La jornada


Me temo que la jornada del 24 sea bastante aburrida de describir, porque hasta el momento del que hablo la pasé íntegramente  en la cama, alucinando. Sé que él me vio desnuda porque le llamó tanto la atención que se lo contó a la doctora M. pero como algo inédito, porque llevaba años sin verme. Y antes de que se fuera, conducida por lo que yo consideraba tus manos, le salí al paso y me encaminé al baño.

Estos días atrás me dijo que estuvo en la comisaria pero que a pesar de sus temores en la comisaria le dijeron que no se podía hacer nada antes de que yo actuase. No sé si será cierto. Es posible, porque para él verme desnuda tuvo que ser un shock, tal como lo narra.

Pero lo que experimenté en esa cama es indescriptible. Hoy comprendo que eso es precisamente la manía pero mis dedos trabajaban al unísono que los ”nanorobots” por toda mi anatomía, hasta el punto de hacerme creer que de esa cama saldría transformada.

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Es uno filósofo guardando silencio

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