Shahriar Mandanipour, Shiraz, Irán (1957)


“Tal vez escribo historias para mostrar que en la vida hay momentos, emociones y eventos que no pueden ser explicados con palabras.”

“Cuando empiezo a escribir, escribo para mí mismo. Sólo escribo para tratar de narrar una historia bellamente narrada en la prosa y en la forma que me gusta, o que puedo escribir, que sea adecuada para esa historia y ese narrador.”

“Creo que los escritores que escriben sus historias con un narrador y un estilo de prosa consistente, después de un tiempo no tendrán una nueva historia, ni para ellos ni para el lector. Si es cierto que “no hay nada nuevo bajo el sol”, y, digamos, la figura materna en muchos cuentos ha sido narrada a través de arquetipos y prototipos, entonces el principio más importante que le queda al escritor es la creatividad y la innovación en la forma del cuento y la forma de la prosa.”

“La pregunta “¿Por qué se está contando esta historia?” es una pregunta peligrosa: muchas grandes historias no tienen respuesta.”

“El persa es un idioma hermoso y literario. Su poder de expresión científica es débil, pero con una vida oficial de más de mil quinientos años, su poder de expresión figurativa e ilustrativa es muy fuerte. Empecé a escribir cuando tenía unos catorce años y por fin he llegado a un estilo de prosa en lengua persa que es distintivamente mío: es mi vida y mi identidad, mi único activo en este mundo. Nadie puede robarlo, expropiarlo o, como la propiedad de mi padre, confiscarlo. No puedo dejarlo ir, o él no puede dejarme ir.”

“Es triste escribir un libro en tu idioma, dirigido a unos lectores que hablan tu misma lengua y saber que ellos no podrán leer Una historia iraní de amor y censura. Es un precio demasiado alto por hacer lo que quieres.”

“Nunca he intentado escribir ficción en inglés, sólo no-ficción y conferencias. Mi prosa persa y mi estilo de escribir cuentos son mi identidad y mis únicas posesiones preciosas. Esto es todo lo que llevo al exilio.”

“No soy un hombre político. Estudié Ciencias Políticas, y tal vez porque sé algo de política, odio la política.”

“En Irán y en Estados Unidos tenemos lectores que eligen leer novelas de diez centavos, libros que se dejan en una sala de espera o en una estación de tren cuando han terminado de leerlos. No son literatura. No te dejan ni un rasguño en la mente ni una arruga en el cerebro. También hay libros que quieres conservar, porque verlos te recuerda los momentos agradables que pasaste con ellos. Es esta literatura la que en Irán está herida por la hoja de la censura. Pero a pesar de sus heridas, sigue viva. Ha mantenido el brillo de su faro, aunque su escritor o poeta sea asesinado o muera de pena.

En la literatura estadounidense, las alegorías, metáforas y símbolos no tienen tanta función como en la literatura persa. La prosa directa e ilustrativa funciona mejor, siguiendo la teoría del “iceberg” de Hemingway de que una octava parte de la historia debe aparecer en la superficie. Me parece que de los enfoques de Faulkner y Hemingway, es este último el que tiene más adeptos.”

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Es uno filósofo guardando silencio

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