El final de los viajes de Daniel


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En Uganda lograron ver al Ave Hewn, la más representativa y casi quinientas especies de pájaros más. Pero sobre todo Uganda supuso para Daniel el contacto con los gorilas. Esa forma de vida que amó Dian Fossey y que muchos de nosotros sólo conocemos por Sigourney Weaver, la búsqueda inefable y el contacto primero, el macho de espalda plateada cuando carga contra uno.

Y el peregrino ya no va a mencionarlo porque, aunque él nunca nos lo diga, está deseando quedarse a solas con Daniel para hacerle una pregunta pero lo haré yo en su lugar.

A Daniel todavía le restaban dos grandes expediciones. Una a Nueva Zelanda, de la que desde que era muy pequeño su madre le había hablado como de un lugar maravilloso. Y de hecho les recordó que ‘El señor de los anillos’ se había rodado ahí: la comarca de la Tierra Media en Matamata, los bosques del monte Victoria en Wellington o el río Hutt, el río Anduin, el parque Harcourt, los jardines de Isengard y así..

Daniel visitó las dos grandes islas pero con estos amigos que ya hemos mencionado, islas que están separadas por el estrecho de Cook. Las islas y los fiordos. Islas de pájaros confiados, porque los pájaros en esas islas no tienen depredadores, loros alpinos, kiwis alimentándose en la playa en la noche y sobre todo muchos pingüinos y entre ellos el más raro espécimen del mundo. O albatros que son los maestros del aire y que, tal vez por eso, le disputan al maestro del mar, el tiburón azul, las presas. Encuentro que no siempre para los albatros es sin consecuencias ya que alguno ha de perder del bocado algún ala.

Y por último las islas sub-antárticas de Nueva Zelanda donde vuelve a liderar otra expedición a bordo de un rompehielos ruso, en el no mítico territorio de los 40 rugientes y los 50 ululantes, donde las olas son como montañas y la climatología es la más cambiante que uno pueda imaginar. Las islas en las que crían todas las especies del albatros del mundo y en las que es que es posible no ver a un pingüino pero porque sólo es posible ver a un millón. O cetáceos, orcas, cazando en familia focas alrededor de la zodiac. Focas que no son esos leones y elefantes marinos que llegan a medir seis metros y entre los que Daniel caminó.

GUÍA SURREALISTA DEL CAMINO

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Es uno filósofo guardando silencio

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