La nota de suicidio


Él llegó del trabajo pero no me molestó y cuando, por fin, dolida por la descripción que se hace de la mujer egoísta, banal y vacía, abandoné este estudio la sala estaba vacía, y aunque me tentó la idea de tumbarme en el sofá a descansar un par de horas no le hice ningún caso y cerrando la puerta tras de mí, con todo borrado y sin las llaves, me fui. Había dejado, eso sí, una nota de suicidio en tu libro:

”No se culpe a nadie de mi muerte. Es mi filosofía. Nacida […], eleutheros, es decir, la primera de la experientias de la especie heurística, etc.”

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Es uno filósofo guardando silencio

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