La llegada a Larrasoaña


En Larrasoaña, por el Puente de los Bandidos [29] veo asomar a Bea que ¡Ah gandul! -me dice agitando uno de sus bastones en el aire- ¿Cómo se te ocurrió hacerme esta faena?  Las francesas, a pesar de comprender el español, se transparenta que no entienden la coyuntura pero la extremeña pronto nos sorprenderá a todos: Estaba yo únicamente experimentando la realidad en el nivel de conciencia del chakra muladhara. ¡Jodido Manoj! ¡Mira que ir a fijarme en eso! Moviendo el culo y pensando con el culo como una jodida superviviente.

Bea había tardado en hacerse consciente de que al informático le sobrábamos los dos y quería que le tradujera a las francesas lo que yo no estaba dispuesto. No, Iñigo no es sólo un bastardo -decía.

Y por Bea me entero de que Helga y Nelson también alcanzaron este pueblecito en el que existe un curioso museo [30] y que nosotros no pisamos porque nos quedamos del otro lado del puente.

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Es uno filósofo guardando silencio

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