El discurso del saber según Arturo Frydman


Arturo dice que uno de los trucos favoritos de Sócrates -y en él la palabra truco todos podemos percibir que se repite- es convocar al esclavo para hacerle decir el saber y demostrar que todos tenemos un saber y que el esclavo también tenía un saber. Y Lacan lo plantea así, afirmando inclusive que si en aquellos filósofos primeros existía un deseo de saber, este deseo existía porque se encontraban en la posición histérica. Porque la única manera de producir saber es necesitarlo.

Esva es muy crítica con los nombres que Arturo utiliza para hablar de los discursos, se opone y prefiere que al menos yo, que no estoy familiarizado con ellos, no los adopte sin cuestionarlos. Arturo a mí me ha parecido mucho más brillante cuando ha desarrollado su exposición sobre el discurso de la Universidad, un discurso hegemónico, que el suyo propio como analista; el único discurso que tiene fecha, porque hasta Freud el discurso no existía. “Pero antes de Freud -dice- ¿no se hablaba de la sexualidad infantil? Se hablaba pero no existía ningún compendio sobre la sexualidad humana que, sin embargo, existía si uno investigaba en el ámbito jurídico y en el ámbito y los textos psiquiátricos y también en la Iglesia, que describe con detalle, en sus técnicas de confesión, todas las prácticas sexuales que estaban penadas y prohibidas por la doctrina. Y por último, el gobierno a partir del siglo XIX, al hacerse cargo de controlar la sexualidad y la vida y que empieza a producir materiales que tienen que ver con la administración de la sexualidad. Pero hasta que Freud no viene y habla de lo que estaba en todos lados pero no se habla… la sexualidad infantil como si no existiera y por mucho que para las criadas fuera el pan de cada día.”

Pero Arturo se muestra más crítico aún y denuncia que hace 50 años todavía existían los oficiales, que eran los que tenían un oficio, el oficio que daba un saber. Y cuando hoy en día nadie tiene un saber si no pasa por las aulas. Porque con un título de secundario a lo único que se puede aspirar es a ser reponedor de supermercado. Y para todo es necesario tener un título. Título que emiten las instituciones, que son las encargadas de la capacitación, y que si no se adquiere deja al individuo reducido a lo que Alfredo expuso, a alguien que no tiene posibilidad ninguna de inserción social.

En la Argentina esa capacitación social conllevaba que los hijos de los oficiales, que eran inmigrantes, al obtener su titulación tuvieran alguna posibilidad de moverse dentro de la escala social. Es decir, que uno entra en el discurso siendo un mero objeto y entra con la expectativa de salir siendo un objeto con título. Y a partir de ese punto presentarse como: soy el doctor tal, o la licenciada tal o el ingeniero tal, o el pedicuro o lo que sea. Y cuando antes la asistente de radiología era la ”mucama” que trabajaba, que limpiaba el piso y aprendía las cosas del oficio del radiólogo. Y no, ahora para eso hay que hacer un curso. Y así ha sido el proceso y no hay cosa que no se pueda estudiar, algunas homologadas. y otras pues no. Y por eso podemos decir que una de las grandes industrias de todos los tiempos ha sido la industria de la educación. Así que lo que te da la posibilidad de hacer lazo social es el título. Y entramos en una maquinaria de producción de individuos que están marcados por un título otorgado por esa ”maquinita” que es una ”maquinita” proveedora de títulos precisamente. Y uno podría preguntarse si la “desocupación”, que no va a desaparecer, no es más que la desocupación que genera este discurso. Pero después uno podría empezar a preguntarse más cosas. Preguntarse quién es el verdadero responsable de los programas de estudio: ¿el Fondo Monetario Internacional? ¿el banco que concede ese préstamo a la institución? Pero sólo a cambio de que se adecuen a sus planes de estudio. ¿Quiénes son los verdaderos amos del conocimiento? Y a través de los que se vinculan, canalizan, digitan, orientan, los saberes. Y ese saber no se sostiene en el aire. No es un puro y neutro saber virgen. Es el saber que responde a los intereses y designios de un amo que es la verdad de ese saber. Y este discurso no interviene sólo en el trabajo y en el campo de la educación. También tenemos que pensar que este discurso desde hace cien años va co-optando los gobiernos y la cuestión de la gobernabilidad. Y cuando se habla de los gobiernos de los tecnócratas, ¿a quién han puesto a gobernar? Han puesto a gobernar a tecnócratas, los especialistas que en economía van a hacer los ajustes necesarios. Y el FMI ¿qué es? Es una institución de tecnócratas. Ellos tienen el saber de cómo hay que hacer alto a la situación económica, y si no que les pregunten a los españoles quién fue Rodrigo Rato, porque él estuvo al frente del FMI. Pero no solamente se trata de economía. Se trata de economía, salud, educación, seguridad, de todo y de todos aquellos temas que hacen el “bien social”. Y hay un consenso de que al frente de eso debería haber gente que entienda realmente, verdaderamente: los tecnócratas. Y el discurso de lo que nos avisa es que detrás del FMI y los tecnócratas no hay gente buena, lo que hay no son estudiosos de la economía que dicen: “¿Sabés que necesitás vos?” No, ellos sólo representan los intereses de un modelo: S1. De un amo y que son, de algún modo, los intereses financieros dominantes en este mundo.

Es decir, que este discurso como discurso universitario no debemos pensarlo solamente en el ámbito de las universidades y de las academias, liceos, escuelas, públicas y privadas, eso es lo mismo. Sino pensémoslo desde su capacidad de “hacer lazo social”. Interviene en todos los discursos, invade todas las relaciones, porque todo se puede enseñar y el que entre en el discurso del saber por más que patalee está en el lugar de objeto y se tiene que avenir a las condiciones que le impone el tecnócrata. Nosotros, los profesores, que es lo que somos, tecnócratas. Y detrás de nosotros puede ser desde la gestión de la facultad, al decano y más allá del decano, los amos del ministerio de Educación. Y más allá no sabemos hasta donde se extiende esa cadena de mando. Y puede sonar muy duro pero el discurso lo que asegura al estudiante es un lugar de objeto de manipulación, al que todo ese saber se le va a dar, se le va a transmitir, a cambio de avenirse a las condiciones, por supuesto.

Y la pregunta es: ¿cuál es el producto de esto? “Fíjense que el producto es un sujeto dividido, no es un profesional titulado. Así que lo que pretende el discurso es que uno se comporte como un ladrillo durante equis años. Y después será honrado con un título y vuelta al principio. Es decir, lo que obtenemos son sujetos sintomatizados. La gestión de la Unión Soviética, el saber avalado por la doctrina marxista generó una burocracia tecnocrática, mandada por no se sabe quién. Pero ahora son todos millonarios y ese sistema eclosionó en el año 89.”

Y comenzó así, sustrayendo, secuestrando, el saber del esclavo, en Grecia, desde esas referencias que tenemos en la conformación de la Academia y el Liceo. Y en Roma, un Polibio… hasta la institución de las primeras universidades, que comienza alrededor del 1300 y es justamente por la intervención de los filósofos que los amos se convierten en cultos… Maquiavelo, ilustrando al Príncipe. Y comienzan los amos ilustrados y comienza un discurso donde el lugar dominante es el lugar del saber. Y hasta la alienación del proletario. Porque si estás en una cadena de montaje, trabajando todas esas horas, o trabajando físicamente, ¿cómo puedes cultivarte y desembrutecerte? Sencillamente no puedes, casi nadie puede, aunque algunos sí pero sólo aquellos que, como los filósofos histéricos, tienen necesidad de saber.

[GACG]

https://elespiritudelchemin.wordpress.com/2017/08/21/el-ensayo/

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ”El conocerse es en el Espíritu la existencia”

    H. W. F. Hegel

    Para quien conoce y recorre este camino… resultará relativamente sencillo situarse pero aún así va a chocarse con algunas extrañezas. Y en la segunda lectura, como es lógico, uno querría recorrer la acción de un modo lineal, consecutivo, aunque así se pierda el orden de la casualidad. Ésta que continúa es esa segunda lectura:

    El aliento de Natashia / La salida del albergue de Peñaseíta / El mágico bosque en el ascenso al Puerto de El Palo / Signos en devenir / En el Alto de El Palo la aparición de un viajero / De paso por Montefurado y de camino a Lago / Las confesiones de Robert Walser / Tras la comida, el viajero y el peregrino, se ponen en marcha / La llegada a Berducedo / La peregrina eslovaca / La estrategia del tejo / La llegada al albergue de La Mesa / El trágico accidente / Julien Green / El corazón de Dios / Creer y sentir / Las compañeras de camino / El congreso del Finnegans Wake / El discurso del placer / La pureza de la espiritualidad / El acelerador de personas / La llegada a Grandas de Salime / Los fundamentalismos cristianos / El albergue en Grandas de Salime / ¿Un milagro? / De Malévich y Baumgarten / La caja metafísica / La ayuda necesaria / Del complejo boceto / El beso de Natashia / El asesinato de la peregrina Denise Thiem / La salida de Grandas de Salime / El encuentro con C. S. Lewis, como Clive / Conociendo el amor / La fuerza del eros / La felicidad de la philia / La construcción de la amistad / El conocimiento intelectual de la caridad / La conversión de C. S. Lewis al cristianismo / El sentido del sufrimiento / La comida en A Fonsagrada / De la experiencia en la caja metafísica / Las explicaciones de Ne-Je / La molécula de la fe / El discurso del psicoanálisis según Alfredo Eidelsztein / El discurso del saber según Arturo Frydman / Los destinos celulares y el lenguaje del inconsciente /

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    Créditos de este ensayo dramatizado, Libro Tercero [o Primero] de CAHIER ÂME. Todos los que se aportan a través de estos comentarios.

    Manuel Guzmán Pastor / Clemente de Alejandría / Tomás de Aquino / Aristófanes / Aristóteles / Manuel Asensi / Marco Aurelio / Gaston Bachelard / Alain Badiou / Baudelaire / Samuel Beckett / Henri Bergson / Leon Bloy / Bollnow / Borchardt / Jorge Luis Borges / Joë Bousquet / André Bretón / Luis Buñuel / Agustín García Calvo / Giorgio Candoni / Catulo / Julio César / Cicerón / Pablo Coelho / Pablo de la Cruz / San Juan de la Cruz / Eduardo Chillida / Jacques Derrida / Emily Dickinson / John Donne / Meister Eckhart / Alfredo Eidelsztein / Paul Éluard / Epícteto / Epicuro / Esquilo / Filostrato / Otto Fisher / Quinto Horacio Flaco / Michel Foucault / Arturo Frydman / Robert Frost / Ana Goutman / Julien Green / Guardia Pons / Romano Guardini / Heidegger / Helena / Agustín de Hipona / Friedrich Hölderlin / Michel Houellebecq / Janni / Jenofonte / James Joyce / Juliano / Paul Klee / John Lennon / Levin / Henri de Lubac / Gregorio Luri / Martin Luther King / Peter Kingsley / Milan Kundera / Jacques Lacan / Laplace / Leibniz / C. S. Lewis / Locke / Ignacio de Loyola / Maurice Maeterlinck / André Malraux / Gabriel Marcel / François Mauriac / Dmitri Mendeléiev / Xurde Morán / Jean-Luc Nancy / Marie Nöel / Novalis / Teresa Oñate y Zubia / Rudolf Otto/ Guillermo Páramo Rocha / Parménides / César Pavese / Platón / Luis Pimentel / Alejandra Pizarnik / Plinio / Luz Pozo Garza / Giovanni Quessep / Ratzinger / Reichenbach / Renaud / Paul Ricoeur / Silvio Rodriguez / Enrique Rojas / Jean Jacques Rousseau / Carl Sagan / Guillemo de Saint-Thierry / Ada Salas / Singul / Salinger / Séneca / Edmund Spenser / Baruch Spinoza / Suter / Rabindranath Tagore / Tarrida del Mármol / Igor Teréntiev / Thibon / Ricardo Urueta / Vicent van Gogh / Craig Venter / Vico / Robert Walser / Simone Weil / María Zambrano / Andrei Tarkovski / Arseni Tarkovski / William James / Robert H. Blyth / Pável Florenskij / Martín Barriuso / Manuela Carmena / Jean-Jacques Rousseau / Condorcet / Michel Onfray / Antonio Piñero / Manuel Castells / Giorgio Agamben / Roberto Esposito / Vrúbel / Baars / Block / Calmet / Proudhon / Noam Chomsky / Andrej Sájarov / Hans Küng / Daniel Andréiev / La Biblia / La Bhagavad-gītā / Roosevelt / Blanchot / Althusser / Lao Tzu / Buber / Tim Robbins / Aristarain / Loisy / Erasmo / Montaigne / Ana del Valle / Cioran / W. B. Yeats / August Strindberg / Octavio Paz / Dylan Thomas / Lord Byron / René Char / Renard / Schopenhauer / Quenau / Sarraute / Ortega y Gasset / Fidel Fita / Aureliano Fernández Guerra / Bertrand Belin / José Slimobich / Mario Vargas Llosa / Mallarmé / Wittgenstein / / Carlos Paola / Silvia R. Pontevedra / Pablo García Baena / Emilio Olcina / Luis Vivanco / Abdennur Prado / José Lezama Lima / Francisco Pérez Abellán / Torcuarto Fernández Miranda / Romano Van Der Dussen / Proudhon / Gregorio Morán / Reinaldo Teixidor / Michel Onfray / Joan Garcés / Manuela Carmena / Cristina Sánchez / Guillermo Velasco / Francisco J. González Ponce / Aires Augusto Nascimento / Ricardo Alcocer Urueta / José Luis del Barco / Axel Cherniavsky / Feliciano Blázquez Carmona / Teresa Oñate y Zubia / Alister McGrath / Raúl González Salinero / Juan Pablo Martínez / Rolando Picos Bovio / Joaquín Beltrán Serra / Emilio Lledó / Antonio Malo Pé / M. Arnold / M. Nussbaum / Ángel J. Cappelletti / José María Zamora Calvo / Carlos Pereda / Thomas Robinson / Víctor Palacios Cruz / Carolina Pérez / José Manuel Cuesta Abad / Roni Akiki / Ángel Sánchez / Koldo Landaluze / Ángel M. Lorenz Rodríguez / Iván García Sala / Deborah García Bello / Juan Ramón Carbo García / Antonio Bentue / Anne Baring / Jules Cashford / Luz Pozo Garza / M. Albero / Jorge Montenegro Rúa / Emilio Aliaga Girbes / Maurice Blanchot / Gustave Thibon / Marcelo Augusto Pérez / Jacob Böhme / Victoria Cirlot / Cristóforo Gutierrez / René Uribe Ferrer / Carlos Alberto Carbajal Correa / Manuel Mandianos / Ana Goutman / Allan Hobson /

Es uno filósofo guardando silencio

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