Conociendo el Kurdistán a través de sus intelectuales [EL CÓDIGO – vii – (una red de redes)]


 

“El porvenir es un misterioso edificio que edificamos en la oscuridad y que más tarde deberá servirnos a todos de morada.”

Victor Hugo

Kurdistán

Grisens, la ciudadana, no tardó en cambiar de idea. Había estado pensando mucho en el Kurdistán, eso que no era un país pero que por el contrario era una nación, porque a ella pertenecía todo un pueblo. Y no viajaría a Tabriz después de todo, cogería un avión desde Teherán a Kermanshah, cuyo mayor atractivo es Taq-i Bostan, un lugar místico en los montes Zagros donde el imperio sasánida dejó, tallado en la roca, el testimonio de su existencia.

Hay quien considera a los kurdos descendientes directos de los medos. Los kurdos ocupan parte del territorio de Irán, Irak, Siria y Turquía. Y también hay kurdos en Armenia y Azerbaiyán. Tomás Alcolaverro explica así la encrucijada en la que se encuentran: “Los kurdos siempre han sido un juguete en manos de los poderes de Occidente. Las promesas que recibieron tras la derrota del imperio otomano, en el tratado de Sèvres, sobre un estado independiente, fueron olvidadas en 1923 en la conferencia de Lausana.” Y Abdulla Pashev, poeta contemporáneo de Erbil, lo explica de este modo: ”Vivimos en una región que no tiene valores democráticos. Incluso ahora, no tenemos un plan para plantar y cultivar las formas de la democracia y crear un país unido con un gobierno civil. El gobierno es el partido y el partido es el gobierno. El círculo primario de autoridad está rodeado por una línea roja, que la voz de la crítica no puede traspasar. Los medios de comunicación kurdos están ridículamente afiliados al partido. En este estado, los salarios, la comida, el agua, el aire, la electricidad, los títulos académicos, los profesionales, las carreras, todo pertenece a la autoridad. Todo implica sobornos […] Todos los partidos políticos del Kurdistán son totalitarios.” Y lanza una advertencia, que yo creo que es extensible a cualquier parte: ”Si los intelectuales no vigilan a los políticos, y a los que se dedican a la política, la guerra por el dinero y el poder nunca dejará de fluir por las venas de esta nación.” Aunque prefiero como lo dice desde un poema: “El mundo libre ha escuchado por tanto tiempo/ el pulso del petroleo en el corazón de las cosas/ que se ha convertido en un jorobado./ Sordo como una piedra./ No oye las montañas ardiendo.”

Bachtyar Ali, nacido en Solimania, insiste en lo mismo: ”Sin una verdadera democracia en Oriente no habrá una solución política para los Kurdos.” Y añade: “A los dictadores no les interesa un mundo pacífico. Los gobiernos militares de Oriente Medio necesitan una figura de odio y han declarado a los kurdos su eterno enemigo. Se benefician de esta situación. El fascismo se asocia al nacionalismo en Oriente. Sin una victoria sobre el nacionalismo no habrá un cambio radical […] No basta con manifestarse en las calles y agitar banderas. Eso no supone ningún cambio para los kurdos. Tenemos que dejar de hacernos pasar por víctimas.”

Bachtyar dejó el Kurdistán en la época de los noventa, cuando en 1994 estalló una sangrienta guerra civil en el norte de Irak, entre facciones kurdas rivales. Behrouz Boochani, kurdo de Ilam, y con una larga epopeya a sus espaldas, como refugiado, asegura por otro lado que: “La resistencia kurda siempre es pacífica y los kurdos siempre han luchado por crear un sistema democrático en el Medio Oriente.” Boochani escribió un libro en secreto sobre la tortura sistémica: ‘No Friend But the Mountains: Writing from Manus Prisión’. Confinado en Papúa Nueva Guinea, donde Australia detiene a miles de solicitantes de asilo. Primero en la isla Manus y, luego, en Port Moresby. Boochani cree que la mayor amenaza a este mundo es el terrorismo de Estado. Especialmente los acuerdos no escritos entre gobiernos que se apoyan mutuamente en la violación de los derechos humanos.”

La mayoría de los kurdos son musulmanes suníes. Sara Omar, también nacida en Solimania, escribió un libro por el cual se hizo necesario que fuera protegida policialmente, ‘Dead Washer’. La historia de una chica kurda que es asesinada después de que le cortaran la lengua y las orejas. Castigada por su padre por avergonzar a su familia. Omar conoce bien una realidad que es violenta y de la que hay que hablar. Ella dice que quiere mostrar la oscuridad de su cultura y religión patriarcal. Aunque también que es importante enfatizar que estas atrocidades no tienen lugar sólo en la sociedad kurda, sino que se encuentran en toda la comunidad del Oriente Medio.

¿Y con la lengua, que es el elemento diferenciador por excelencia? ¿Qué sucede? “Aunque en Turquía hay veinte millones de Kurdos la lengua está en retroceso. Unos diez millones lo entienden y cinco millones pueden hablarlo pero… En cambio, en Siria o Irak todos hablan kurdo. Pero cuando se echan al monte con el PKK (el Partido de los Trabajadores del Kurdistán) aprenden turco. Incluso en Diyarbakir (capital oficiosa de los kurdos en Turquía), el que sabe kurdo lo olvida […] Las madres no quieren que sus hijos se metan en problemas y les hablan en turco por seguridad. Así que las nuevas generaciones no aprenden el kurdo como lengua materna y en las calles en las que yo jugaba en kurdo, ahora se juega en turco.” Cito a Ciwanmerd Kulek, nacido en Dêrîş. En la década de los ochenta el uso del idioma kurdo en Turquía fue oficialmente prohibido.

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Es uno filósofo guardando silencio

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