para ellos. Un lugar –como ironiza Iraj Pezeshkzad, en el que habría que pedir permiso para imprimir una condolencia en un papel. Pero la presión internacional funciona. Eso lo demostró Juliette Binoche en Cannes, cuando denunció la situación de Jafar Panahi, que había sido detenido por criticar al gobierno y al día siguiente fue liberado.

Grisens, la ciudadana, para empaparse del alma persa, escucha música iraní, mientras se interesa por la gastronomía del país. A Gholam-Hossein Banan, a Shahram y Hafez Nazeri. También a Shahla Sarshar y a Mohammad Reza Shajarian, todos ellos cantantes y este último compositor y calígrafo.

El fesenyán es un estofado delicioso, al que se le puede dar un sabor dulce, agrio o agridulce. Se elabora con pato o pollo, aunque hay quien lo prefiere con albóndigas. Se le añaden nueces y una pasta de granada. El kuku sabzi es una tortilla hecha con hierbas. Y el famoso dizi, o abgoosht, es una sopa de cordero espesada con garbanzos. El qeymeh, es un plato que se hace con corazón. Es un guiso que consiste en carne, tomates, guisantes, cebolla y lima seca, que se adorna con berenjena y se sirve con arroz. Luego están: el kebab koobideh (hecho de carne picada de oveja) y la kale pache y el sirab shirdun. O el tah dig, que es un pastel de yogur, huevos y pollo. También el shole zard, un pudin de arroz con azafrán, y el dugh, un yogur con menta y agua, que se sorbe.

Grisens, la ciudadana, se recreará a la tarde en el tar, un instrumento de cuerda pulsada semejante al laúd, de Lotfollah Majd. Y menos en el ney, la flauta persa, de Hassan Kassai. Deteniéndose después con Faramarz Payvar y Reza Varzandeh, mientras visita Alhannah. Una tienda de ropa islámica que tiene su base en Broad Brook, en América. Tenía previsto adquirir dos hijabs, una abaya, un salwar kameez, un par de kurtis y un par de pantalones. Pero el chador quería conseguirlo en el bazar de Teherán.

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Es uno filósofo guardando silencio

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