Eduardo Chillida


<<Cuando un eclipse remite y la figura de un astro comienza a perfilarse tras el cuerpo de otro, por un momento el espacio es el umbral de una aparición que se demora sin término, y la sombra emitida deviene en la presencia del instante vacío, inhabitado. De la faz dorsal y oculta del espacio surge entonces, el tiempo, adumbrado por la visible inaparición de lo que está siempre aún por advenir ahí, en el lugar inextenso del límite que la gravitación convierte en transparencia>>.

Fue tomado de un ensayo de José Manuel Cuesta Abad, ‘La escritura del instante’. Y la cita de Pablo de la Cruz fui remitida por Rony Akiki. Son momentos estos que se conectan con la búsqueda que partía de la salida de O Cadavo.

Ahora bien, en ‘Filosofía de la tensión: realidad, silencio y claroscuro’, Ignacio Uzuzquiza escribe: <<Si hubiéramos de condensar el presente, deberíamos hablar del instante. Un instante no es sino la forma en que el presente aparece como algo inmediato […] una aparición condensada del presente con un carácter de fugacidad y de celeridad. Esa condensación hace que el instante posea un doble contenido: por un lado la serie temporal, concebida como una serie de tensiones; por otro lado el presente como campo de tensiones. Por eso todo instante tiene tras de sí una doble historia: la de la serie temporal y la del presente como campo de tensiones entre futuro y pasado. El instante otorga al presente su tonalidad. Es fugaz, en él todo parece irrupción, sorpresa, quiebra de lo esperado>>

Pero instante deriva del verbo latino <<in-stare>>, que podría traducirse dicen como ”estar encima” o ”estar de pie”. Pero mejor aún por ”aquello en lo que se está”, que para mí es permanecer. Y en este caso particular es de gran importancia la elección del artículo determinado: el instante. No un instante, cualquier instante, este instante, que es lo que Kierkegärd dirá al arremeter tanto contra su mundo contemporáneo, como contra el momento actual, declarando que no puede privarse de un órgano al que llama <<el instante>>. Y con el que pretende hacer impacto en el momento. Instante: tiempo eternizado, que es para Wittgenstein un instante de contemplación, de emoción estética. No <<momentum>>, tiempo histórico, no <<movimentum>>, no <<movere>>.

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Es uno filósofo guardando silencio

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