Nota II [CLARA JANÉS]


El BUHO EN LA CALLE DE GALIANA

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sobre unos versos que nacieron
espontáneos

A veces el poema es el objeto o don
y con más evidencia
pone de manifiesto ese propósito:
dar luz a una palabra
sin quitarle su magia
o ser depositario
de una visión o de un sentir
que toma cuerpo
en sílabas contadas.

“Vivir” 1983

*Fuente: A MEDIA VOZ

CARTA III

<<Y una poesía que trata de ser, en indagación poética — no filosófica, porque no es logos sino don —, tiene que recalar, necesariamente, en símbolos y mitos. Con toda la complejidad cultural que esto conlleva, pero con la bellísima expresión formal que ha de configurar a una poesía que confiere a la palabra poética un contenido ontológico>>

*Fuente: RADA PANCHOVSKA

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Número 10 de la & POEMA-TURA

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Twitter de María Camín

[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

 

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  1. Los caballos del sueño, Clara Janés (Anagrama) Citas Pt.1

    – Tal vez sea esto lo que me empuja a seguir y lo que al mismo tiempo me paraliza, el sentir que la novela es la realidad.
    – Intentar conocerse era siempre jugar, y aun partiendo de cero, por medio de una voluntad de mostrarse desnudo un ser a otro, cuando por un azar surgía la auténtica aventura, nacía el amor, éste pertenecía siempre al dominio del tiempo, al ahora, y para qué quemarse en cosas pasajeras.
    – Ahora, sin embargo, detrás del humo, con tu destino trágico en el fondo de los ojos y aquel abandono de formas, me abrías paso. Y yo intuía hasta tal punto que teníamos una posibilidad en común…
    – A medida que avanzábamos y la lluvia proseguía su ritmo acompañando con su xilófono de agua nuestros pasos, iba naciendo en mí la certeza de vivir un auténtico comienzo, la etapa más hermosa de un proceso.
    – El deseo de hundirme contigo en un presente que se precipitaría de modo irremediable en el abismo, porque todo en él sería fantasía, incluso la conciencia y la desesperación de la misma fantasía. […] Bastaba mi conjuro para que todo se produjera en la atmósfera aparentemente muda.
    – No podía hacer otra cosa que caminar embebiéndome de la luz de la tarde.
    – En cambio, se me desvanecían hasta los pensamientos y todo quedaba en pulsiones que rompían a la orilla de los párpados, agitándolos.

    – Con indiferencia deshilas los días… Sólo de modo automático llegas a diferenciar los rostros que te rodean y aprendes a darles un nombre. Y de pronto, el brillo de unos ojos, la forma de unos labios, el gesto peculiar de alguien al moverse, se dibujan en tu mente con mayor concreción. Empiezas a imaginar la vida que se oculta tras el límite físico, buscas semejanzas, mezclas recuerdos y se va generando un concepto, según las sensaciones que has agrupado y clasificado durante años. Das a todo ello una carga afectiva que generalmente nada tiene que ver con los hechos reales sino con mutaciones que se producen en el cerebro, y cuando llegas al contacto con aquella persona juegas con un doble plano de percepción.

    – Y cuando nos sentamos en el banco y apoyaste la frente en el dorso de tu mano y tu onda de pelo osciló ligeramente, yo, que quería ser muy honesta desde el principio, te dije que te amaba de la única manera que era capaz de hacerlo en aquel momento: enunciando la fugacidad, la casi imposibilidad del mismo sentimiento.
    – No era tan fácil permanecer en equilibrio encerrado en un espacio reducido y con la certeza de no poderse mover en determinado tiempo, sobre todo porque el movimiento uniforme lo alejaba a uno de la realidad, arrastrándolo al resbaladizo terreno del ensueño. Todo aquello, cierto, era un juego, tanto la representación como el viaje a Caparroso para ver el lugar; todo era irreal.
    – Nos mantuvimos en una superficie neutra durante toda la mañana hasta que disfrazados nos miramos al espejo. Te acercaste a mí por la espalda. Hubo un leve gesto de tu mano derecha, pero quedó en el aire. Te sonreí y moviste ligeramente los párpados. Cuando salimos a la calle me invadía la desolación. Caminábamos muy cerca el uno del otro y, sin embargo, yo sólo era capaz de percibir la distancia. Nubes grises tapaban el cielo y era un telón de fondo opaco sobre el que resaltaba la materialidad de las barcas. Y, además, aquel viento frente al que no había posibilidad de resguardarse. Con las manos en los bolsillos y cubierta la cabeza con un pañuelo, sentía aún la necesidad de envolverme más para evadir el momento. Pero no era eso lo que quería en realidad.
    Frente a ti y con un vaso de vino delante, ya en el ámbito cálido de la tasca, volvía a mi ser, sin embargo, no lográbamos romper el silencio. Nos mirábamos, emitíamos unas palabras y éstas se perdían de inmediato. Cualquier comentario se ahogaba en sí mismo; y cuando nos trajeron la sopa de pescado y dijiste que no podías tomar ni una cucharada, y luego te pasó lo mismo con el segundo plato, no comprendí que te sucedía. Me mirabas comer en silencio… Sin embargo te sentías bien, lo veía en tu color, aunque las cejas te traicionaron. Supe entonces que lo que te impedía comer era mi presencia.
    En el autobús, ya de regreso, intenté de nuevo hablar contigo, pero sólo podía contarte mi desasosiego. Estaba sentada a tu derecha y veía destacarse nítida en tu piel la cicatriz que te cruzaba la mejilla.

    http://misspaq.blogspot.com.es/2014/11/los-caballos-del-sueno-clara-janes.html

  2. [transparente]

    transparente
    a espacio y tiempo
    entran en mí
    las constelaciones todas
    el itinerario de los astros
    los movimientos de la luna
    y su mirada me conforma más allá
    y soy también
    un cuerpo errante
    perdido
    en la oscuridad

    Orbes del sueño
    http://www.elcultural.com/articulo_imp.aspx?id=33494

  3. En este juego de contrarios -“tu mejor claridad/ delimita/ materia oscura/ desconocimiento”-, Clara Janés sabe cómo vertebrar versos de una notoria gravedad. El equilibrio que hila entre la presencia de la luz y el presentimiento de la sombra, su capacidad para relatar sentimientos universales, circunda con delicadeza los escenarios y los protagonistas que respiran vívidos bajo estas alas de pura poesía: “Vivir/ es carne/ a cada instante/ y el anhelo/ muta/ por una mirada/ nada va a suceder/ estar aquí lo es todo/ y ya no es”.

    Orbes del sueño
    http://otrolunes.com/30/librario/mansedumbre-que-lleva-hacia-el-silencio/

  4. Posee un núcleo de expansión vital e intelectual y lo va desgranando en cada faceta artística para conseguir que su discurso sea fiel a sus principios y a la necesidad que siente para penetrar en el lector.

    http://garciateijeiro.blogspot.com.es/2014/01/a-luz-das-palabras-35-clara-janes.html

  5. Gaetano Chiappini, en la contraportada del libro dice “… siendo este poemario una especie de algoritmo a quien se han confiado caminos y vueltas de hermenéutica leve como una nevada misteriosa como la nieve con lluvia o sol…”

    http://platonlj.blogspot.com.es/2014/01/los-orbes-del-sueno-de-clara-janes.html

Es uno filósofo guardando silencio

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