Los destinos celulares y el lenguaje del inconsciente


Poco antes de las 23 h. habíamos abandonado el local de la cena, con intención de acompañar a nuestros amigos argentinos durante un tramo, dando un paseo porque la temperatura era muy agradable pero, tras algunos metros, nos topamos con un bar de copas en la Avenida de Asturias, el Villalba, y nuestros amigos siguieron adelante, en dirección a la Rúa Os Chaos, porque los tres compartían una habitación con un danés que sospechaban que siempre se acostaba muy temprano, y no querían poder molestarlo llegando los tres a una hora demasiado intempestiva.

En el Villalba Ne-Je volvió a recurrir a su moleskine de bocetos y dibujó en él una cruz que dividía la hoja en cuatro cuadrantes; en realidad, unas coordenadas cartesianas y me dijo: ahora te vamos a ayudar a entender lo que has estado escuchando. El cuadrante primero se correspondía con la parte negativa de las abscisas y la parte positiva de las ordenadas. Y los otros debemos contarlos en la dirección en que se mueven las agujas del minutero del reloj. Luego Ne-Je quiso saber si todavía era capaz de tener presentes las divisiones de Baumgarten entre lo que es conocible, lo analizable, y lo que es reconocible… Le dije que sólo a medias y ella volvió a escribirlas en una esquina, porque iba a operar, lo primero, en un nivel estético. Así que en el primer cuadrante ahora lo que podíamos observar era de lo conocible lo confuso y de lo reconocible lo oscuro. Mientras que en el segundo, de lo conocible lo confuso pero de lo reconocible lo claro. En el tercer cuadrante de lo conocible lo distinto y de lo reconocible lo claro. Y por último, en el cuarto cuadrante de lo conocible lo distinto y de lo reconocible lo oscuro. Y, a partir de ello, a simple vista hasta yo podía observar un “tipo-otro” de espacialización, un “tipo-otro” de compartimentación matemática. Y no podía olvidarme de lo que ya sabía, que existen esas cuatro letras que constituyen los peldaños del “binomio de la Vida”; y que esos peldaños habían sido identificados, por un ser humano cualquiera, por medio de unos significantes fenomenológicos.

Luego, Esva me preguntó si había oído hablar alguna vez de la teoría de los juegos y del equilibrio de Nash, una combinación de estrategias en la que la opción elegida por cada jugador es óptima dada la opción elegida por los demás. Pero yo jamás había oído hablar de ello, salvo por una película que recordaba haber visto: ‘A Beautiful Mind’, la historia de un matemático que enloquecía y afrontaba por si mismo la enfermedad mental…aunque no creía que fuera suficiente. Pero al segundo, las dos y podría decirse que radiantes, me aseguraban que eso entre nosotros jamás supondría ningún hándicap. Porque lo que les parecía maravilloso era, sencillamente, que yo fuese capaz de prestar idéntica atención a todo y de responder siempre con la misma e irreprochable honestidad. Ne-Je dibujó, entonces, una [C] en el primer cuadrante de lo oscuro y confuso, escribiendo a continuación “subjetivante”. Y una [G] en el lugar de lo confuso y claro, lo “objetivante”, lo artístico. Una [A] en el nivel de lo objetivo, lo “objetual”. Y por último una [T] , lo “subjetual”. Y a continuación me preguntó si había oído hablar alguna vez de los destinos celulares. Dije “No, por supuesto. Sólo soy quien soy.” Pero era Esva quien tenía la respuesta. Una célula -dijo- sólo puede tomar cuatro decisiones básicas durante su existencia: proliferar y generar otras células, quedarse en reposo, diferenciarse o morir. ¿A ti te dice algo eso? -me preguntó entonces. Pero yo me limité a mover la cabeza negativa y evidentemente. Y ellas de nuevo a tranquilizarme, porque tampoco habían logrado resolver esa encrucijada que se les planteaba como un enigma, o por el momento. Y recomenzamos de otro modo. Así que lo que ahora debía entender es que las cuatro posiciones estaban fijas y como un planeta en su domicilio, si se quiere pensar así. Y el primer cuadrante es, en la posición original, el lugar del agente o del “agenciamiento”. O si se quiere expresar en los términos de la filosofía moral de Hegel, su dialéctica, el lugar del “Amo” en el “Discurso del Poder”. Y el cuadrante segundo el lugar del otro o de “lo otro”, el lugar del esclavo, en el mismo discurso.

Así que el amo, que es quien manda, el macho alfa en la manada o en el grupo, en el hogar es más complicado esto e igualmente en el trabajo, el que en el tiempo de los señores de la guerra le tenía menos miedo a morir o menos respeto a la muerte… le ordena al esclavo lo que desea, y el esclavo que tiene un saber “hacer” lo complace y produce el objeto o deseo que el amo demanda.

Este amo en el lugar demandante, siempre recibe el nombre de S1, que sólo quiere decir que ahí no hay sustancia, que sólo hay texto. Por lo pronto, es un nombre o un título. Porque un nombre en lo real todos lo tenemos, ¿no es cierto? Hasta Viernes, cuando existe un Robinson para nombrarlo.

Sin embargo, lo que existe en el lugar arquetípico de “lo otro”, S2, ¿eso qué es? Es un enjambre de significantes, una red de significantes, que son los saberes. O mejor dicho, los saberes no sabidos.

Y en el tercer cuadrante, ahora, el objeto “a”, que es el lugar indiscutible de la “producción”. Pero el objeto que es por naturaleza un objeto reencontrado y que haya sido perdido, su consecuencia pero retroactivamente. Y, entonces, como explicaba Lacan, es re-hallado sin que sepamos que ha sido perdido más que por estos nuevos hallazgos. Es decir, ahora sólo podemos remitirnos al “sujeto-mítico-de-la-necesidad”. Es decir, el bebé que ve la luz y tiene un saber innato, un saber no sabido, que sabe por instinto que su boca debe encontrar el objeto que lo satisface. Y lo mismo este bebé que la cría del oryx, que desconoce que Kamunyak no es su madre.

Y por último, en el lugar arquetípico en el que se produce la manifestación de la “Verdad”, tal vez tú mismo podrías decir, ¿qué es lo que existe? Lo que está “subjectus”, por debajo, lo distinto y oscuro, una mera apariencia, porque para llegar ahí desde su clarividente llanto, el sujeto ha tenido que adquirir un lenguaje, que desde el principio de su existencia no ha dejado de sufrir la sanción del código. Porque si quieres que te entiendan, que entiendan que lo que tienes es sed… no te queda otro remedio que aprender a decir agua. Y aunque seas Hellen Keller. Aprender a decirlo correctamente, para que se te entienda. Obedeciendo a la exigencia del código. Y, entonces, ¿qué recibes una y otra vez en respuesta?

Michel Foucault lo describe de este modo: “El inconsciente es una palabra, no es un idioma. No es el sistema que permite hablar, es lo que efectivamente fue escrito, palabras que fueron depositadas en la existencia del hombre o en la psiquis del hombre, que se descubren literalmente cuando se practica esta operación misteriosa que es el psicoanálisis:Por la carne odiarás a la sangre’. Descubres un texto escrito. Es decir, que descubrimos en primer término que hay signos depositados. Y en segundo término que estos signos quieren decir algo, que no son signos absurdos. Y tercero, descubrimos qué quieren decir.”

Pero ahora que tenemos nombre y que sabemos decirlo, quiénes somos, qué somos: sujetos divididos que no podemos decir la verdad porque nos lo han prohibido pero a los que la verdad asalta… Sólo que, ¿y qué sucede si enfermamos y lo que se hace oír es nuestra queja, la queja de nuestro padecer… Sucede que ahora ese sujeto dividido, sintomatizado o sintomático, el sujeto que sufre y necesita alivio, es quien demanda un saber y quien está ocupando el lugar que antes ocupaba el S1, el significante del amo, del padre, la madre, el maestro o la maestra, el profesor, ”cualquiera”… Sucede que ya no nos encontramos en el mismo discurso, porque el discurso está girando y se está transformando en el “Discurso del Pathos”.

Y es diferente hablar de un discurso de la histeria, que es connotativo -me explica, ahora Esva, a hablar de un “Discurso del Pathos”. O hablar de un discurso del Psicoanálisis, que aspiraba a ser hegemónico, y que es el reverso del “Discurso del Poder” a hacerlo desde un “Discurso del Contrapoder” o de la curación o, sí porqué no, del placer. Y habría que dejar de llamar goce mortífero a lo que, realmente, no lo es. Y hay quien dice que el poeta es el artesano del lenguaje, el que fabrica su obra con la palabra, y del lado de la obra -como piensa Lacan- esta siempre lo bello, aunque Ne-Je añade: “lo bello o lo sublime.”

[GCGU]

https://elespiritudelchemin.wordpress.com/2017/08/21/el-ensayo/

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ”El conocerse es en el Espíritu la existencia”

    H. W. F. Hegel

    Para quien conoce y recorre este camino… resultará relativamente sencillo situarse pero aún así va a chocarse con algunas extrañezas. Y en la segunda lectura, como es lógico, uno querría recorrer la acción de un modo lineal, consecutivo, aunque así se pierda el orden de la casualidad. Ésta que continúa es esa segunda lectura:

    El aliento de Natashia / La salida del albergue de Peñaseíta / El mágico bosque en el ascenso al Puerto de El Palo / Signos en devenir / En el Alto de El Palo la aparición de un viajero / De paso por Montefurado y de camino a Lago / Las confesiones de Robert Walser / Tras la comida, el viajero y el peregrino, se ponen en marcha / La llegada a Berducedo / La peregrina eslovaca / La estrategia del tejo / La llegada al albergue de La Mesa / El trágico accidente / Julien Green / El corazón de Dios / Creer y sentir / Las compañeras de camino / El congreso del Finnegans Wake / El discurso del placer / La pureza de la espiritualidad / El acelerador de personas / La llegada a Grandas de Salime / Los fundamentalismos cristianos / El albergue en Grandas de Salime / ¿Un milagro? / De Malévich y Baumgarten / La caja metafísica / La ayuda necesaria / Del complejo boceto / El beso de Natashia / El asesinato de la peregrina Denise Thiem / La salida de Grandas de Salime / El encuentro con C. S. Lewis, como Clive / Conociendo el amor / La fuerza del eros / La felicidad de la philia / La construcción de la amistad / El conocimiento intelectual de la caridad / La conversión de C. S. Lewis al cristianismo / El sentido del sufrimiento / La comida en A Fonsagrada / De la experiencia en la caja metafísica / Las explicaciones de Ne-Je / La molécula de la fe / El discurso del psicoanálisis según Alfredo Eidelsztein / El discurso del saber según Arturo Frydman / Los destinos celulares y el lenguaje del inconsciente /

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    Créditos de este ensayo dramatizado, Libro Tercero [o Primero] de CAHIER ÂME. Todos los que se aportan a través de estos comentarios.

    Manuel Guzmán Pastor / Clemente de Alejandría / Tomás de Aquino / Aristófanes / Aristóteles / Manuel Asensi / Marco Aurelio / Gaston Bachelard / Alain Badiou / Baudelaire / Samuel Beckett / Henri Bergson / Leon Bloy / Bollnow / Borchardt / Jorge Luis Borges / Joë Bousquet / André Bretón / Luis Buñuel / Agustín García Calvo / Giorgio Candoni / Catulo / Julio César / Cicerón / Pablo Coelho / Pablo de la Cruz / San Juan de la Cruz / Eduardo Chillida / Jacques Derrida / Emily Dickinson / John Donne / Meister Eckhart / Alfredo Eidelsztein / Paul Éluard / Epícteto / Epicuro / Esquilo / Filostrato / Otto Fisher / Quinto Horacio Flaco / Michel Foucault / Arturo Frydman / Robert Frost / Ana Goutman / Julien Green / Guardia Pons / Romano Guardini / Heidegger / Helena / Agustín de Hipona / Friedrich Hölderlin / Michel Houellebecq / Janni / Jenofonte / James Joyce / Juliano / Paul Klee / John Lennon / Levin / Henri de Lubac / Gregorio Luri / Martin Luther King / Peter Kingsley / Milan Kundera / Jacques Lacan / Laplace / Leibniz / C. S. Lewis / Locke / Ignacio de Loyola / Maurice Maeterlinck / André Malraux / Gabriel Marcel / François Mauriac / Dmitri Mendeléiev / Xurde Morán / Jean-Luc Nancy / Marie Nöel / Novalis / Teresa Oñate y Zubia / Rudolf Otto/ Guillermo Páramo Rocha / Parménides / César Pavese / Platón / Luis Pimentel / Alejandra Pizarnik / Plinio / Luz Pozo Garza / Giovanni Quessep / Ratzinger / Reichenbach / Renaud / Paul Ricoeur / Silvio Rodriguez / Enrique Rojas / Jean Jacques Rousseau / Carl Sagan / Guillemo de Saint-Thierry / Ada Salas / Singul / Salinger / Séneca / Edmund Spenser / Baruch Spinoza / Suter / Rabindranath Tagore / Tarrida del Mármol / Igor Teréntiev / Thibon / Ricardo Urueta / Vicent van Gogh / Craig Venter / Vico / Robert Walser / Simone Weil / María Zambrano / Andrei Tarkovski / Arseni Tarkovski / William James / Robert H. Blyth / Pável Florenskij / Martín Barriuso / Manuela Carmena / Jean-Jacques Rousseau / Condorcet / Michel Onfray / Antonio Piñero / Manuel Castells / Giorgio Agamben / Roberto Esposito / Vrúbel / Baars / Block / Calmet / Proudhon / Noam Chomsky / Andrej Sájarov / Hans Küng / Daniel Andréiev / La Biblia / La Bhagavad-gītā / Roosevelt / Blanchot / Althusser / Lao Tzu / Buber / Tim Robbins / Aristarain / Loisy / Erasmo / Montaigne / Ana del Valle / Cioran / W. B. Yeats / August Strindberg / Octavio Paz / Dylan Thomas / Lord Byron / René Char / Renard / Schopenhauer / Quenau / Sarraute / Ortega y Gasset / Fidel Fita / Aureliano Fernández Guerra / Bertrand Belin / José Slimobich / Mario Vargas Llosa / Mallarmé / Wittgenstein / / Carlos Paola / Silvia R. Pontevedra / Pablo García Baena / Emilio Olcina / Luis Vivanco / Abdennur Prado / José Lezama Lima / Francisco Pérez Abellán / Torcuarto Fernández Miranda / Romano Van Der Dussen / Proudhon / Gregorio Morán / Reinaldo Teixidor / Michel Onfray / Joan Garcés / Manuela Carmena / Cristina Sánchez / Guillermo Velasco / Francisco J. González Ponce / Aires Augusto Nascimento / Ricardo Alcocer Urueta / José Luis del Barco / Axel Cherniavsky / Feliciano Blázquez Carmona / Teresa Oñate y Zubia / Alister McGrath / Raúl González Salinero / Juan Pablo Martínez / Rolando Picos Bovio / Joaquín Beltrán Serra / Emilio Lledó / Antonio Malo Pé / M. Arnold / M. Nussbaum / Ángel J. Cappelletti / José María Zamora Calvo / Carlos Pereda / Thomas Robinson / Víctor Palacios Cruz / Carolina Pérez / José Manuel Cuesta Abad / Roni Akiki / Ángel Sánchez / Koldo Landaluze / Ángel M. Lorenz Rodríguez / Iván García Sala / Deborah García Bello / Juan Ramón Carbo García / Antonio Bentue / Anne Baring / Jules Cashford / Luz Pozo Garza / M. Albero / Jorge Montenegro Rúa / Emilio Aliaga Girbes / Maurice Blanchot / Gustave Thibon / Marcelo Augusto Pérez / Jacob Böhme / Victoria Cirlot / Cristóforo Gutierrez / René Uribe Ferrer / Carlos Alberto Carbajal Correa / Manuel Mandianos / Ana Goutman / Allan Hobson /

Es uno filósofo guardando silencio

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