Los casos de Issei Sagawa y Althusser


Por senda de arbolado, las japonesas con las diminutas mochilas amarillas hablan, ahora, de Issei Sagawa, el estudiante de la Sorbona nacido en Kobe que, el 13 de junio de 1981, disparó en la nuca a la holandesa Renée Hartevelt, en el número 10 de la Rue Erlanger en París. Desnudándola a continuación, y disponiéndose a llevar a la práctica lo que había venido deseando durante toda su vida: consumir la carne de una joven occidental, y algo a lo que procede sirviéndose de un cuchillo, exceptuando que en los glúteos encontró lo que nunca esperó encontrar, lo que describió como algo parecido a una mazorca de maíz, la grasa humana; y por lo que terminó por servirse de sus propias manos para desgarrar la carne roja que se resistía a asomar, a pesar de la profundidad de los cortes; devorándola, entonces, cruda, como un antropófago y consumando la necrofilia después.

Pero si la policía dio con él, con las fotografías aberrantes de todos sus actos, y con el resto de la carne que aún conservaba en su refrigerador, fue porque aquella noche, Sagawa, llamó a un taxi para que le condujera con sus dos maletas hasta Bois de Boulogne, quedándose dormido allí mismo, en un banco, debido al esfuerzo que supuso para él, un hombre demasiado frágil, cargar con los restos de su compañera de universidad, y que fue lo que motivó la curiosidad de aquel vagabundo  Y lo cierto es que yo apenas recordaba esta historia; historia que, tras 34 meses de acaecidos los hechos y la atroz confesión, devolvió a Sagawa a la libertad. Y gracias a que su padre, que era un hombre muy rico, contrató a un abogado de reconocido prestigio, Philippe de la Maire, que se puso en contacto con los ministerios de Salud y del Interior, y les hizo saber que le parecía injusto que el contribuyente francés pagara la hospitalización de Sagawa, recomendándoles que lo enviaran a Japón, para que fuera ingresado en un psiquiátrico. Y así fue como el Gobierno se deshizo de un problema, con la única condición al concederle la repatriación a Sagawa, de que éste nunca más regresara al país.

Luego, a Sagawa en Tokio sólo le estaban esperando los medios de comunicación, ninguna otra autoridad y su propio padre, que había pedido asilo para él en un hospital de las afueras, y con la ambulancia que se lo llevó, más que nada para protegerlo de los primeros. Hospital en el que Sagawa fue dado de alta, definitivamente, al cabo de 18 meses y desde entonces, y al paso por O Raído cuando son las 13h07min., Sagawa ha escrito ‘En la niebla’ y algunos cuantos libros más, reviviendo de manera incansable su relato y con el mismo placer. Porque Sagawa exhibe la tendencia -según Susumu Oda, el último psiquiatra forense que le examinó- de ir trasmutando lentamente a la otra persona en un objeto, al distanciarse emocionalmente de ella. Sagawa que en Japón se ha convertido en una pequeña celebridad y llegando, inclusive, a actuar en películas porno, y con la única diferencia de que los muslos -la parte del cuerpo humano que le resulta más sabrosa- por los que al envejecer comenzó a experimentarse atraído eran los de las jóvenes orientales, como éstas a las que yo sigo pero que, para uno como Sagawa, nadie vigila.

Y tras el arroyo Brandeso las casas a lo lejos y en lo alto de Preguntoño, donde a ellas las espera un micro-bus que ha improvisado un tentempié con algunos vinos de la zona y sobre un pequeño murete, al que van llegando todos los que pertenecen al grupo y a los que se reconoce por sus pequeñas mochilas amarillas. Que yo, viendo el panorama, miro a mi alrededor y encuentro la sombra de un árbol bajo el que sentarme a disfrutar de mis propias viandas, y que será donde la memoria acabe por mostrarme el hilo de la piel del plátano y yo por tirar de él, de él o de la lectura de Althusser, en su autobiografía, ‘L’avenir dure longtemps’.

En ‘El porvenir es largo’, Althusser, uno de los intelectuales de los que más orgullosa se sentía la notoria École Normale Sup, alterado por la crónica que Claude Sarraute publica en Le Monde, un 14 de marzo de 1985, y en la que no sólo Sagawa es quien comparece, expone: que debido a que en el artículo 64 del Código Penal (que entró en vigor en 1838, en el tiempo de la frenología y que, sin embargo, ha resistido con éxito a 32 tentativas de reforma) se opone al <<estado de no responsabilidad>>, de un criminal que ha perpetrado su acto, el <<estado de responsabilidad>>, tanto él como Sagawa habían terminado por ser exonerados. Y aunque, a diferencia de Sagawa, Althusser será condenado al ostracismo. Y lo será igualmente no sólo entre su sociedad, sino también entre la generación de marxistas que antaño había elogiado sus interpretaciones de ‘El Capital’. Y obra que, en esta misma ocasión, reconoce no haber dominado lo bastante, a no ser en alguno de sus capítulos. Y, entonces, el domingo 16 de noviembre de 1980, cuando no recuerda haber comenzado aquel masaje y la cara de Hélène permanece inmóvil y serena, con sus ojos abiertos mirando al techo y hasta que, de pronto, le sacude el terror, porque los ojos de Hélène estaban interminablemente fijos y, sobre todo, la punta de la lengua reposaba insólita y apacible entre sus dientes y labios. Pero tal vez lo más curioso de todo ello sea el sueño que Althusser olvidó tener. Lo que se conoce, por supuesto, porque los intelectuales <<no ágrafos>> tienen por costumbre escribir muchas cosas que los tenidos por normales no escriben pero que en la coyuntura de Althusser resulta clave; ya que él sufrió periódicas reclusiones psiquiátricas voluntarias desde ese momento. Y por lo que desde entonces se hacía analizar, recopilando esos sueños como un maná para su analista. Algo que se convirtió en necesario para él y también en adictivo; ya que todos sabemos que cuando se recurre al Sistema de él se obtienen las drogas pertinentes, las drogas que, como las instituciones, han sido instituidas y por lo que se normaliza su consumo, y que es de lo que hablan también los filósofos <<biopolíticos>>, o de algún modo.

Y, entonces, sí, el 10 de agosto de 1964, Althusser sueña que asesina a una mujer mayor a la que primero llama hermana, luego madre y, finalmente, compañera sexual. Y en su relato, el de este estrangulamiento, también relaciona esta emoción intensa con la de su primera masturbación y, sobre todo, la de su primer acto sexual a los 30 años y que sucedió justamente con Hélène, casi una década mayor que él: <<[…] me atravesó el deseo, hicimos el amor encima de la cama, aquello era algo sobrecogedor, entusiasta y violento. Cuando ella se fue, se abrió un abismo de angustia en mí que no se cerró jamás.>> Y, luego, sí, Althusser se internó muchas veces a lo largo de su vida en clínicas psiquiátricas. Y ambos se analizaron, él de continuo, mientras conocía a otras mujeres a las que convertía en sus amantes, y que siempre sometía a la aprobación o desaprobación de Hélène, hasta que se hizo mayor, realmente mayor, y ella, siempre algo más vieja y, tal vez, más sabia pero no más intelectual, terminó por verlo como un <<monstruo>> y por querer morir, porque no podía soportarlo más y no sabía vivir de ninguna otra manera. Y ese artículo 64 del Código Penal francés, es lo que impide, en ese momento, que se haga otro tipo de justicia. Y que no es el caso que se lee estos días en la prensa.

El caso de un hombre que ha permanecido encarcelado durante años por una violación que no cometió. Escandalizando, ciertamente, y aterrorizando, el ninguneo o absoluta ausencia de consideración por lo sagrado de la vida humana, que es su tiempo, que para la burocracia, este tiempo real en el que somos, merece y que la desmerece. O léase así, en el 2003 el hombre que fue encarcelado por esas agresiones sexuales, al menos en uno de los casos, era inocente. Y el que era culpable le arrebató la vida a una joven de 18 años, porque en su lugar se había juzgado a otro, mientras éste estaba en libertad; y aunque el hombre que fue encarcelado en su lugar esto tardó en saberlo. Pero cuando lo supo, le pidió a aquel abogado de oficio que una vez le defendiera que se convirtiese en su abogado, y que es el que decide interponer un recurso de revisión ante el Supremo, cerca de cuatro años después de la confirmación de la coincidencia del DNA en ambos casos, la joven-muerta en el Reino Unido y la mujer-agredida en España.

Pero, a partir de ahí, todo lo que sucede es una cadena de errores, esa cadena en la que la importancia que tiene el tiempo en la vida humana no se está pensando. Aunque el abogado no sólo habla de errores, sino de un desinterés de los órganos judiciales por resolver el caso.

Y así fueron los hechos: cuando a finales del 2006 la Interpol se pone en contacto con la Policía española para notificar la existencia de ese DNA, la Policía se lo comunica al Juzgado de Instrucción Nº2 del municipio en cuestión que investigó el caso, para que solicite, al Reino Unido, una muestra ampliada del DNA del asesino. Pero como ese juzgado no tiene competencias para tramitarla, le pasa la petición al Juez Decano, que se la pasa al Juzgado de Instrucción Nº3 del municipio, y que es el que solicita la documentación a la Audiencia Provincial, tramite de ida y de vuelta en el que transcurren seis meses, y que aunque termina por llevarse a efecto, la respuesta del Reino Unido nunca llega. Y de ese modo fue el modo en que el caso quedó paralizado durante tres años, que será el punto en el que el abogado presente ese recurso ante el Tribunal Supremo, en el 2011. Y el Supremo, después de casi un año, lo que le ordena a la Audiencia Provincial es que se solicite el DNA del asesino al Reino Unido. Así que la Audiencia Provincial reabre el caso pero le pasa la petición al Juzgado de Primera Instancia, que no tiene competencias en materia penal; y cuando la Audiencia se hace consciente de esto, la Audiencia le pide al Juez Decano que se lo envíe a otro juzgado, y el Juez Decano se lo pasa, en esta ocasión, al Juzgado de Instrucción Nº4 del municipio, que es el Juzgado que por error le pide a la Policía española el DNA del hombre que fue encarcelado en el lugar del otro. Pero la Policía no puede atender a esta demanda, porque no sabe que el hombre se encuentra encarcelado y no lo localiza, ya que eso no figuraba en su base de datos. Pero en el 2013 la Audiencia Provincial le aclara al Juzgado de Instrucción que el DNA que debe de solicitar es el del asesino. Y, entonces, el Juzgado de Instrucción Nº4 solicita correctamente la muestra al Reino Unido pero las autoridades británicas piden a su vez más documentación; el Juzgado no envía esta documentación y devuelve el caso a la Audiencia Provincial. Y la Audiencia le pide al Juez Decano que se lo pase a otro juzgado en el mes de diciembre del 2013. Y el Juez Decano se lo encarga al Juzgado de Instrucción Nº3, que vuelve a solicitar la muestra del DNA al Reino Unido, que tarda en responder 16 meses pero que hace llegar la muestra de DNA al Juzgado de Instrucción Nº3 del municipio, que le envía la muestra a la Policía española, y por lo que la Policía confirma que la muestra de DNA del asesino es la misma que se encuentra en la víctima. Y cuando el abogado recibe ese resultado, se encuentra en disposición de volver a presentar el recurso ante el Supremo, que revisa el caso, y absuelve de la agresión al hombre que se encontraba encarcelado. Y por lo que al final, han sido nueve los años necesarios, de trámites judiciales, para poder utilizar una prueba biológica que demostraba su inocencia. Y que tal vez nunca habría llegado a ser posible sin la colaboración de la periodista que llevó este caso a las portada de un periódico.

En este mojón uno ha escrito <<Peregrino y andaluz yo jamás me siento pobre.>> Y a mi derecha, y en ascenso por asfalto, un campo de maíz, y allá al fondo Arzúa, bastante próximo aún considerándolo desde aquí. Y más arriba un túnel por el que salvamos la N-547 que nos sobrevuela, son las 13h49min. Luego el repecho cede, y la carretera vecinal se convierte en camino.

[ACCUCA]

https://elespiritudelchemin.wordpress.com/solucionario-de-cahier-ame/

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. ”El conocerse es en el Espíritu la existencia”

    H. W. F. Hegel

    Para quien conoce y recorre este camino… resultará relativamente sencillo situarse pero aún así va a chocarse con algunas extrañezas. Y en la segunda lectura, como es lógico, uno querría recorrer la acción de un modo lineal, consecutivo, aunque así se pierda el orden de la casualidad. Ésta que continúa es esa segunda lectura:

    El aliento de Natashia / La salida del albergue de Peñaseíta / El mágico bosque en el ascenso al Puerto de El Palo / Signos en devenir / En el Alto de El Palo la aparición de un viajero / De paso por Montefurado y de camino a Lago / Las confesiones de Robert Walser / Tras la comida, el viajero y el peregrino, se ponen en marcha / La llegada a Berducedo / La peregrina eslovaca / La estrategia del tejo / La llegada al albergue de La Mesa / El trágico accidente / Julien Green / El corazón de Dios / Creer y sentir / Las compañeras de camino / El congreso del Finnegans Wake / El discurso del placer / La pureza de la espiritualidad / El acelerador de personas / La llegada a Grandas de Salime / Los fundamentalismos cristianos / El albergue en Grandas de Salime / ¿Un milagro? / De Malévich y Baumgarten / La caja metafísica / La ayuda necesaria / Del complejo boceto / El beso de Natashia / El asesinato de la peregrina Denise Thiem / La salida de Grandas de Salime / El encuentro con C. S. Lewis, como Clive / Conociendo el amor / La fuerza del eros / La felicidad de la philia / La construcción de la amistad / El conocimiento intelectual de la caridad / La conversión de C. S. Lewis al cristianismo / El sentido del sufrimiento / La comida en A Fonsagrada / De la experiencia en la caja metafísica / Las explicaciones de Ne-Je / La molécula de la fe / El discurso del psicoanálisis según Alfredo Eidelsztein / El discurso del saber según Arturo Frydman / Los destinos celulares y el lenguaje del inconsciente /

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    / Atrévete a saber de la excelencia moral / El tacto infinito / Caminando con Diotima de Mantinea / La amistad para Aristóteles y Epicuro / La amistad para Cicerón y Séneca / La Durée de Bergson / Caminando con Guillermo Páramo Rocha / En el nombre de los matemáticos / El caparazón de Reichenbach / La llegada a O Cádavo / Con Alessia de Liubliana / Sin noticias de ellas / El método de C. G. Jung / La alucinación / Caminando con Adrienne von Speyr / De la aporía del instante / Hablando del odio y de Dios / El lenguaje de la palabra pura / La noche del amor perfecto / La despedida de Adrienne / Mauriac, el analista de conciencias / La llegada a Lugo / De la ciudad origen y el experimento colectivo / Los billetes de autobús / Los elohim y la oración incesante / El terremoto de Lisboa y la catedral de Lugo / Los principios del protestantismo / La verdad de Parménides / El despertar con Peter Grimmig / Sensaciones extrañas / La muchacha que andaba descalza / Las aves y las sibilas / El abandono / Los augures de Plinio / Los misterios de Santa Eulalia de Bóveda / Los galiambos de Catulo y el culto de Atis y Cibeles / La llegada a San Román de la Retorta / El homenaje de Luz Pozo Garza / La acogida de los peregrinos / La identidad de Euler / La suspensión de la credulidad / La llegada de la doctora Osip / De las virtudes del cannabidiol / Los factores anti-tumorales de los cannabinoides / Los sueños que se repiten / La inédita creación del espíritu / El método de María Zambrano / La poesía de Arseni y Andrei Tarkovski / La vida en los límites / El perro hospitalero / El destino de Robert H. Blyth / El homo viator de Gabriel Marcel / Caminando con la historia de Martín Barriuso / La justicia de Manuela Carmena / La hora de la política / Un recorrido por la historia / Caminando con Michel Onfray / La llegada a Melide / El papel de la filosofía en el mito / Las ideas revolucionarias de Manuel Castells / Comunidad, inmunidad, religión y umma / El problema del Islam / El Pulitzer de Kevin Carter / El papel del artista y la creatividad / La paz de Sájarov y el mal de Küng / El secreto de Oppenheimer / El Camino de Andoni Moreta / El lugar del psicótico / Los casos de Issei Sagawa y Altusser / Los postulados filosóficos / Lugares comunes / El Reino de Jesús / Fideísmo, deísmo, teísmo y panteísmo / El conocimiento de los cannabinoides de Manuel Guzmán Pastor / Caminando con August Strindberg / La psicosis de Swedenborg / Pasando miedo / El monumento del Monte del Gozo / La llegada a Santiago de Compostela / El comienzo del Camino / La cena en el albergue de Saint-Jean-Pied-de-Port y la partida / El viaje con la española / El final del sueño / Aparentemente sin conexión / La fisiología del sueño / La sonrisa del profeta Daniel [o parámbulo]

    Créditos de este ensayo dramatizado, Libro Tercero [o Primero] de CAHIER ÂME. Todos los que se aportan a través de estos comentarios.

    Manuel Guzmán Pastor / Clemente de Alejandría / Tomás de Aquino / Aristófanes / Aristóteles / Manuel Asensi / Marco Aurelio / Gaston Bachelard / Alain Badiou / Baudelaire / Samuel Beckett / Henri Bergson / Leon Bloy / Bollnow / Borchardt / Jorge Luis Borges / Joë Bousquet / André Bretón / Luis Buñuel / Agustín García Calvo / Giorgio Candoni / Catulo / Julio César / Cicerón / Pablo Coelho / Pablo de la Cruz / San Juan de la Cruz / Eduardo Chillida / Jacques Derrida / Emily Dickinson / John Donne / Meister Eckhart / Alfredo Eidelsztein / Paul Éluard / Epícteto / Epicuro / Esquilo / Filostrato / Otto Fisher / Quinto Horacio Flaco / Michel Foucault / Arturo Frydman / Robert Frost / Ana Goutman / Julien Green / Guardia Pons / Romano Guardini / Heidegger / Helena / Agustín de Hipona / Friedrich Hölderlin / Michel Houellebecq / Janni / Jenofonte / James Joyce / Juliano / Paul Klee / John Lennon / Levin / Henri de Lubac / Gregorio Luri / Martin Luther King / Peter Kingsley / Milan Kundera / Jacques Lacan / Laplace / Leibniz / C. S. Lewis / Locke / Ignacio de Loyola / Maurice Maeterlinck / André Malraux / Gabriel Marcel / François Mauriac / Dmitri Mendeléiev / Xurde Morán / Jean-Luc Nancy / Marie Nöel / Novalis / Teresa Oñate y Zubia / Rudolf Otto/ Guillermo Páramo Rocha / Parménides / César Pavese / Platón / Luis Pimentel / Alejandra Pizarnik / Plinio / Luz Pozo Garza / Giovanni Quessep / Ratzinger / Reichenbach / Renaud / Paul Ricoeur / Silvio Rodriguez / Enrique Rojas / Jean Jacques Rousseau / Carl Sagan / Guillemo de Saint-Thierry / Ada Salas / Singul / Salinger / Séneca / Edmund Spenser / Baruch Spinoza / Suter / Rabindranath Tagore / Tarrida del Mármol / Igor Teréntiev / Thibon / Ricardo Urueta / Vicent van Gogh / Craig Venter / Vico / Robert Walser / Simone Weil / María Zambrano / Andrei Tarkovski / Arseni Tarkovski / William James / Robert H. Blyth / Pável Florenskij / Martín Barriuso / Manuela Carmena / Jean-Jacques Rousseau / Condorcet / Michel Onfray / Antonio Piñero / Manuel Castells / Giorgio Agamben / Roberto Esposito / Vrúbel / Baars / Block / Calmet / Proudhon / Noam Chomsky / Andrej Sájarov / Hans Küng / Daniel Andréiev / La Biblia / La Bhagavad-gītā / Roosevelt / Blanchot / Althusser / Lao Tzu / Buber / Tim Robbins / Aristarain / Loisy / Erasmo / Montaigne / Ana del Valle / Cioran / W. B. Yeats / August Strindberg / Octavio Paz / Dylan Thomas / Lord Byron / René Char / Renard / Schopenhauer / Quenau / Sarraute / Ortega y Gasset / Fidel Fita / Aureliano Fernández Guerra / Bertrand Belin / José Slimobich / Mario Vargas Llosa / Mallarmé / Wittgenstein / / Carlos Paola / Silvia R. Pontevedra / Pablo García Baena / Emilio Olcina / Luis Vivanco / Abdennur Prado / José Lezama Lima / Francisco Pérez Abellán / Torcuarto Fernández Miranda / Romano Van Der Dussen / Proudhon / Gregorio Morán / Reinaldo Teixidor / Michel Onfray / Joan Garcés / Manuela Carmena / Cristina Sánchez / Guillermo Velasco / Francisco J. González Ponce / Aires Augusto Nascimento / Ricardo Alcocer Urueta / José Luis del Barco / Axel Cherniavsky / Feliciano Blázquez Carmona / Teresa Oñate y Zubia / Alister McGrath / Raúl González Salinero / Juan Pablo Martínez / Rolando Picos Bovio / Joaquín Beltrán Serra / Emilio Lledó / Antonio Malo Pé / M. Arnold / M. Nussbaum / Ángel J. Cappelletti / José María Zamora Calvo / Carlos Pereda / Thomas Robinson / Víctor Palacios Cruz / Carolina Pérez / José Manuel Cuesta Abad / Roni Akiki / Ángel Sánchez / Koldo Landaluze / Ángel M. Lorenz Rodríguez / Iván García Sala / Deborah García Bello / Juan Ramón Carbo García / Antonio Bentue / Anne Baring / Jules Cashford / Luz Pozo Garza / M. Albero / Jorge Montenegro Rúa / Emilio Aliaga Girbes / Maurice Blanchot / Gustave Thibon / Marcelo Augusto Pérez / Jacob Böhme / Victoria Cirlot / Cristóforo Gutierrez / René Uribe Ferrer / Carlos Alberto Carbajal Correa / Manuel Mandianos / Ana Goutman / Allan Hobson /

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