Carta a Unai Sordo [sobre Frenezo]


Unai Sordo

Antes he estado leyendo tu entrada. Tienes una mente muy estructurada. Yo tendría que armarme de colores simplemente para averiguar, en profundidad, qué quieres decir. Pero soy una discapacitada en muchos sentidos. Antes tenía mi sensibilidad, que elevaba mi inteligencia pero desde hace dos años y medio, desde que se me medica psiquiátricamente, esta ha mermado mucho, aunque hoy por hoy, estoy muy recuperada a todos los niveles, tanto como para dirigirme a ti. Quiero decir que ya no soy un vegetal, a causa del daño iatrogénico.

Ayer, en un intercambio de preocupaciones con otra persona, también paciente psiquiátrica, le comentaba que había escuchado a Guillermo Rendueles, un psiquiatra asturiano, recomendarnos lo siguiente: ”Tú lo que necesitas no es un psiquiatra, es un sindicato”.

Y que yo tengo la idea del sindicato que hizo crecer en mí Kean Loach con su ‘Pan y rosas’. De gente que era marginal por completo y que gracias a la fuerza que les dio el sindicato al que decidieron unirse acabaron materializando su pequeña revolución.

Mira, yo creo como Borges que nos merecemos un mundo sin políticos. Pero escucho a Chomsky, allá por los setenta, frente a Foucault, reivindicando el anarco-sindicalismo y también a Onfray, que tiene una idea similar de hacia donde debemos dirigirnos. Luego, te escucho a ti. Siempre te presto un poco de atención porque hueles a honestidad. No tanta como para llegar a saber que es realmente lo que dices. O puede que más, porque me provocas, como el arte, una epojé. Y de eso se trata esta intuición que he tenido y que trato de compartirte, de que el arte es subversivo y que la idea de un sindicato de locos también lo es.

Ocurre que contar, en realidad, sólo puedo contar conmigo pero sé, por supuesto, que los que cambian las cosas al principio no son muchos sino uno o algunos a lo sumo. Yo no sirvo para seguir a nadie, y me molesta que me sigan, por eso sé que trataré de encontrar pronto a la persona que es capaz de disolver el poder entre todos, que me parece una idea preciosa del anarquismo y que escuché creo que en La Clave de José Luis Balbín hace algunos años. O tal vez fue leyendo una cita de Tarrida del Mármol. No lo sé.

Una cosa que es la locura es muy anárquica. Es pura anarquía. Yo por mi experiencia, la de mi brote psicótico, te puedo contar que la realidad es aumentada. No es cuestión ahora de detenerme a explicarte en qué sentido pero también que quedas a merced de tu inconsciente. O del Inconsciente. Porque no tengo muy claro que no sea el de ”Gaia”, y que ese sea el de todos…. Pero lo que parece cierto es que hay una inteligencia organísmica propia, que a cualquiera le puede jugar una mala pasada. Basta con que se den las condiciones existenciales para ello.

Te contaré sólo por si no lo sabes, que hay lugares en el mundo donde las contenciones mecánicas son cero. Y que eso es a lo que aspiramos algunos. Porque si en algún lugar se demuestra que se puede, se puede con los medios adecuados en todos. Yo a Marx no lo he leído pero sé que Althuser lo explicaba, y a alguien que leía a Althuser, le escuché decir una vez algo sobre un negro, que era un ejemplo que daba, y que a él eso le había impactado mucho. Fernández Liria creo que se llama el tipo. No sé en concreto explicarte él qué pero la cuestión era la misma de nuevo, que son las condiciones y sólo las condiciones las que inclinan la balanza hacia un lado u otro. Y uno se aliena así. Bonito, precioso, el enfoque de Laponia, lo que es ‘Open Dialogue’: medicación la mínima y se forma una burbuja en torno al ”cliente”, el ”paciente”, el afectado, en la que se implica a todo el contorno social, familia, amigos, profesores, el jefe…. Así que precursores que pueden cambiar nuestra situación, existen. Pero no tenemos una fuerza sindical detrás. Para que no pasen cosas tan terribles como que llegues enfermita de una meningitis al hospital, crean que estás rematadamente loca, te contengan y te mueras, que es lo que ha sucedido aquí en Asturias. Creo que te lo decía ayer en twitter, cuando no me tomaste en serio o no me escuchaste: según un abogado se nos trata peor que a criminales. Este abogado a mí quería echarme un cable pero resulta que también quería que tuviera sentimientos por él, que es algo que yo no puedo fingir. Aunque antes de despedirse me dejó clara una cosa, que en Asturias una obligación que tenemos los pacientes es hacer valer nuestros derechos.

A mí sinceramente me han tratado muy bien en el sistema pero me engañaron en su momento para inyectarme. Como estaba prisionera y no veía el fin de aquello, dije sí al inyectable pensando que así me dejarían dar un vuelta. Y acerté pero los mismos integrantes del sistema, a quien he estado escuchando, ya que escribí un pequeño ”ensayo”, me advierten de que puedo haberme sensibilizado tanto a la medicación, a la camisa de fuerza molecular, que si me la dejaran de inyectar podría tener un brote psicótico inminente. Y esto va, Unai, de empoderamiento. De que yo no tenga miedo a decirle a mi psiquiatra: ”pero si ahora estoy tan cuerda como tú, quítame esto… que quiero pedírtelo yo si lo necesito de verdad. Que ya sé como es estar sin ello y como es estar como vosotros nos queréis tener. Sin dar problemas al sistema”.

Y, entonces, si tú no me echas un cable, y me orientas, a cómo podemos materializar ‘Frenezo’ (locura en esperanto, o algo así, ya se verá) para que sea ”universal” (que lo tenemos crudo con algunos países del mundo, que ni escritoras te encuentras o sólo gente que muere porque escriben como tú y los matan), o voy a tener que empezar a llamar a todas las puertas y no tengo tanto carbón. En serio. Porque yo moro prácticamente en soledad y no hay apoyo ninguno y no hay quien te anime y te haga venirte arriba. Pero lo quiero intentar, porque yo como Nietzsche pienso que mejorar el plano de inmanencia es casi un deber o es un deber moral. Y ya te dejo. Tienes mi correo y espero que no te hagas el sordo o no del todo, chiste fácil que habrás oído infinidad de veces :-)

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Alguien, a quien ya no soy capaz de localizar, me puso este enlace en un comentario de Facebook. En él decía algo así como: “Para Javier Álvarez y su concepto de hiperia”.
    Y sí, tengo que agradecerle a esa especie de “dios desconocido” que me haya llevado hasta este artículo pues me siento muy identificado con él. Sobre todo cuando el/la autor/ra dice:
    “Yo por mi experiencia, la de mi brote psicótico, te puedo contar que la realidad es aumentada. No es cuestión ahora de detenerme a explicarte en qué sentido pero también que quedas a merced de tu inconsciente. O del Inconsciente. Porque no tengo muy claro que no sea el de ”Gaia”, y que ese sea el de todos….”
    De ese Inconsciente, que Herman Hesse describe con un rotundo “ví a Dios en su tarea” hablo en mi reciente libro Una Nueva Psiquiatría, aunque con toda seguridad mi vivencia de ese “Inconsciente” es muy pálida… mucho más desvaída y débil que la de quien tan acertadamente escribe estas reflexiones.
    Una vez más gracias, al Guía Desconocido.

Es uno filósofo guardando silencio

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