DE LAS POLÍTICAS DE LA AMISTAD


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La siguiente lectura, en tres amaneceres consecutivos. En el mes de diciembre del año 2012

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Estos filósofos de un tipo nuevo aceptarán la contradicción, la antítesis o la coexistencia de valores incompatibles. No pretenderán ni disimularla ni olvidarla ni superarla.

 

¿Qué hacemos nosotros y quiénes somos, nosotros que os llamamos para que compartáis, participéis, os asemejéis? Somos en primer lugar, como amigos, amigos de la soledad, y os llamamos para compartir lo que no se comparte, la soledad. Amigos completamente diferentes, amigos inaccesibles, amigos solos, en tanto que incomparables y sin medida común, sin reciprocidad, sin igualdad. Sin horizonte de reconocimiento, pues. Sin parentesco, sin proximidad, sin oikeiótés.

 

¿Sin verdad? Esperemos. ¿Qué verdad para una amistad sin proximidad, sin presencia, pues, sin semejanza, sin atracción, quizá incluso sin preferencia significativa y razonable? ¿Cómo es posible una amistad así, a no ser figuradamente? ¿Por qué seguir llamando a eso «amistad», si no es por un abuso de lenguaje y la corrupción de una tradición semántica? ¿Cómo podríamos no sólo ser amigos de la soledad, amigos de nacimiento (geborne), amigos juramentados (geschworne), amigos celosos de la soledad (eifersüchtige Freunde der Einsamkeit), sino incluso invitaros a formar parte de esta singular comunidad?

 

¿Cuántos somos? ¿Cuenta eso? ¿Y cómo calcular?

Así se anuncia la comunidad anacorética de aquellos que aman alejarse. La invitación os viene de aquellos que no aman más que separándose a lo lejos. No es eso todo lo que aman pero no aman y no aman el amar, no aman amar, de amor o de amistad, a no ser con la condición de esa retirada. Aquellos que no aman a no ser desligándose de esa manera son amigos intratables de la singularidad solitaria. Os invitan a entrar en esta comunidad de la desligadura social, que no es necesariamente una sociedad secreta, una conjuración, la partición oculta de un saber esotérico o criptopoético. El concepto clásico del secreto pertenece a un pensamiento de la comunidad, de la solidaridad o de la secta, de la iniciación o del espacio privado que representa aquello mismo contra lo que se subleva el amigo que os habla como amigo de la soledad.

¿Cómo es eso? ¿No es eso un desafío al buen sentido y al sentido pura y simplemente? ¿Es eso posible?

Quizá eso es imposible, precisamente. Quizá lo imposible es la única ocasión posible para alguna novedad, para alguna filosofía nueva de la novedad.

 

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Es, quizá, la «comunidad de los que no tienen comunidad»

Subrayo, pues, subrayamos, más concretamente remarcamos a nuestra vez lo que el Yo mismo, Nietzsche, si queréis, ha subrayado, a saber, su responsabilidad, la obligación de responder, la responsabilidad que consiste en llamar tanto como en responder a la llamada, y siempre en nombre de la singular soledad, de la soledad propia y propiamente dicha. Del amigo celoso de su soledad. De su secreto sin secreto. Señalemos también, pues, las flexiones y reflexiones de los pronombres personales, entre yo, ellos, nosotros y vosotros: me siento responsable en relación con ellos (los nuevos pensadores que vienen), en consecuencia responsable ante nosotros que los anunciamos, en consecuencia en relación con nosotros que somos ya lo que anunciamos y que debemos velar por eso mismo, en consecuencia en relación con vosotros a quienes llamo para que os unáis a nosotros, ante mí y en relación conmigo, que comprendo todo esto y estoy ante todo esto: yo, ellos, nosotros, vosotros, etc.

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Y he aquí, para acabar, los búhos a plena luz, de nuevo nosotros mismos, los espantapájaros que debemos ser hoy, la amistad sin amistad de los amigos de la soledad, el añadido de libre arbitrio, y de nuevo el quizá en el que os veo venir, a vosotros, los arribantes por venir, vosotros los pensadores que llegan, los que venís, los que sobrevenís (ihr Kommenden), los filósofos nuevos, pero vosotros a los que yo veo venir, yo que soy ya quizá un poco parecido a vosotros que sois quizá un poco como nosotros, un poco de los nuestros, vosotros los filósofos nuevos, mis lectores por venir, que no seréis mis lectores a no ser que os hagáis filósofos nuevos, es decir, a no ser que sepáis leerme, o, dicho de otro modo, pensar lo que yo escribo en mi lugar, y a no ser que sepáis refrendar de antemano o prepararos a refrendar, de forma siempre inminente, lo que me inspiráis aquí mismo, teleiopoéticamente:

Amigos de la soledad debe entenderse de múltiples maneras: aman la soledad, pertenecen conjuntamente, y ésa es su semejanza, al mundo de la soledad, del aislamiento, de la singularidad, de la no-pertenencia. Pero en este mundo singular de las singularidades, estos «amigos jurados de la soledad» están conjurados; han sido llamados incluso por un heraldo a conjurarse, por aquel que dice yo pero que no es necesariamente el primero, si bien es uno de los primeros, para nuestro siglo XX, en decir, esta comunidad sin comunidad.

 

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Por autobiográfica que siga siendo en el movimiento circular de su flecha, bumerán que no deja sin embargo de avanzar cambiando el lugar del sujeto, la teleiopoiesis define también la estructura general de la alocución política, de su señuelo como de su verdad. Realmente hemos entrado en una cierta política de la amistad. En la «gran política», y no en aquella de la que nos hablan los politólogos y los políticos, a veces también los ciudadanos de la democracia moderna, la política de la opinión.

La verdad, la de los pensadores que vienen, no se la puede ser, ni estar en ella, ni tenerla, sólo se debe ser su amigo, lo cual quiere decir también un solitario celoso de su retirada. Verdad anacorética de esta verdad. Pero lejos de abstenerse lejos de la política, e incluso si hace de espantapájaros, ese anacoreta sobrepolitiza el espacio de la ciudad.

De ahí ese notable redoblamiento del quizá (esta vez en la forma del «bastante verosímil», wahrscheinlich genug) que responde a la pregunta para saber si, en trance de venir y en la inminencia de su llegada, los pensadores que vienen son «amigos de la verdad». Estos que seguirán siendo amigos de la verdad quizá empiecen denunciando una contradicción fundamental, una de la que ninguna política dará nunca razón, pura y simplemente porque ni puede ni debe: la contradicción que habita el concepto mismo de común y de comunidad. Pues lo común es raro, y la medida común es una rareza para los raros, como pensaba también, no lejos de allí, el hombre de las multitudes de Baudelaire. ¿Cuántos son? ¿Cuántos somos? Incalculable igualdad de estos amigos de la soledad, de estos sujetos inconmensurables, de estos sujetos sin sujeto y sin intersubjetividad.

¿Qué puede hacer un demócrata con esta amistad, con esta verdad, con esta contradicción? ¿Y con esta desmesura? Quiero decir el demócrata que conocemos y que verdaderamente no tiene costumbre de éstas. Que sobre todo no tiene costumbre de poner entre comillas «verdad».

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Estratagema dogmática la del ser-común o la de ser-en-común, astucia del sentido común de la comunidad: la puesta en común no hace nunca otra cosa sino razonar para apresar. Y la pregunta de apariencia aritmética, la pregunta por el número de amigos, en la que hemos empezado a entrever su dimensión aristotélica, la cuestión del gran número como cuestión política de la verdad, vamos a ver que no deja de plantearse aquí:

…Pues todos los filósofos han amado hasta ahora sus verdades (ihre Wahrheiten). Mas con toda seguridad (sicherlich aber) no serán dogmáticos. A su orgullo, también a su gusto, tiene que repugnarles el que su verdad deba seguir siendo una verdad para cualquiera: cosa que ha constituido hasta ahora (subrayado mío) el oculto deseo y el sentido recóndito (Hintersinn) de todas las aspiraciones dogmáticas.«Mi juicio es mi juicio: no es fácil que otro tenga derecho a él» -dice quizá (vielleicht, de nuevo) ese filósofo del porvenir-. Hay que apartar de nosotros el mal gusto de querer coincidir con muchos (mit Vielen übereinstimmen zu wollen).«Bueno» no es ya bueno cuando el vecino toma esa palabra en su boca. !Y cómo podría existir un «bien común» (Gemeingut) !La expresión se contradice a sí misma: lo que puede ser común tiene siempre poco valor. En última instancia las cosas tienen que ser tal como son y tal como han sido siempre: las grandes cosas están reservadas para los grandes, los abismos, para los profundos, las delicadezas (Zartheiten, las fragilidades, las debilidades también, etc.) y estremecimientos (Schauder, temblores, resquebrajamientos) para los sutiles (los Feinen, los refinados, delicados, también débiles, los vulnerables, pues la aristocracia de esta verdad de elección es a la vez la de la fuerza y de la debilidad, una cierta manera de poder ser herido), y en general, y dicho brevemente (im ganzen und kurzen), todo lo raro para los raros.

 

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JACQUES DERRIDA

<<Políticas de la amistad>>

EL FINAL DEL CANAL DE LA SOLEDAD COMO ANANKE [porque ahora se sabe que ya no es eso lo que se desea, un 7 de marzo/ 2014]. Y como dice el sabio… lo que para la oruga significa la muerte… que es la crisálida… para la mariposa

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El fin del canal de la soledad como Ananke

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Las capturas siguientes pertenecen al 3 de marzo/ 2014

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3. El escorpión y la rana

2. La muerte de Jane Fonda

1. Ser Tonta a morir

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Las capturas siguientes pertenecen al 8 de febrero/ 2014

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Tras la visualización del Germinal de Renaud, Zola y Berri

Los amantes parelelos del mundo paralelo

Verbos franceses y un cantante francés

El enamorado

El horóscopo del protagonista

Los arcanos y la fonética

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Las capturas siguientes pertenecen al 7 de enero/ 2014

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dos de dos

uno a dos

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Las capturas que continúan pertenecen al día 25 de diciembre/ 2013

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Finalizando  el ordenamiento de Hubert

Dominique Vernay

Hubert Gallinal Sopeña y su recurso en idioma francés

EOI  confidencial en Diciembre

EL SECRETO MEJOR GUARDADO DEL GUERNICA DE PICASSO

EXPERIMENTOS DE MILGRAM Y ZIMBARDO

De cuando cambié de profesor de alemán

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

El inicio de mis clases en la Escuela Oficial de Idiomas

Olvidarse de La Peral

Caminando Asturias

intuición femenina

apogeo

Esferas de la vida

Tierra caliza

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El rostro de la salud

En villaviciosa

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La vida de Carlos López-Otín

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Sindrome y Hegel

hEGEL Y LA FILOSOFÍA

vATIMO

fOLOSOFÍA

EL PARAÍSO

NOSFERATU

mARIA DE MAEZTU

eL CAMINO DE SANTIAGO

LA POSADA DEL CAMINO

nietzsche y yo

La noche de medicis

LUARCA EN SALUD

eL KAFKA

EL ARTE Y LA COMPOSTELA

eL ERECTEION

BESOS, DESNUDOS, BARRIOS HUMEDOS

Neurosis y aprendizaje

El vacio y la identidad

2. la playa

3. La sirenita

4. La mujer dormida

5. El Camino de Santiago en Avilés

6. visiones ancestrales

7. LA MUJER A LA QUE ASUSTABA LA LUZ

8. Lo mágico por antonomasia

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ARTE HABITANTE

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Es uno filósofo guardando silencio

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