El Camino de Solange desde Vezélay


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Esta parte de la conversación que ellos sostienen a partir de ahí se reproduce textual:

La aporía es un callejón sin salida, una paradoja en la ironía de la filosofía en la época trágica de los griegos -pluscuamperfecto asunto zanjado. ¿Y a ti? ¿qué te trajo al Camino?

– Abandoné el cementerio de Montparnasse, donde le enterré, y anduve hasta la estación central. No sabía siquiera adónde me dirigiría pero sentí que no quería regresar yo sola a mi apartamiento, así que el oído me trajo la respuesta en la ventanilla. Y yo también compré un billete con destino a Avallon, no la isla de las manzanas, el mismo billete que los peregrinos que me precedían, y cuando ellos se movieron inquietos sólo les seguí. Eran las cinco y media de la tarde cuando le pedí a un taxista que me condujera hasta algún lugar donde poder equiparme yo misma como ellos. La empleada fue muy gentil y me recomendó este modelo nuestro de mochila, que no sé si sabes que es el único que ya lleva la concha de Santiago incorporada, y unas zapatillas deportivas más cómodas que las botas por si las botas me hacían daño.

Cuando salí a la calle vi uno de esos contenedores de recogida para el reparto a los inmigrantes y ahí me olvidé del luto con el que me había vestido por la mañana, el abrigo, el bolso y los zapatos. Me subí a otro taxi y le pedí al hombre que condujera hasta el hotel de los peregrinos. El hombre sonrío porque para él eso era un oxímoron. Pero ya en mi habitación pude intoxicarme como todas las noches desde la tarde del diagnóstico, porque los somníferos no se fueron con el bolso. Pero no, no me mires así, no me tengas lástima, yo no te la tendría si fueras tú quien se estuviera sincerando conmigo. Sólo que tú no puedes porque todavía no has caminado lo bastante.

Hasta Vézelay también llegué en taxi. Vezélay es el comienzo de la vía Lemovicensis y en la mairie me informaron de lo que tenía que hacer para continuar andando por el Camino, acercarme a Sainte-Marie-Madeleine, solicitar una credencial y su sello y pedir ser acogida. Luego descubrí la existencia de la Croix Montjoie, y quise probar suerte, así que busqué el punto donde dicen que la cruz, desde hace siglos, provoca la alegría del peregrino. Y, de algún modo, ese ir de acto en acto me sosegó y, en la umbría soledad de la cripta con las reliquias, fui capaz por fin a liberar la congoja que me dominaba. Y aquel llanto y, el recuerdo como una epifanía de la infancia, el baño de la luz en el interior de la basílica. Y las gárgolas y las ménsulas de Saint-Père, una localidad cercanamente próxima que visité pero, sin embargo, no de haber comido, no de sentir hambre. Y así fue como me adentré en el bosque, y en otro bosque luego, hasta que me detuve frente a los restos de una calzada romana o el barro me empujó a detenerme tras ello. Había olvidado colocarme las polainas pero el equipo era muy completo y se encontraban ahí. Sólo que en las puertas de La Maison-Dieu pensé que no podría dar ni un paso más pero alcancé el canal de Nivernais y Asnois y Amazy y Tannay. Y en la gendarmerie, tan amables que se desviven, lograron que me alojaran en una chambre d’hôtel. Y más camino y más soledad y un banco para descansar en medio de la nada, junto a una cruz babélica, ya muy cerca de Cunzy-les-Varzy. Y al alcanzar Varzy, frente a la iglesia de Saint-Pierre, una mujer que se acerca por detrás y amablemente me toma por el brazo para conducirme hasta su casa, como si a las viudas recientes nos obligara algún nexo que sólo intuye el acercarnos. Y en Varzy -¿sabes?- se encuentra el Museo Grasset, que es uno de esos gabinetes de curiosidades con sarcófagos y otros objetos de Egipto y Mesopotamia, y una sala de música con instrumentos musicales de los siglos pasados, y que admiramos juntas, porque ella aceptó acompañarme. Y subir escaleras empinadas por una soga. Y la Chapell de Saint-Lazare en un valle boscoso, en la que unos monjes de una casa religiosa con su base en los Alpes se cuidaban de los leprosos. Y en Châteauneuf-Val-de-Bargis el primer refugio…

GUÍA SURREALISTA DEL CAMINO

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Es uno filósofo guardando silencio

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