A Manuel Castells [la idea de una red como contrapoder]


Estimado Manuel Castells,

no nos conocemos. Pero para mí supuso un grato encuentro descubrirte, hace algo más de un par de años, en una conversación que tuviste con Pablo Iglesias. Antes de ponerme en contacto contigo he tratado de hacerlo con Unai Sordo, uno de los agentes sociales de este país. Quería que me ayudara a comprender cómo se puede montar un sindicato partiendo de cero conocimientos y sólo con una intención. La idea me la dio escuchar a un psiquiatra asturiano, un tal Guillermo Rendueles, que dijo: ”Lo que necesitas no es un psiquiatra. Lo que necesitas es un sindicato”. Yo tuve un brote psicótico y además no soy un espectro social y la ”unión” que se está generando es a través de un Orgullo, un orgullo loco, que va a dejarnos excluidos a una ”inmensa mayoría”, que somos una fuerza pensante, y por tanto válida pero que no nos gusta exhibirnos: esos que, en ‘Las políticas de la amistad’ de Derrida, sólo amamos alejándonos, una comunidad de anacoretas sin comunidad (son sus palabras). Entonces, asumiendo el fracaso de mi primera tentativa, recordé lo que tú dijiste:”Necesitamos redes porque son necesarias, redes para luchar contra las redes”.

Yo ahora te explico cuál es nuestra situación. El poder dominante se llama Big Pharma. Big Pharma, y lo cuentan psiquiatras y otros técnicos y especialistas muy interesantes…, ha ”colonizado” el sistema médico. Digo ”colonizado” porque hoy coincidió que tuve otro encuentro afortunado, con un filósofo de Benin, Paulin Houndtonji, y creo que eso es lo que nos ha sucedido. Yo no sé hasta que punto estás al tanto tú de lo que está sucediendo en el ámbito psiquiátrico. Te pongo dos ejemplos que son la excepción. Hay un lugar en Suiza en el que se ha logrado una hazaña: ninguna contención mecánica. Pero quien dirige ese lugar fue muy claro en cuáles eran las necesidades reales para lograrlo y al explicárselo así a los políticos que los gobernaban lograron los medios. Luego, en Laponia el ‘Diálogo Abierto’: mínima medicación y sólo durante el tiempo preciso. Y generar un entorno alrededor de lo que ellos llaman el ”cliente”, el paciente, el afectado, en el que todos, familiares, amigos, maestros, jefes, arropen a la persona que sufre el brote psicótico. Y en Noruega, ya existe también una experiencia, donde tú puedes elegir ser tratado con o sin medicación.

¿Sabes cuánto dinero le cuesto yo al mes al sistema de salud público? Más de 500 euros mensuales, y le llegué a costar hasta más de 700, porque no se conformaron con ponerme la dosis recomendada del medicamento, y hay personas que creo son tratadas con una mayor dosis, inclusive. Dime que ese dinero no es más necesario en un hogar donde no tienen ni que comer. Hay que leer postPsiquiatria, el blog de unos especialistas, para darse cuenta de que estos medicamentos carísimos que nos suministran, a los que llaman Depot, los inyectables, tienen sus versiones orales que costarían apenas algunos euros. Deberías escuchar a mi psiquiatra, a la que aún le cuesta trabajo encajar, que el maravilloso palmitato de paliperidona, demostrara potenciar en mí todos sus efectos secundarios. Además me volví idiota, Manuel, babeaba y no podía ni controlar mi boca. Y lo que experimentaba en mi cuerpo era indescriptible. Una zombi andando por el pasillo de la mañana a la noche. Anulada, sin poder poner los dedos en el teclado, porque no me obedecían. El día que pude volver a teclear, con otro Depot, vi el cielo abierto. Y podría conformarme. Pero he sido testigo de lo que sucede y no es tan sencillo, cuando sabes que el sentido de cualquiera que se aprecie es dejar este mundo mejor de lo que lo encontró. Aquí una ”microresistencia”, pues.

He escrito un breve ensayo, así que si necesitaras datos, alguno podría facilitarte. Sé más o menos como están las cosas. La voz autorizada más disidente yo creo que es un psiquiatra holandés, Jim van Os. Opina un poco como tú. Las experiencias y los datos dice que no apoyan lo que se convierte en Sistema… Él está orientado, entonces, a trabajar con núcleos más pequeños para cambiar las cosas desde adentro. Aquí disidentes los hay de varios palos pero ninguno tiene mucha fuerza. Porque tenemos un problema con la cesión del poder. Yo creo que muchos somos ”anarquistas”. A ver cómo te lo explico. Sí, eso que tú tratas de transmitir en tu charla con Pablo, lo que el Mayo del 68 no quería.

Entonces, para qué te escribo y qué te pido. Pues que seas la cabeza pensante de una Red. Como sindicato iba a llamarse ‘Frenezo’, que es locura en esperanto. Pero mira, mejor La_Madness. Yo te digo lo que no puede ser: excluyente. Y lo que tiene que ser: gratuita y universal. Que no haya que dar un palo al agua, porque el problema de muchos de nosotros es que no queremos dar un palo al agua. Aunque yo trabajo por amor al arte lo que sea.

No quiero cansarte. Y no sé si tiene mucho sentido escribir. Le dije a Unai Sordo que encontraría en quien poner el poder, que sería el que lo disolviera entre todos y yo nunca miento. A no ser que me fuercen a ello. Muchas gracias por tu atención :-)

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Es uno filósofo guardando silencio

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