Las fuentes de Robert Walser


Robert es un hombre viejo y viste un traje de paño pero un traje con chaleco y corbata de aquellos de mediados del siglo pasado. Sobre su boca mientras se mueve un pequeño bigote la precede. La cabeza descubierta, con grandes entradas pero un sombrero en la mano y en la otra una maleta. <<Una maleta es toda tu casa en este mundo>> -replica al percibir mi mirada inquisitiva sobre ella. He visto muchos peregrinos a lo largo de todo el Camino y yo diría que éste no lo es pero he pensado ahí en Peter;  alguien que también andaba con una pequeña maleta en la mano, una maleta viajada por múltiples países si debíamos hacer caso del sinfín de etiquetas de compañías aéreas que exhibía , donde le cabía otro traje de repuesto, el saco y poco más, zapatos de oficina y  un sombrero tejano. Y eso porque se lo había recomendado un cómico inglés, que hacer así vestido el Camino le aseguraría el reconocimiento y el tipo de experiencia que él perseguía… y algo bastante endémico por otra parte. Pero Robert como si me leyera el pensamiento me dijo: <<No me parece demasiado recomendable preocuparse demasiado de uno mismo. El hombre probo tiene por lo menos derecho de abandonarse un poquito […] Si soy dueño de mi mismo, nadie tratará de convencerme de nada; sobre todo nadie tratará de hacerme creer que no tengo nada, pues si me tengo a mí es mucho lo que tengo si puedo contar conmigo, si puedo contar con lo que tengo. Sí sé más o menos cuanto valgo, conozco el valor aproximado de los otros. Y no tengo necesidad de compararme con ellos […] Hermoso el que no echa nada en falta, el que encuentra razones para estar alegre sin esfuerzo, molestia o necesidad. La superioridad no exige sino que uno reflexione lo menos posible sobre qué es preciso para ser superior. Si no deseas ser superior, se cumplirá el deseo que no tienes. Los deseos son indignos […] Los deseos esclavizan y la falta de deseo es buena consejera.>>

Muchos de ellos será fragmentos tomados de Víctor Palacios cruz. De su ensayo: ‘Caminando con Robert Walser hacia el no lugar de la literatura. Otros de Marcelo Miranda C., Carolina Pérez, y Bustamante C., de su trabajo: ‘El más solitario de los escritores. La influencia de la enfermedad en la creación literaria’. Estos plantean que Walser pudiera ser asperger. Y citan a André Gide: <<Creo que las enfermedades son llaves que nos pueden abrir ciertas puertas. Hay un estado de buena salud que no nos permite comprenderlo todo, de alguna manera las enfermedades pueden favorecer las actividades creativas>>.  Y cómo rasgos de asperger, mencionan: los intereses sofisticados, la inteligencia sobre el promedio, la creatividad, la originalidad de pensamientos y el talento. Walser habría intentado suicidarse en 1929, porque era incapaz de hacer nada correctamente. Se sentía deprimido, incapaz de trabajar, tenía serias dificultades de concentración, insomnio, temores nocturnos, manía persecutoria, pensamientos suicidas y alucinaciones auditivas. Es decir, que ahí fue cuando se desequilibró. Y había nacido en el 78. Pero ese año fue un año convulso. Y luego tomé también fragmentos de otro trabajo pero yo sólo estaba buscando los fragmentos, y no al enésimo paper del día.

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Es uno filósofo guardando silencio

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