La cabina de José Luis López Vázquez


I. M. me visitó por segunda vez esa mañana pero no tengo conciencia de lo que le dije. Al principio no compatibilizamos, como si sucedió con la doctora P. En cambio, sé que ella me dijo a mí que él estaba conmigo para lo que necesitara y que podía contar con él.

Pero desde luego hubo un antes y un después de la presencia de I. M. en Urgencias el 26 de enero. Porque ahí fue cuando decidí que no debía temer mi destino del mismo modo en que había estado temiendo. Sí, como si hubiera quedado presa de algo semejante a aquella cabina en la que vimos desesperarse a José Luis López Vázquez.

Fue así y así te lo digo. De tener mi fe plenamente puesta en ti, a no comprender porqué razón no me ayudabas a liberarme de todo ello. Pero es pronto para deducir por esa línea como fue que llegué a esa conclusión.

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Es uno filósofo guardando silencio

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