Atravesando el Kurdistán iraní [EL CÓDIGO – ix – (una red de redes)]


Kurdistán

A Solimania, llamada también Sulaymaniyah y en “la que se habla un dialecto extendido por Kirkuk y las regiones contiguas de Irán”, la separan de Halabja cerca de 80 Km. En Solimania es de visita obligada la prisión de Amna Suraka, que funcionó como sede de la inteligencia secreta de Irak, la Mukhabarat, que la utilizó para encarcelar, torturar y ejecutar a la población kurda. La idea primigenia de Grisens, la ciudadana, era visitar Chamchamal, a 65 km de Solimania, el hogar de la tribu Hamawand, por la carretera que conduce a Kirkuk, porque a las afueras de Chamchamal existe un pozo de fuego, un pozo de agua que fluye con gas metano y arde. Pero los peshmerga desviarán su coche, que se dirigirá a Erbil por la carretera 18.

En Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, también llamada Hawler, que significa en kurdo “donde se adora al sol”, y que se considera la ciudad más antigua que ha estado habitada permanentemente, hay que visitar la ciudadela a la hora de la puesta de sol. Y antes, en el parque Sami Abdulrahman, hay que tomarse un chai, un té dulce y aromático con canela. Y un día de descanso, para conocer el mercado de dinero, comprarse un collar, recorrer el abandonado barrio árabe y pasear por el distrito cristiano de Ankawa. Sin olvidarse de los juguetes en el bazar, que pagaremos en dinares iraquíes, porque-según Joan Torres– una de las experiencias más gratificantes de vivir es visitar un campo de refugiados.

Grisens, la ciudadana, parte de Erbil temprano, antes del amanecer, porque intuye un hermoso orto solar en el castillo de Khanzad o Banaman, que se encuentra de camino al campo de refugiados de Darashakran, que queda cerca de Shaqlawa. A la que regresa a pie, para tomar un taxi hasta Ravandiz, famosa por su cañón y los paisajes. Aunque esa noche la pasará en Soran.

Aqrah es un pueblo precioso al abrigo de una ladera, el origen de Hiner Saleem, otro ciudadano del mundo, que se siente en casa allá a donde quiera que va, porque su corazón y su mente viven en el mundo. Y que es por quien descubro que en el Medio Oriente hay toda una industria de medicamentos vencidos o falsificados, que mueven millones de dólares. Drogas que sólo contienen harina.

Aqrah será difícil de olvidar también por su clara mezquita y su esbelto minarete. Y por la dolma kurda que Grisens, la ciudadana, será invitada a probar: berenjenas rellenas de tomate, arroz y carne. Pero el destino del día es Amadiya o Amedi, alzada sobre un agreste promontorio, a 17 km de la frontera con Turquía, y donde en opinión del gobierno del Kurdistán se encuentra la tumba del profeta Ezequiel, también conocida como la tumba de Hazana. Otro profeta pero éste de genealogía incierta.

En direcciones contrapuestas pero próximos habitan Sulav, querido por sus manantiales, y el monasterio Mar Odisu, lugar sagrado para los cristianos sirios caldeos. La siguiente parada es Lalish, templo sagrado yazidi, al que hay que peregrinar en su último tramo descalzo. Nadia Muraz, Φ-UI2 en el Código, la autora de ‘The last girl’ y premio Nobel de la paz, es yazidi. Los yazidíes hablan un dialecto del kurdo, el kurmanji, y rezan a Malak Taus. Para el Estado Islámico eran kafires, no creyentes, dignos de genocidio. Los peshmergas(literalmente aquellos que se enfrentan a la muerte o que no temen a la muerte) abandonaron su aldea, Kocho, en Sinyar, un 3 de agosto de 2014. El Estado Islámico los sitió, querían que renegaran de su fe. No lo hicieron. A los hombres los ejecutaron y también a la madre de Nadia, porque ya era vieja para ser tomada como sabiya, esclava capturada en la guerra. Nadia fue violada, golpeada y vendida, hasta que logró escapar con la ayuda de una familia sunita. Estas familias sunitas también hacen negocio con aquellos a los que ayudan. A Grisens, la ciudadana, le gusta especialmente cuando Nadia dice lo siguiente: ”Es en las universidades donde más me conecto con el público. Al igual que yo, los estudiantes son lo bastante jóvenes para sentir que no importa cuán cruel sea el mundo, son capaces de cambiarlo.”

A Erbil Grisens, la ciudadana, regresará por Gazna Road. Y allí es previsible que en el aeropuerto consiga un visado para Iraq, para la ciudad de Basora. De cualquier modo, yo he leído que si se quiere viajar a Iraq hay que contactar con el señor Adam, de Alwaseilah Tours, una compañía con sede en Liverpool. El ministerio de Asuntos Exteriores español nos aconseja que no olvidemos registrar nuestros datos en el Registro de Viajeros, para facilitar la atención en eventuales situaciones de emergencia o necesidad. Pero también nos recuerda que el viaje se realiza siempre por cuenta y riesgo del viajero. La República de Iraq es un lugar donde hay frecuentes cortes de energía y falta infraestructura médica. En el que el principal peligro son las minas, municiones sin explotar y artefactos explosivos. Y donde tan peligrosos como puedan ser los terroristas a menudo-o eso se lee por ahí- son las fuerzas del ejército y la policía.

 

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Es uno filósofo guardando silencio

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