Kundalini, nadis y chakras


Todos cenamos con cerveza, incluso Manoj que no cesaba de hablarnos con orgullo de sus tradiciones, aunque en eso tan problemático del sistema de castas él no se manifestaba de acuerdo, y sí crítico como con algunas otras cosas pero, entonces, a la hora del gâteau basque y el brindis con izarra, que es un licor alquímico, seductor, melífero y mentolado, la maestra de Reiki le pidió que, por favor, nos explicara que era la kundalini, los nadis y los chakras, y si era correcto que los occidentales los comparásemos con vórtices, flujos turbulentos en rotación, que podían activarse, desactivarse, abrirse, cerrarse, limpiarse, armonizarse y equilibrarse. Y lo que Manoj nos dijo fue que no podía separarse la práctica del Kundalini-yoga de estos conceptos pero que no debíamos confundir la forma sutil del ser con lo corporal, que es de lo que trata la tradición, de un cuerpo que como tal no representa sino el desarrollo en el tiempo y en el espacio de algunas posibilidades de esa forma sutil, que es como el embrión, el principio, o el génesis de esa corporalidad. Así que, qué es Kundalini, es el símbolo de un renacer, de un creciente poder espiritual, en el que el poder adormecido de la Sakti, el principio creativo, despierta produciendo el mismo sonido silbante de una serpiente que fuera azuzada con un palo, una vibración que nos estremecerá, y camino en el que el yogui adquiere diversos siddhis o poderes psíquicos. ¿Y qué son los chakras? Son las estaciones de ese camino, donde se desencadenan, por analogía, diferentes niveles de conciencia espiritual. Y los nadis los canales que parten del kanda, que se halla sobre los órganos genitales, por debajo del ombligo, y que adopta la forma de un huevo de pájaro. Estos nadis son 72.000 pero conocer sólo suelen reconocerse 72, de entre los cuales los principales son diez pero sólo tres los más fundamentales: sushumna, el canal de la evolución, que recorre la médula espinal, ida, la naturaleza tamásica, la corriente nerviosa que situada a la izquierda, si la pensamos como fosa nasal izquierda, es fría como la luna, generadora de la emanación de la compasión y del néctar y pingala, la naturaleza rajásica, solar, caliente, semejante al veneno y racional, enroscándose ida y pingala, los conductores del prana, el aliento vital, como una espiral en torno a sushumna, el fuego, agni, y cuando sushumna opera, porque se ha desarrollado y expandido, el ser muere para el mundo y conoce el samadhi, y por eso se dice que sushumna es el disipador del tiempo.

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Es uno filósofo guardando silencio

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