Rony Akiki y Adrienne von Speyr


Bueno, ahora tengo que ocuparme de esa pequeña biografía de Adrienne von Speyr. Dijimos que me acercó a ella Rony Akiki, que es, en realidad, a quien pertenecen algunos de los pensamientos que he volcado estos días atrás, porque él está leyendo con sus alumnos, ‘La palabra se hace carne’, una de las 60 obras que Adrienne le dictó a su amanuense, el teólogo Hans Urs von Balthasar; uno de los teólogos a los que Benedicto XVI consideraba más relevantes pero Balthasar no tiene el talento, y él esto lo reconoce, que Adrienne tiene para ”manipular la palabra”. Con respecto a la manipulación… Akiki no tiene ninguna duda, a la hora de emplearla. Y dirá que Jesús manipuló a Juan, el más joven de sus discípulos, porque tenía que moldearlo, sólo que en la actualidad… ya no contemplamos ese tipo de manipulación necesaria como algo positivo. Eso les dice a los adeptos.

Rony Akiki se presenta del siguiente modo, un 7 de agosto del 2013, cuando abre su canal al público mundial: <<Amar y amar a Dios hasta morir>>. Y mis primeras notas fueron tomadas después del viaje del equinoccio y poco antes de emprender el viaje del final del Camino.

6h51min. Y he estado tomando esos apuntes durante unas horas de lo que él llama la <<mística objetiva>>, definida del siguiente modo: <<Es mística objetiva porque ella no parte de un sentido humano sino que se abre en un sentido mariano. Ella dicta lo que el Señor le revela>>. Y ya sabes que llegué a la conclusión, que Akiki era un mexicano seguidor de la doctrina maronita; una doctrina de origen sirio pero próxima al catolicismo, que tiene sus fundamentos, en un anacoreta del siglo V. Esa época en la que vivieron sus vidas los llamados padres del desierto. Y el lema de su casa es: <<El que no tenga un amigo libanés que lo busque>>.

Durante su infancia y adolescencia… y juventud… y de hecho durante toda su vida… quedó muy marcada por la relación de incomprensión que sostuvo con su madre. Y que dicen que la condujo al borde de la desesperación.

Adrienne nace, como von Balthasar, a comienzos de siglo XX. Aunque Balthasar va a sobrevivirla por cerca de 21 años. Ya que Adrienne muere el mismo año en que nazco yo. Y con Balthasar Adrienne va a mantener lo que llaman una colaboración teológica durante 27 años. De hecho, Akiki dijo que él fue su compañero espiritual, en una relación idílica…

Adrienne se casó dos veces.La primera con un profesor de Historia de la Universidad de Basilea, y que será con quien tenga dos hijos. La segunda, al enviudar, con un alumno del primero, y que también fue profesor en la misma institución.

Y la de Adrienne, nacida protestante en la Suiza francesa… no tenía el sentido que ella estaba buscando. Porque el protestantismo le parecía vacío y decia sentir que Dios era otra cosa…

Pero a esto habrá que sumar que padeció indescriptiblemente, a causa de su organismo: una tuberculosis en su adolescencia, y también cardiopatías, diabetes, artritis, lo que la obliga a guardar cama, hasta las doce del mediodía, desde 1940, reservándole la tarde a sus pacientes, porque como ya dijimos hace meses ella fue la primera mujer que se hizo médico en Suiza. Presumiendo de haber llegado a evitar más de mil abortos. Y las noches, a lo que las dedicaba era a rezar. Aunque ya en 1954 se verá obligada a renunciar a su consulta. 1940, coincide que es la fecha del encuentro con von Balthasar, y de su conversión católica. Y 1964 la fecha en que se queda ciega. Su agonía durará meses, y escriben que en su cuerpo se habían pulsado todos los registros del sufrimiento. Aunque porque ella misma se los había pedido a Dios, en un intento de emular la misma Pasión de Cristo. Y su discurso es el discurso de la histeria, por su puesto. Pero qué libros de autores franceses había leído que versaban sobre el hombre y su destino… Esos que mencionaba ayer. Y estos otros que dejé por decir: Annete Kolb, que escribió la biografía de Mozart. Por cierto, Adrienne tuvo por profesor de piano al director de la orquesta de Munich. Y Adrienne sentía que la música era un camino que conduce a Dios. Es decir, buscaba en la música eso mismo que tú buscas, que tus fibras se conmuevan… pulsar las fibras de tu propia sensibilidad y hacerte gozar, también, espiritualmente. Aunque yo eso no lo sé… sólo es lo que me pareció escucharte. Pero te he visto tocar.

Y Adrienne también leyó a Rumano Guardini, el sacerdote y teólogo italiano. O leyó, o por lo menos, trató. A Hugo Rahner, el jesuita, a Erich Przywara, en su ‘Analogía Entis’, que explica la relación de Dios con sus creaturas. A Gabriel Marcel, tal vez en su ‘Diario Metafísico’ y ‘El misterio ontológico’. A Reinhold Schneider, que irá desde el nihilismo a la fe católica, y que escribe poesía y ensayos, acerca de la misión educadora del poeta cristiano. Y es posible que también leyera a Leon Bloy, en ‘Entretinieblas’, de quien yo tengo pendiente algo en página 58, y a quien citó el Papa Francisco en su primera homilía, cuando dijo aquello de: <<Quien no reza al Señor reza al diablo>>.

 

Es uno filósofo guardando silencio

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