1. 1. 2017


6h54min. No estoy nada emocionada a pesar de lo que te dije ayer […] Ya comprobaste durante todos esos meses atrás lo imposible que me era quedarme aquí y perder quince o veinte minutos en escribir antes de irme a la calle. Bueno, pues hoy es todo lo contrario. Me hace profundamente infeliz tener que irme. Es así […] y ahora estoy haciendo algo de tiempo para que, sin llegar a clarear del todo, abran el parque. Pero puedo jurarte que siento algo muy extraño, sabiendo de lo que voy en busca. ¡Cómo me gustaría no tener que llegar a utilizarlo bajo ninguna circunstancia! Pero me imagino cómo se habrán sentido muchos cántabros o celtas.

Me gustó ayer que debajo suyo sólo se ve la tierra oscura y no crece ni una brizna de yerba. Y me acordé de una fotografía que me tomé bajo el tejo del centro, con el libro de Balthus sobre las piernas. Evidentemente no debería sentirme como me siento pero como sé que voy a hacer algo clandestino me da temor que exista un vigilante en el parque y verme en un apuro. Esa parte de mi naturaleza existe en mí, la parte temerosa. De tal modo que ayer regresaba recordándome: Pero señora, Carmen, si tú/usted se ha cruzado Galicia atravesando el bosque en la noche. Sí, porque de dónde saqué valor para eso. Es que no lo sé, qué me lo infunde y porqué se va. Pero no quiero que si me leyeras te sientas triste por mí. Ya lo estoy yo hoy por los dos y que ganas tengo de regresar y de que haya pasado esta mañana. No sé qué más decirte. Que no me extrañes cuando te deje porque me iré pensando que nos volveremos a ver. Pero no pienso ocultarte nada. Ni mis ideaciones suicidas. No es que las quiera tener y por eso lo quiero remediar. Porque sé que si no me preparo me sentiré angustiada cada día del resto de mi vida. Y esto es sólo como cuando te compras una mochila para irte al Camino. Tienes todos los miedos del Camino encima pero sabes que tienes que ir. Te la compras y durante meses se queda en el armario. Y luego te compras otra y tienes hasta donde elegir. No me angustia menos esto de lo que me angustiaba el Camino cuando sabía que tenía que hacerlo. Y cuando esté lista me prometeré no pensar más en ello hasta que llegue el día. Y funciona porque hay cosas en las que tuve que permitirme no pensar  en las que soy muy fiel a mi misma. Porque sé que sabes que me amo.

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Es uno filósofo guardando silencio

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