Kierkegaard y la angustia


Kierkegaard define la angustia como ambigua:

”¡Extraño! Con que ambigua angustia de perder y de conservar se agarra el hombre a esta vida” [Diapsalmata 2, 19]

Pero no recuerdo angustia de ningún tipo en la madrugada en que ingiero la tintura de tejo. Y si hubiera sido eficaz me habría hecho feliz como no puede comprenderse y que fue como me hizo. Así que bastaría con  que uno quisiera finalizar su vida en cierto punto, por intuición de ello, para que si se le garantiza el no sufrimiento, la muerte constituyese la empresa más feliz.

”La angustia es claramente una reflexión y, en ese sentido, se diferencia claramente de la pena”.

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Es uno filósofo guardando silencio

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