La promesa en la Cruz Thibault


Con una sensación de alivio grande emprendo la marcha por entre la hierba rala. Esto era la Croix Thibault y el símbolo me conmovía, aunque de un modo tan solemne que no sabría decir si por mis vasos y capilares la sangre había revertido a fluir o era, ahora, cuando se estaba coagulando. Me arrodillo y pido protección, experimentando, como nunca antes, que conservar la vida es un milagro.

Je suis le Chemin / Ni Naiz Bidea. Él es el Camino, sé antes de echar una última mirada a todas esas cruces y jirones de colores que algunos de nosotros dejamos como testigo mudo de nuestro progreso, y yo mismo me echo las manos al cuello con la intención de desprenderme de mi propia cruz, la que he llevado desde que no recuerdo, porque lo que han ido cambiando son las cadenas de mis edades cristianas. Pero tengo un pensamiento más humano y voy a comprometerme a entregársela a alguien que pueda hacer valer su peso en oro, porque mismamente, ese día, necesite comer.

[SEGUIR LEYENDO]

Anuncios

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s