XIV 13 [4] 6 [128/58]


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Enviado: domingo, 28 de agosto de 2016 7:21
Asunto: XIV 13 [4] 6 [128/58]

6h59min.  […] aquello acerca de ‘Las manos sucias’ de Sartre, ni hablaba del experimento de Rosen, Podolsky y Einstein, cuando al día siguiente se me ocurrió ponerlo a prueba. Tomando como sentido el contrario… por si funcionaba en la experiencia […]
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 Ya que difícilmente, esa curva […],  dejará de estar impregnada de todas mis vivencias para mí, incluso lo que sitúe allí alguna vez…  Luego, más adelante,[…] sin un bastón para desanimarlo. Pero el caso es que estoy leyendo a Lacan, en voz alta. Comencé ayer.
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[…] De momento he tomado esta nota: <<El yo está estructurado exactamente como un síntoma.>> Pero el (yo) lo está como un sentido. Y es posible que Eidelsztein no haya recibido mi breve correo porque goza de secretaria, y era difícil que el tono en que le escribí haga otra cosa que arrugar la nariz de cualquiera de ellas. Hoy voy a repetir con Asensi, porque le voy a dar otra oportunidad. Ya que he conocido al yerno de Lacan. El sumo sacerdote del psicoanálisis lacaniano: Jacques-Alain Miller. Un tío inteligente, indudablemente, que habla un perfecto español. Tengo la sensación de que me desagrada, desde antes, inclusive, de saber lo que decide. Pero ayer me dormía con él. Así que, ojalá, que este caradura que era Lacan nos sirva para algo. Porque, se puede tener un gran talento y ser un sinvergüenza, indudablemente. Aunque es fácil comprenderlo. O, al menos, en ese sentido, de […] Parece ser que era otro que iba buscando el límite, y lo que no sé es si alguien se lo hizo ver, realmente […]

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*Si hay más lecturas, en los comentarios de esta entrada.

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Enviado: martes, 2 de junio de 2015 11:59
Asunto: Número XIV 6 [23] 11 [26] 3 [18] – Decimocuarto día

Discuto con […]
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—– Original Message —–
Sent: Friday, May 15, 2015 9:12 AM
Subject: Fw: Número XIV 6 [23] 11 [26]

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Enviado el: ‎martes‎, ‎14‎ de ‎abril‎ de ‎2015 ‎9‎:‎55

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—– Original Message —–
Sent: Friday, April 03, 2015 7:58 PM
Subject: Número XIV 21 [12]
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Número 184 de la & POEMA-TURA

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Twitter de María Camín

[los anuncios que se vean a partir de estas

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  1. Bibliografía general
    Se aconseja no leer nada «sobre» Lacan, sino únicamente lo «escrito» por él, aunque no se le comprenda bien. Esa incomprensión forma parte de la teoría y la práctica lacanianas. De ahí que la única bibliografía que se proponga sea la del propio Lacan. Se entregará un dossier con los grafos lacanianos que se comentarán durante el seminario.

    – Lacan, Jacques (1966). Escritos. México: Siglo XXI. Del volumen 1 habría que leer (o no): «El estadio del espejo como formador de la función del yo tal y como se nos revela en la experiencia psicoanalítica», «Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis», «La instancia de la letra en el inconsciente freudiano o la razón desde Freud», y «Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano». Del volumen 2, «El seminario sobre “la carta robada”».

    – LACAN, Jacques (1975). Los escritos técnicos de Freud 1953-1954. Buenos Aires-Barcelona, 1981. El seminario de Jacques Lacan, Libro 1.

    – LACAN, Jacques (1964). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires-Barcelona: Paidós, 1987. El seminario de Jacques Lacan, Libro 11.

    – LACAN, Jacques (1998). Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires-Barcelona: Paidós, 1987. El seminario de Jacques Lacan, Libro 5, 1999.

    http://www.macba.cat/es/pei-abiertolacan-para-multitudes

  2. Se trata de que la Causa freudiana escape al efecto de grupo que les denuncio.

    El inconsciente es lo no-sabido (in-su) de un saber, es decir, un saber que no tiene sujeto, un sujeto que sepa.

    A partir de ahí podemos clarificar su nombre: el instinto. Es con este nombre que desde siempre se designa un conocimiento cuya evidencia choca con la realidad animal. Un animal que sabe picar a su presa en el lugar exacto del cuerpo para paralizarla, ¿conoce la anatomía de ésta? No nos atrevemos a creerlo. ¿Por qué? ¿Por qué no puede conocer la anatomía del adversario? ¿Por qué los animales saben ocultar una cría que no pueden cuidar para protegerla el tiempo necesario para que se desarrolle?

    Ahí es donde se funda la interpretación del instinto que los psicoanalistas falsean en todas las lenguas, al traducir lo que Freud designó con la palabra Trieb (impulso, pulsión), que en inglés se traduce bastante bien por drive (cosa que se deriva), y en francés por dérive, lo cual es una solución transitoria y desesperada hasta que se logre dar a la palabra su acuñación ideal. Yo prefiero dejar que la descubran los que me leen. En ocasiones la designo como lalengua, y nótese que reúno las dos partes en una. Esa manera de escribirla es la clave personal para designar lo que es el objeto de la lingüística. Uno entre muchos otros.

  3. Porque el goce del cuerpo hace punto contra el inconsciente.

    De allí mis matemas que proceden de que lo simbólico sea el lugar del Otro, pero que no
    haya Otro del Otro.

  4. Sucede que me doy el lujo de controlar – como se llama a eso – a un cierto número de personas que se han autorizado ellas mismas, según mi fórmula, para ser analistas. Hay dos etapas: hay una etapa en la que son como el rinoceronte: ellos hacen más o menos cualquier cosa y yo los apruebo siempre. En efecto, siempre tienen razón. La segunda etapa consiste en jugar con este equívoco que podría liberar del sínthoma, pues es únicamente por el equivoco que la interpretación opera. Es preciso que haya algo en el significante que resuene.

    [*de un seminario o traducción desastrosa que circulaba por la red]

  5. “…se habrá tenido una visión bastante justa de qué es lo que yo llamo en un discurso el parlêtre. El parlêtre es una manera de expresar el inconsciente. El hecho de que el hombre sea un animal hablante…”

    http://www.con-versiones.com.ar/pdfs/seminario-XXIII-el-sinthoma.pdf

    El “pero no eso”, es lo que yo introduzco bajo mi título de este año como el sínthoma.

    [Digo lo que oyes/lees, que es que te haces decir pero no sabes lo que digo, y ”se trata de que” lo averigues… Están jugando con uno, con el malentendido, con lo sobrentendido…]

    Es preciso elegir la vía por donde tomar la verdad, esto tanto más cuanto que una vez hecha la elección eso no impide a nadie someterla a confirmación, es decir, ser herético de la buena manera, aquella que, por haber reconocido bien la naturaleza del sínthoma, no se priva de usarlo lógicamente, es decir hasta alcanzar su real, al cabo de lo cual no hay más sed.

    […] el falo es la conjunción de lo que he llamado ese parásito, que es el pequeño rabito en cuestión, es la conjunción de éste con la función de la palabra. Y es en esto que su arte es el verdadero garante de su falo.

    Hay mentira indicada en todo adverbio, y eso no es accidente.

    [adverbios terminados en mente]

  6. No debe hacerse de un rasgo de carácter una constante de la personalidad, y menos aún una característica del sujeto. Pág. 13

    https://www.valas.fr/IMG/pdf/lacan_les_e_crits_tecthniques.1.pdf

    ¿En la experiencia de Freud, se trata acaso de dominio? Siempre tuve mis reservas sobre muchas cosas que no están indicadas en su modo de proceder. Su intervencionismo, en particular, nos sorprende si lo comparamos con algunos principios técnicos a los que ahora damos importancia. Pero no hay en este intervencionismo —contrariamente a lo que dice Hyppolite— satisfacción alguna por haber obtenido la victoria sobre la conciencia del sujeto; menos seguramente, que en las técnicas modernas, que ponen todo el acento en la resistencia. En Freud, vemos una actitud más diferenciada, es decir más humana.

    Implícitamente se le reprochó a Freud su autoritarismo como supuesto inaugural de su método. Es paradójico. Si algo hace la originalidad del tratamiento analítico es justamente el haber percibido, desde su origen y de entrada, la relación problemática del sujeto consigo mismo.

    Los sentimientos son siempre recíprocos. A pesar de las apariencias, esto es absolutamente verdadero. Desde el momento en que se pone a dos sujetos en el mismo campo —digo dos, no tres— los sentimientos son siempre recíprocos.

    Cualquier cosa que perturbe la continuación de la obra es una resistencia.

  7. Eric Laurent El final del DSM y el futuro de la clínica

  8. No olvidemos lo que era la técnica analítica en sus comienzos: una técnica hipnótica.

    En el hipnotismo, el sujeto sostiene este discurso histórico. Incluso lo sostiene de un modo particularmente sorprendente, dramatizado, lo cual implica la presencia del oyente. Una vez salido de la hipnosis, el paciente ya no recuerda su discurso.

    Documental – Analisis de la Mente de Sigmund Freud

  9. En todas partes se plantea la cuestión de saber qué significa el discurso que obligamos al sujeto a sostener, en el paréntesis de la regla fundamental. Esta regla le dice: A fin de cuentas, su discurso no tiene importancia. Desde el momento en que se entrega a este ejercicio, no cree ya por lo tanto en su discurso sino a medias, pues sabe que está, todo el tiempo, bajo el fuego tupido de nuestra interpretación. La pregunta se convierte entonces del siguiente modo: ¿Cuál es el sujeto del discurso?

  10. […] retengan por el momento que el nódulo primitivo está en un nivel distinto al de los avatares de la represión. Constituye su fondo y su soporte.

    Tomemos la Traumdeutung, el capítulo séptimo, consagrado a los procesos oníricos, Traumvorgänge. Freud comienza resumiendo las consecuencias que se desprenden de lo que ha elaborado a lo largo de su libro.

    […] No es lo que corrientemente llamamos el pensamiento, pues se trata siempre de un deseo.

    En el sueño, en el momento en que éste asume cierta orientación, ocurren fenómenos que son de orden lingüístico particularmente.

    Pero existe otra faceta de la palabra que es revelación. Revelación, y no expresión: el inconsciente sólo se expresa mediante una deformación, Entstellung , distorsión, transposición.

    ¿En qué punto está su sujeto respecto a usted esta semana ? Me respondió entonces con una expresión que coincide exactamente con lo que intentaba situar en esta inflexión: Me tomó como testigo.

    ¿Incluso admitiendo que en efecto sea el ego —como suele decirse— el que dirige nuestras manifestaciones motrices y, en consecuencia, la emisión de esos vocablos que se llaman palabras, podemos decir que, en nuestro discurso actualmente el ego sea el amo de todo lo que entrañan las palabras?

    Hasta cierta época, la alucinación era considerada como un fenómeno crítico en torno al cual se planteaba la cuestión del valor discriminativo de la conciencia; la conciencia no podía estar alucinada, debía ser otra cosa. De hecho, basta con introducirse en la nueva fenomenología de la percepción tal como se presenta en Merleau Ponty, para ver, por el contrario, que la alucinación es integrada como esencial a la intencionalidad del sujeto.

  11. El “yo” enfermo del paciente promete la más completa sinceridad, es decir, promete poner a nuestra disposición todo el material que le suministra su autopercepción. Por nuestra parte, le aseguramos la más estricta discreción y p onemos a su servicio nuestra experiencia en la interpretación del material sometido al inconsciente. Nuestro saber ha de compensar su ignorancia, y ha de permitir al yo recuperar y dominar los dominios perdidos de su psiquismo. En este pacto consiste la situación analítica.

    La prenda del análisis no es sino reconocer qué función asume el sujeto en el orden de las relaciones simbólicas que cubre todo el campo de las relaciones humanas

    Cuando se intenta elaborar una experiencia lo que cuenta no es tanto lo que se comprende como lo que no se comprende.

    Comentar un texto es como hacer un análisis. Cuantas veces advertí a quienes están en control conmigo cuando me dicen: Creí entender que él quería decir esto o aquello , les advertí que una de la s cosas que más debemos evitar es precisamente comprender demasiado, comprender más que lo que hay en el discurso del sujeto. No es lo mismo interpretar que imaginar comprender. Es exactamente lo contrario. Incluso diría que las puertas de la comprensión a nalítica se abren en base a un cierto rechazo de la comprensión.

    Les recomiendo encarecidamente que mediten acerca de la óptica. Cosa curiosa, se ha fundado todo un sistema metafísico en la geometría y la mecánica, buscando en ellas modelos de comprensión, en cambio, hasta hoy, no se ha sacado todo el partido posible de la óptica.

    Las imágenes ópticas presentan variedades singulares; algunas son puramente subjetivas, son las llamadas virtuales; otras son reales, es decir que se comportan en ciertos aspectos como objetos y pueden ser consideradas como tales. Pero aún más peculiar: po demos producir imágenes virtuales de esos objetos que son las imágenes reales. En este caso, el objeto que es la imagen real recibe, con justa razón, el nombre de objeto virtual.

    Todavía hay algo aún más sorprendente: la óptica se apoya, totalmente, en una teoría matemática sin la cual es absolutamente imposible estructurarla. Para que haya óptica es preciso que a cada punto dado en el espacio real le corresponda un punto, y sólo u no, en otro espacio que es el espacio imaginario. Es ésta la hipótesis estructural fundamental. Parece muy simple, pero sin ella no puede escribirse ecuación alguna, ni simbolizarse nada; sin ella la óptica es imposible. Aún quienes la ignoran nada podrían hacer en óptica si ella no existiese. Allí también espacio real y espacio imaginario se confunden.

    En materia de óptica, encontramos muchas oportunidades para entrenarnos en ciertas distinciones que muestran hasta qué punto es importante el re sorte simbólico en la manifestación de un fenómeno.

  12. Sucede que para Melanie Klein, no hay teoría de lo imaginario, ni teoría del ego . Somos nosotros quienes debemos introducir estas nociones y comprender que si una parte de la realidad es imaginada la otra es real; o inversamente, si una es real la otra se convierte en imaginaria. Comprendemos entonces por qué, al comienzo, la conjunción de las diferentes partes, de los diferentes sets, no puede lograrse nunca.

    El desarrollo sólo se produce en la medida en que el sujeto se integra al sistema simbólico,
    se ejercita en él, se afirma a través del ejercicio de una palabra verdadera.

  13. El alma de nuestra profundización es la siguiente idea: siempre lo que mejor se ve en una experiencia es lo que está a cierta distancia. No es pues sorprendente que, para comprender la experiencia analítica, debamos, aquí y ahora, volver a partir de lo que está supuesto en su dato más inmediato: la función simbólica, o lo que es su equivalente en nuestro vocabulario: la función de la palabra.

    En Observaciones sobre el amor de transferencia , Freud no vacila en aplicar a la transferencia el nombre de amor. Tampoco elude Freud el fenómeno amoroso, pasional, en su sentido más concreto, pues hasta llega a decir que no hay, entre la transferencia y l o que en la v ida llamamos amor, ninguna distinción verdaderamente esencial. La estructura de ese fenómeno artificial que es la transferencia y la del fenómeno espontáneo que llamamos amor y, muy precisamente, amor-pasión, son en el plano psíquico equivale ntes.

    No hay por parte de Freud evitación alguna del fenómeno, ninguna tentativa de disolver lo escabroso en algo que sería del orden del simbolismo, en el sentido en que se lo entiende habitualmente: lo ilusorio, lo irreal. La transferencia es el amor.

    Son estas cosas que tendemos a eliminar, al pasar de un término al otro cual si ambos fueran sinónimos. Se trata de una cuestión que valdrá la pena plantear a propósito de la relación transferencial. Cuando se busca el fundamento de la acción terapéutica, suele decirse que el sujeto identifica al analista con su ideal del yo, o por el contrario, con su superyó y, en el mismo texto, un término sustituye al otro según el capricho del desarrollo de la demostraclón, sin que se explique claramente la diferencia.

    El superyó es coherente con el registro y la noción de ley, es decir con el conjunto del sistema del lenguaje, en tanto define la situación del hombre como tal, es deci r, en tanto que éste no sólo es individuo biológico. Por otra parte, es preciso acentuar también, y en sentido contrario su carácter insensato, ciego, de puro imperativo, de simple tiranía. ¿En qué dirección puede hacerse la síntesis de estas nociones?

    El superyó tiene relación con la ley, pero es a la vez una ley insensata, que llega a ser el desconocimiento de la ley. Así es como actúa siempre el superyó en el neurótico. ¿No es debido acaso a que la moral del neurótico es una moral insensata, destructiva, puramente opresora, casi siempre antilegal, que fue necesario elaborar la función del superyó en el análisis?

    Es además preciso observar que, en ciertos aspectos, la teoría analítica llega a hacer de la función del dormir una función del yo.

  14. La palabra puede expresar el ser del sujeto, pero, hasta cierto punto, nunca lo logra.

    La palabra plena es la que apunta, la que forma la verdad tal y como ella se establece en el reconocimiento del uno por el otro. La palabra plena es la palabra que hace acto. Tras su emergencia uno de los sujetos ya no es el que era antes. Por ello, esta d imensión no puede ser eludida en la experiencia analítica.

    La primera de las contradicciónes que surge es la siguiente: resulta harto singular que el método analítico, que apunta a la obtención de una palabra plena, parta de una vía estrictamente opuesta, en tanto da como consigna al sujeto el trazar una palabra l o más despojada posible de toda suposición de responsabilidad; incluso lo libera de toda exigencia de autenticidad. Le conmina a decir todo aquello que le pase por la mente. Por ello, lo menos que puede decirse, es que facilita al sujeto el retorno a la vía de lo que, en la palabra, está por debajo del nivel del reconocimiento y que concierne al tercero, el objeto

    Desde esa época, nunca se hizo otra cosa más que interrogarse sobre la utilidad de la función de la transferencia en el manejo que hacemos de la subjetividad de nuestro paciente. Hemos aislado incluso algo que llega al punto de llamarse no sólo neurosis de transferencia-etiqueta nosológica que designa lo que afecta al sujeto-sino neurosis secundaria, neurosis artificial, actualización en la transferencia, neurosis que anuda en sus hilos a la persona imaginaria del analista.

    La cuestión de las relaciones entre analizado y analista se puede situar en un plano muy distinto: en el plano del yo y el no-yo, es decir, en el plano de la economía narcisista del sujeto

    De esto precisamente se trata: ¿qué es este amor que interviene como resorte imaginario en el análisis? El horror de Fenichel nos informa acerca de su propia estructura subjetiva.

  15. Conferencia, 1953.

    La reversibilidad misma de los trastornos neuróticos implica que la economía de las satisfacciones que estaban allí implicadas fue- sen de otro orden, e infinitamente menos ligadas a unos ritmos orgáni- cos fijos, aunque comandando seguramente una parte de éstos. Esto define la categoría conceptual que de fine este tipo de objetos. Es justa- mente la que estoy calificando: “lo imaginario”, si queremos recono- cer en ello todas las implicaciones que le convienen.

Es uno filósofo guardando silencio

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