Lo sobrenatural


Decidido a regresar a la vía una fuerza me detiene. ¡Caminante! No me dejes -parece que dice y ya no voy a librarme de la tribulación. Me quedo quieto ahí y dejo que todo su desconsuelo por el mundo me anegue. Y cuando quiero pensar en el motivo real que da cabida en mí a tanta pena… lo único que compruebo es que la niebla ha vuelto al exterior de mi mente, a escapárseme como entonces, y con los sentidos ya no soy capaz de ver nada. Así que tanteo el suelo, primero con mis manos y temiendo ahora todo lo que dejo a mis espaldas. Ya las ovejas no son un estorbo. El pastor debe haber venido a por ellas. Pero doy con el firme del piso y lo único que no ignoro es que el regreso al pasado no es una elección. Según la guía de los españoles, ahora se trata de recorrer la misma distancia. Pero bajo ese sol oscuro de extraño halo y que no volveré a vivir hasta que me encuentre en el ascenso del puerto olvidado.

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Es uno filósofo guardando silencio

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