La muchacha que andaba descalza


[…] TENEBRAE ERANT SUPER FACIEM ABYSSI […]

Puente sobre el río Miño, uno de los más largos de la piel de toro. Piel de toro como hexágono, como canta Renaud: “Nacer bajo el signo del hexágono no se puede decir que me la ponga dura.” Pero, ¿y a qué ha venido eso? ¿Acaso es que me siento furioso? Adoro al Renaud poeta. Comencemos de nuevo.

Puente sobre el río Miño, paso de la vía romana del itinerario XIX de Antonino que unía Lucus Augusti con Bracara Agusta, y pienso en lo que Otto Fisher escribió hace cerca de un siglo, sobre los momentos estéticos como éste: “Estas obras figuran entre las más profundas y sublimes que jamás el arte humano ha creado. Quien en ellas se abisma, percibe que tras esas aguas y nieblas […] alienta recóndita la oscilación del ser interno. En estas imágenes -continúa diciendo Fisher- yace oculto y manifiesto, más de un misterio profundo. En ellas está el conocimiento de la nada, el conocimiento del ”vacío” […] que también es el Tao del corazón humano.” Pero comencemos de nuevo.

Puente sobre el río Miño. Pienso en tomarme un café, porque justo ahí podía ser; sin embargo, me demoro y me demoro y ya, por último, termino por descartarlo. Estoy atravesando el puente, largo puente. ¡Ah, qué momento! Me dan hasta ganas de llorar. ¡Fíjate! Esto sí que es la magia. La magia que es el arte de manipular la realidad de forma o subrepticia o sobrenatural; aunque, para ser justos, también hay quien la ha definido como la capacidad de transformar aquello que nunca imaginaste, o que nunca imaginaste que podrías cambiar. Y pienso en hacer algo muy loco, como arrojar 3 monedas con la mano derecha por encima del hombro izquierdo, como hicimos entonces en la Fontana de Trevi, para que vinieses tú. Sólo que aquí, yo solo, pidiendo el deseo contrario, que nunca seas y que yo no tenga que decirte adiós sin que llegaras siquiera a haber nacido. Y comencemos de nuevo otra vez.

Puente sobre el río Miño, “[…] y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas”. No me puedo creer que esté cruzando este río. No sé porqué. Hacia allí esta todo el pasado y está el futuro, y esta ella, la que dice “O Pai Miño” a mis espaldas pero que sólo descubro al girarme de frente. Tiene el pelo blanco, las cejas blancas y la piel más lechosa que jamás he visto; blanca pero blanca con blanquidad, blanca como esta brétema que nos confunde con su velo blanco. ¡Qué susto que me has dado! -le digo. Pero ella, apenas una niña, me tiende la mano y muy sonriente me dice que se llama Bruma, Bruma do Ábrego y que, de vez en cuando, suele acompañar a los peregrinos, al menos durante un trecho, para hablarles de Bóveda. Algo de lo que nunca nos hablan en el albergue.

¡Qué sustantivo tu nombre! -le digo. Llevas en el nombre el viento de las castañas.

– ¿Y tú por qué sabes eso, siendo extranjero?

Porque soy mago -respondo siguiéndole el juego: “[…] descubre cuál es el viento que impulsa a una mente honesta […]”

Pero si lo sé es porque la voz de ella me lo dijo. No sé cómo me lo dijo pero me lo dijo, como si fuera ventrílocua, y Bruma es tan joven y bonita que mirarla hasta te marea. Pero echamos a andar y Bruma se manifiesta como una caja de sorpresas. Sabe que el verso que cito pertenece a la ‘Canción’ de John Donne, y dice que le gustaría que conociera yo, a mi vez, un poema, a una amiga muerta y a una mujer muy buena. Y, luego, rompe a hablar espontáneamente de Léon Bloy y del milagro, del que éste dice que no precisa explicación ni justificación alguna, porque se trata, únicamente, de una gentileza de Dios, ya que sólo a los más pequeños y a los más humildes les es dado en alguna ocasión avizorar desde una infinita lejanía las elevadas cumbres, mientras que ellos mismos no entienden más que los otros, que les ha sido concedido el obrar milagros, como una fragancia reveladora, como una partícula de polen de flores ignotas. Y a aquel a quien hay que aguardar el único forastero que podrá poner fin a la inconmensurable Tribulación. Será ciertamente un hombre que goce de eternidad, en el sentido en que está autorizado para beber del Aljibe del Temible Jardín no lejos del añoso árbol de la Ciencia. ¿Y qué hará ese personaje entrañable en quien Dios delegará su poder? Sabemos de eso tanto como de las leyes de las nebulosas, lo más que podemos llegar a decir es que el milagro vendrá precediéndolo.

Bloy es un plato fuerte, no es precisamente un postre. Yo ni siquiera había escuchado antes hablar de él, hasta que Adrienne lo hizo pero Adrienne piensa que el milagro es un adorno. Y lo que me contó me dejó muy impresionado. En una ocasión Adrienne ve a una madre cuyo hijo se muere, una madre “fuera de sí”, mientras que ella siente ese ímpetu mismo de interceder por el niño ante Dios. Adrienne dice que tuvo la seguridad de que si intercedía el niño iba a revivir pero ella lo que quería explicarme es que, al mismo tiempo, intuía que lo que el Señor le decía era: ”Mira, si tú me lo pides… lo voy a hacer”. Porque la muerte también fue querida y creada por Dios y la muerte no es extraña a Dios, ni el límite de la vida eterna. Y por eso Dios tiene poder sobre la muerte pero eso no era lo que Dios quería. Así que Adrienne renunció, porque comprendió que hay un milagro más grande que hacer milagros, y que es renunciar a hacerlos por amor a Dios. Pero Adrienne ha sido privilegiada y la santidad comienza cuando ya no podemos declinar y no nos queda otra opción que la de amar bajo la circunstancia que sea.

La flecha indica que hacia Ferreiros, ¡qué hermoso! -los pájaros y sus trinos-. No se puede decir jamás que nunca vas a conocer a nadie cuando lo que buscas es entenderte en profundidad. Parece mentira, ¿no? En paz estipulada. Estipulada por mi ser hedonista, mi ser centrífugo y pasajero, como de viandante. Con los ojos no de la interioridad, los que surgieron únicamente contigo como Testigo. Con los ojos de cada día, los que salen a la calle, a los que a veces llevo de paseo, para que puedan esparcirse.

Rúa Vella da Ponte. Ciertamente muy bella y le confieso a Bruma que este lugar junto a su ventana, me provoca hasta pena dejarlo. La placa dice que la rehabilitación se finalizó en septiembre del 2013. Esa ventana… y en el puente las luces, como esferas de ámbar. Es luego una curva de asfalto. Pero por qué siento esta fe en mí, de pronto. ¡Qué poder tiene la belleza! ¡Qué ángel terrible es este! Me columpio en lo sublime de la experiencia estética. Y la experiencia estética desborda todas mis percepciones.

Algunos minutos después una fuente no apta para el consumo. Un anciano sentado con un báculo y un cánido aullando a sus pies. Esto se sitúa frente al Club Fluvial de Lugo, en la Rúa Fermín Rivera. Al lado un parque infantil. Una rana con una lengua extraordinaria y un cefalópodo de color rosa. ¡Contento! Y ya casi frente a la iglesia. Pero antes un puente de Brooklyn, un modelo colgante al que sostienen dos cables de acero.

Camino con Bruma a mi lado, que estremecedora es real, con sus pies descalzos y su sonrisa de Ananda. Un peregrino nos sigue y nos sobrepasa, parece como si caminara con los oídos atentos como los de un lobo pero no da pie ni al intercambio de un saludo. Se ha encaramado al pórtico y consulta el mapa; un mapa en el que tras él nos detendremos nosotros, con mojones kilométricos, altitudes y algunas fotografías… Para Bóveda -nos dice un sacerdote con alzacuellos que asoma tras la puerta de un garaje- hay que desviarse. En el garaje cuelgan cuadros de un Jesús nunca visto.

La rodilla iniciática en la fábrica de la iglesia. Y al lado de la iglesia el cementerio y una capilla, la de San Lázaro. Nos detenemos ahora, como tantas veces los peregrinos nos detenemos, a leer lo que ahí se nos dice; hablan del antiguo hospital, que ya existía al menos desde el siglo XII, aunque su forma actual procede de la última reforma, una en tiempos de Carlos III. Nos explican que los pocos elementos decorativos que se observan, corresponden al barroco más común en Galicia, donde la preocupación estética no era la principal. Pero de la que fue autor, un maestro de obras de la Catedral llamado Fulgencio.

En fin, que este es el punto en que coinciden dos parroquias, la de San Lázaro da Ponte y la de Santiago de Pingos. Mole de piedra con ventanas. Y Stop. Quiero decir que hay un Stop. Y estamos subiendo. Nunca se deja de subir en este Camino. La subida es por asfalto. Todo es Bruma. Lugo invisible allá abajo.

Pero aquí ya hemos iniciado el descenso y a la altura del P.K. 99’552 un aviso para desplazarse si se quiere una cafetería, a 60 metros. La N-540 la salvamos por un paso subterráneo bajo la carretera, 1’9 m, marca. Y esto ya es Lousaneta. Aquí delante de la finca de O Boucello. ¡Peregrino, buen viaje, Lugo te saluda! -dice en ese escudo. El románico neorrománico. No lo digo porque los mandriles tengan que serlo. Carretera arriba, alcanzamos una rotonda donde habrá una isleta.

[UGCUA]

https://elespiritudelchemin.wordpress.com/2017/08/21/el-ensayo/

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ”El conocerse es en el Espíritu la existencia”

    H. W. F. Hegel

    Para quien conoce y recorre este camino… resultará relativamente sencillo situarse pero aún así va a chocarse con algunas extrañezas. Y en la segunda lectura, como es lógico, uno querría recorrer la acción de un modo lineal, consecutivo, aunque así se pierda el orden de la casualidad. Ésta que continúa es esa segunda lectura:

    El aliento de Natashia / La salida del albergue de Peñaseíta / El mágico bosque en el ascenso al Puerto de El Palo / Signos en devenir / En el Alto de El Palo la aparición de un viajero / De paso por Montefurado y de camino a Lago / Las confesiones de Robert Walser / Tras la comida, el viajero y el peregrino, se ponen en marcha / La llegada a Berducedo / La peregrina eslovaca / La estrategia del tejo / La llegada al albergue de La Mesa / El trágico accidente / Julien Green / El corazón de Dios / Creer y sentir / Las compañeras de camino / El congreso del Finnegans Wake / El discurso del placer / La pureza de la espiritualidad / El acelerador de personas / La llegada a Grandas de Salime / Los fundamentalismos cristianos / El albergue en Grandas de Salime / ¿Un milagro? / De Malévich y Baumgarten / La caja metafísica / La ayuda necesaria / Del complejo boceto / El beso de Natashia / El asesinato de la peregrina Denise Thiem / La salida de Grandas de Salime / El encuentro con C. S. Lewis, como Clive / Conociendo el amor / La fuerza del eros / La felicidad de la philia / La construcción de la amistad / El conocimiento intelectual de la caridad / La conversión de C. S. Lewis al cristianismo / El sentido del sufrimiento / La comida en A Fonsagrada / De la experiencia en la caja metafísica / Las explicaciones de Ne-Je / La molécula de la fe / El discurso del psicoanálisis según Alfredo Eidelsztein / El discurso del saber según Arturo Frydman / Los destinos celulares y el lenguaje del inconsciente /

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    / Atrévete a saber de la excelencia moral / El tacto infinito / Caminando con Diotima de Mantinea / La amistad para Aristóteles y Epicuro / La amistad para Cicerón y Séneca / La Durée de Bergson / Caminando con Guillermo Páramo Rocha / En el nombre de los matemáticos / El caparazón de Reichenbach / La llegada a O Cádavo / Con Alessia de Liubliana / Sin noticias de ellas / El método de C. G. Jung / La alucinación / Caminando con Adrienne von Speyr / De la aporía del instante / Hablando del odio y de Dios / El lenguaje de la palabra pura / La noche del amor perfecto / La despedida de Adrienne / Mauriac, el analista de conciencias / La llegada a Lugo / De la ciudad origen y el experimento colectivo / Los billetes de autobús / Los elohim y la oración incesante / El terremoto de Lisboa y la catedral de Lugo / Los principios del protestantismo / La verdad de Parménides / El despertar con Peter Grimmig / Sensaciones extrañas / La muchacha que andaba descalza / Las aves y las sibilas / El abandono / Los augures de Plinio / Los misterios de Santa Eulalia de Bóveda / Los galiambos de Catulo y el culto de Atis y Cibeles / La llegada a San Román de la Retorta / El homenaje de Luz Pozo Garza / La acogida de los peregrinos / La identidad de Euler / La suspensión de la credulidad / La llegada de la doctora Osip / De las virtudes del cannabidiol / Los factores anti-tumorales de los cannabinoides / Los sueños que se repiten / La inédita creación del espíritu / El método de María Zambrano / La poesía de Arseni y Andrei Tarkovski / La vida en los límites / El perro hospitalero / El destino de Robert H. Blyth / El homo viator de Gabriel Marcel / Caminando con la historia de Martín Barriuso / La justicia de Manuela Carmena / La hora de la política / Un recorrido por la historia / Caminando con Michel Onfray / La llegada a Melide / El papel de la filosofía en el mito / Las ideas revolucionarias de Manuel Castells / Comunidad, inmunidad, religión y umma / El problema del Islam / El Pulitzer de Kevin Carter / El papel del artista y la creatividad / La paz de Sájarov y el mal de Küng / El secreto de Oppenheimer / El Camino de Andoni Moreta / El lugar del psicótico / Los casos de Issei Sagawa y Altusser / Los postulados filosóficos / Lugares comunes / El Reino de Jesús / Fideísmo, deísmo, teísmo y panteísmo / El conocimiento de los cannabinoides de Manuel Guzmán Pastor / Caminando con August Strindberg / La psicosis de Swedenborg / Pasando miedo / El monumento del Monte del Gozo / La llegada a Santiago de Compostela / El comienzo del Camino / La cena en el albergue de Saint-Jean-Pied-de-Port y la partida / El viaje con la española / El final del sueño / Aparentemente sin conexión / La fisiología del sueño / La sonrisa del profeta Daniel [o parámbulo]

    Créditos de este ensayo dramatizado, Libro Tercero [o Primero] de CAHIER ÂME. Todos los que se aportan a través de estos comentarios.

    Manuel Guzmán Pastor / Clemente de Alejandría / Tomás de Aquino / Aristófanes / Aristóteles / Manuel Asensi / Marco Aurelio / Gaston Bachelard / Alain Badiou / Baudelaire / Samuel Beckett / Henri Bergson / Leon Bloy / Bollnow / Borchardt / Jorge Luis Borges / Joë Bousquet / André Bretón / Luis Buñuel / Agustín García Calvo / Giorgio Candoni / Catulo / Julio César / Cicerón / Pablo Coelho / Pablo de la Cruz / San Juan de la Cruz / Eduardo Chillida / Jacques Derrida / Emily Dickinson / John Donne / Meister Eckhart / Alfredo Eidelsztein / Paul Éluard / Epícteto / Epicuro / Esquilo / Filostrato / Otto Fisher / Quinto Horacio Flaco / Michel Foucault / Arturo Frydman / Robert Frost / Ana Goutman / Julien Green / Guardia Pons / Romano Guardini / Heidegger / Helena / Agustín de Hipona / Friedrich Hölderlin / Michel Houellebecq / Janni / Jenofonte / James Joyce / Juliano / Paul Klee / John Lennon / Levin / Henri de Lubac / Gregorio Luri / Martin Luther King / Peter Kingsley / Milan Kundera / Jacques Lacan / Laplace / Leibniz / C. S. Lewis / Locke / Ignacio de Loyola / Maurice Maeterlinck / André Malraux / Gabriel Marcel / François Mauriac / Dmitri Mendeléiev / Xurde Morán / Jean-Luc Nancy / Marie Nöel / Novalis / Teresa Oñate y Zubia / Rudolf Otto/ Guillermo Páramo Rocha / Parménides / César Pavese / Platón / Luis Pimentel / Alejandra Pizarnik / Plinio / Luz Pozo Garza / Giovanni Quessep / Ratzinger / Reichenbach / Renaud / Paul Ricoeur / Silvio Rodriguez / Enrique Rojas / Jean Jacques Rousseau / Carl Sagan / Guillemo de Saint-Thierry / Ada Salas / Singul / Salinger / Séneca / Edmund Spenser / Baruch Spinoza / Suter / Rabindranath Tagore / Tarrida del Mármol / Igor Teréntiev / Thibon / Ricardo Urueta / Vicent van Gogh / Craig Venter / Vico / Robert Walser / Simone Weil / María Zambrano / Andrei Tarkovski / Arseni Tarkovski / William James / Robert H. Blyth / Pável Florenskij / Martín Barriuso / Manuela Carmena / Jean-Jacques Rousseau / Condorcet / Michel Onfray / Antonio Piñero / Manuel Castells / Giorgio Agamben / Roberto Esposito / Vrúbel / Baars / Block / Calmet / Proudhon / Noam Chomsky / Andrej Sájarov / Hans Küng / Daniel Andréiev / La Biblia / La Bhagavad-gītā / Roosevelt / Blanchot / Althusser / Lao Tzu / Buber / Tim Robbins / Aristarain / Loisy / Erasmo / Montaigne / Ana del Valle / Cioran / W. B. Yeats / August Strindberg / Octavio Paz / Dylan Thomas / Lord Byron / René Char / Renard / Schopenhauer / Quenau / Sarraute / Ortega y Gasset / Fidel Fita / Aureliano Fernández Guerra / Bertrand Belin / José Slimobich / Mario Vargas Llosa / Mallarmé / Wittgenstein / / Carlos Paola / Silvia R. Pontevedra / Pablo García Baena / Emilio Olcina / Luis Vivanco / Abdennur Prado / José Lezama Lima / Francisco Pérez Abellán / Torcuarto Fernández Miranda / Romano Van Der Dussen / Proudhon / Gregorio Morán / Reinaldo Teixidor / Michel Onfray / Joan Garcés / Manuela Carmena / Cristina Sánchez / Guillermo Velasco / Francisco J. González Ponce / Aires Augusto Nascimento / Ricardo Alcocer Urueta / José Luis del Barco / Axel Cherniavsky / Feliciano Blázquez Carmona / Teresa Oñate y Zubia / Alister McGrath / Raúl González Salinero / Juan Pablo Martínez / Rolando Picos Bovio / Joaquín Beltrán Serra / Emilio Lledó / Antonio Malo Pé / M. Arnold / M. Nussbaum / Ángel J. Cappelletti / José María Zamora Calvo / Carlos Pereda / Thomas Robinson / Víctor Palacios Cruz / Carolina Pérez / José Manuel Cuesta Abad / Roni Akiki / Ángel Sánchez / Koldo Landaluze / Ángel M. Lorenz Rodríguez / Iván García Sala / Deborah García Bello / Juan Ramón Carbo García / Antonio Bentue / Anne Baring / Jules Cashford / Luz Pozo Garza / M. Albero / Jorge Montenegro Rúa / Emilio Aliaga Girbes / Maurice Blanchot / Gustave Thibon / Marcelo Augusto Pérez / Jacob Böhme / Victoria Cirlot / Cristóforo Gutierrez / René Uribe Ferrer / Carlos Alberto Carbajal Correa / Manuel Mandianos / Ana Goutman / Allan Hobson /

Es uno filósofo guardando silencio

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