De camino a Espinal


Unas flechas que atraviesan la carretera nos indican que debemos girar hacia la derecha. Y en pocos pasos, tras el descenso por unas escaleras de piedra el primero de los puentes de la etapa, éste de madera sobre el arroyo Xorinaga y me quedo mudo de asombro. Alguien ha trazado a carboncillo, sobre la página de un cuaderno en blanco, seis líneas quebradas y ha dejado una concha con un ideograma chino sobre él. Solange dice que sabe lo que es, un hexagrama de ‘El libro de las mutaciones’ [10], K’un, que simboliza lo receptivo. Al parecer estas imágenes -para los antiguos chinos- podían predecir los acontecimientos, y en este caso lo propicio que era encontrar amigos al Oeste y al Sur. Así que me tranquilizo porque Solange coincide precisamente con esas coordenadas. Y después del Beheko-Zubia damos un largo paseo. Los montes caminan con nosotros, hasta que llegamos al primero de los portillos, que hay que abrir y cerrar, y cruzamos el segundo arrollo por un puente de piedra cantera y, tras algunos minutos el tercero, porque el Urrobi, del que estos deben de ser afluentes, anda cerca. Por entre la naturaleza los rayos de sol, y esa poesía y esa historia, antes de llegar a Espinal, o el nuevo Auriz, como leemos aquí.[11] Y todavía, aún, un cuarto regato y un pequeño repecho, que da lugar al Errekaxabalgo Bidea, un tramo de asfalto en descenso pero hasta las más artesanal de las fuentes de agua fresca que se pueda desear.

[SEGUIR LEYENDO]

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s