La virgen de Biakorri


Así que alentado por esa emoción, sentida o imaginada, también yo alcé el vuelo dispuesto a reconocer el resto del recorrido que no había alcanzando a recorrer. Biakorri, con su virgen de los pastores, a unos cuatro kilómetros según marcaba la guía de los españoles. Siempre marchando por la estrecha y sinuosa carretera como indicaban estos postes azules entre el aire purísimo, y esas miradas que nunca se aproximan ni lejanamente a ser curiosas, las de las latxas de angulosas faces negras. Pero, entonces, la vi sobre el roquedal y experimenté la necesidad urgente de postrarme ante ella, apartando, incluso con mis propios brazos, a todas esas ovejas que parecían obstinarse en entorpecer mi paso y no permitirme salvar la escasa distancia. Y cuando lo consigo lo lamento porque, blanca como en Lourdes, es la personificación de la tristeza.

[SEGUIR LEYENDO]

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s