Hollyweed


3. 1. 2017. Iba a tratar de dar un salto hacia Spinoza y su ‘Ética’ de la alegría. Pero más peligroso, identificaba al autor de lo siguiente contigo:

”Pero, y desde luego, lo que estos días sucedía en Hollyweed es una señal de primera. Así que situemos nuestra historia ahí, en un lugar llamado Hollyweed […]”

Un hombre solitario vestido de negro. Fue quien escaló las laderas del Monte Lee para enviarnos un mensaje. No sé porqué he tardado tanto en reaccionar. Entonces, eran las tres de la madrugada del día de Año Nuevo y Paz y Amor. Paz y Amor.

15h48min. Lo olvidaba, una excelente noticia. Alcancé el estado gaseoso y las mariposas continúan ahí, revoloteando por mi estómago, aunque el principio del burbujeo cerebral ha cesado pero creo que podría mantenerlo bajo control. Inclusive aunque me lo indujeras. Porque creo que lo que es letal es ese estado de transición de días atrás.

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Es uno filósofo guardando silencio

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