El Joyce del Finnegans Wake


 

6h22min.  En ‘El epitafio de Seikilos’, una página a través de la que se conoce la historia de esa estela musical del siglo I., podía leer ayer una traducción comentada del ‘Finnegan’s Wake’ de Joyce: <<Luego Nuvoletta reflexionó  por última vez en su larga vidita y juntó todas sus miriadas de decisiones errantes en una… pero el río se la llevó bebiéndosela como si su corazón fuera un arroyo>>. Sólo que yo no sabía que la hija de Joyce era esquizofrénica, y que Joyce estaba seguro de que Lucía iba a salir de la noche de la locura cuando él terminara el ‘Finnegan’s Wake’ [Work in progress], al que llamaba el libro de la noche, porque transcurre en la oscuridad, en un sueño circular del que se despierta en otro sueño. O del que se puede no despertar nunca, en palabras de Pablo Fuentes, del que también he estado tomando alguna nota desde mis estupor. Porque esta fue una de esas historias que al conocerlas te dejan el sabor más triste en la boca.

Lucía, después de una serie de reveses amorosos, en concreto el que vive a través de Samuel Beckett, por quién este Fuentes u algún otro, dirá que fue usada… Beckett, que dijo de si mismo que estaba muerto y que no tenía sentimientos… se desequilibró y se encerró en si misma generando un comportamiento violento, que un día la llevará a arrojar furiosa una silla a su madre, motivo por el que terminará clausurada en un hospital psiquiátrico por el resto de sus días, de la que no fue una existencia en absoluto corta.

C. G. Jung, que había escrito un ensayo sobre el ‘Ulises’, la tratará en 1934 como paciente, llegando a decir, algo que yo en su momento recuerdo haberte dicho a ti de mí misma y de los místicos: <<Donde usted nada, ella se ahoga>>, porque Joyce se negaba a creer que su prodigiosa hija, siempre sobrestimada por él, padeciera ningún tipo de demencia precoz y lo que sentía es que ella hablaba su mismo lenguaje y que estaba sumergida en las mismas turbulentas aguas que en él, encendían esa ”chispa” en su cerebro… así que la creía cuando ella le expresaba que lo que manifestaba su mente era una conexión telepática. Pero la escritura de Joyce, tal como Lacan entiende el síntoma, es decir, lo que es analizable, deshacía el sentido desnaturalizando el lazo de la letra con el significado, lo que le servía para crear un <<objeto>> que invadiera el mundo, cuando en el caso de su hija, eran los significantes los que invadían el cuerpo de la persona: <<A way alone a last a loved a long the…>> Jung, que había escrito que en el ‘Ulises’ no existían los símbolos sino sólo los significados, la descripción tras la descripción… reconoció haber pensado, después de leer el ‘Finnegan’s Wake’, que Joyce también era un esquizofrénico. Y tal vez lo fuera, si suponía que por el hecho de escribirlo lograría exorcizar a su hija de sus ”demonios personales”, como un chamán. Aunque lo que Lacan afirma es que todas las palabras nos son impuestas, y que las palabras son un propósito, o mejor, un virus. Pero existe toda esa discusión intelectual y lo cierto es que jodidamente difícil, adentrarse en en la casa del <<Ser>>, que en Heidegger no es sino el lenguaje. Pues, hay casos, en los que un psiquiatra detiene un efluvio de angustia -piensa Deleuze- y esa detención resulta catastrófica. Pero Deleuze, en cuanto los fármacos es selectivo y no genérico. Porque puede mostrarse de acuerdo con alguna corriente de la anti-psiquiatría, en que no se debe utilizar la medicación para reducir al paciente a una desproblematizadora ”intensidad 0”, donde pueda manejársele anulándole pero entendiendo que las drogas pueden inducir a los <<pasajes>> y conducirnos de un umbral de intensidad a otro, ayudando a dirigir la intensidad del trabajo. Sin embargo, Asensi tiende a tomarse de una manera muy personal a Deleuze, convertiéndolo en su antagonista. Al afirmar que Deleuze hablaba mucho del <<esquizo>> pero no aguantaba a los esquizofrénicos reales, y que eso siempre le había preocupado mucho pero luego añadir que ya sabemos que el <<esquizo>> no es el esquizofrénico, y que el esquizofrénico para Deleuze es el <<esquizoide>> que se ha detenido… Yo, en ese momento, he iniciado la búsqueda, ya que pienso en Flori y la comparo conmigo. Ella sometida desde siempre a su madre y a la vejación continúa de su madre, yo la rebelde. Así que Asensi considera que jugar con el término <<esquizo>> está bien mientras hablemos de un <<esquizo>> dentro del pacto social… pero dice que cuando hablamos de la enfermedad mental ya no es tan divertido. Y creo que esa es una interpretación nefasta de Deleuze. Porque yo escuché a Deleuze hablar y esto explicarlo… que era lo que ellos, Guattari, y él no querían que pudiera sucederle a la condición humana… y porqué motivo escribieron el ‘Anti-Edipo’, y lo que Deleuze  y Guattari piensan es lo mismo que tú me escibiste, entonces, a mí: <<Vuela, siente, vive y ni caso a los humanoides>>. Que no debemos dejarnos condicionar por un Sistema que nos está instrumentalizando: el Capitalismo. Pero entiendo, que a Asensi, un sistematizador sistematizando a un anti-sistema…. como es -ando pensando – el pensamiento lacaniano, le moleste bastante leer alguna buena pragmática como este: <<El esquizoanálisis procederá a la inversa del psicoanálisis y cada vez que el sujeto cuente algo relacionado de lejos con el Edipo y la castración, dirá: ¡Vayase a la mierda!>> Pero con Asensi no te queda otra, vamos, si es que te quieres enterar de algo, que la de irte con él a la mierda. Y es que hay un problema con esto de la esquizofrenia, lo alegremente que utilizan el término algunos, como Bunge, que piensa que está insultando a Heidegger lo bastante, al tildarlo de tal y a quien -según Eugenio Sánchez Bravo- insulta Bunge, es más bien a los esquizofrénicos, porque a lo que Sánchez Bravo remite es a que <<para internarte en lo real tienes que violentar el lenguaje, que evidentemente está pensado para otra cosa>>. Y no, yo, después de todo, voy a tratar de concluir estas clases, porque puedo hacer esa abstracción… Puedo saber como Schrödinger que conocer no cambia la Physis pero que la Physis puede conocerse y puedo  comprender a Heidegger cuando dice que lo que él ha intentado mostrar es que el <<Ser>>, a diferencia de todo ente, no es un ente y que, en ese sentido, es una nada>>,  y que es algo que a su pesar la filosofía alemana, y la extranjera, no entendió. No entendió porque lo advertimos adversamente en Bunge, y lo interpretamos filosóficamente cuando averiguamos que a esto también se tendió a llamarlo: <<nihilismo>>.

Es uno filósofo guardando silencio

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