Sobre Pablo Iglesias, Alberto Garzón y la Unidad Popular.


Me parece curioso que alguien que se ha paseado por todos los plató de televisión llenándose la boca con la palabra democracia, a la hora de la verdad, decida por si mismo lo que debería ser  una decisión democrática de todos sus votantes y/o partidarios. Ídem para aquellos a los que critica, obviamente no sin razón. Al parecer hay un experimento fidedigno que se puede realizar: tú metes en un bote gigante tantas canicas como le quepan y -según ¿du Sautoy?- por muy disparatadas que sean las cifras que algunos opinen que contiene, si le preguntas al suficiente número de gente, –como en cualquier otra operación del mismo estilo-, te acercarás misteriosamente a la realidad: el propósito. Pero sí preocupa bastante, que el votante y el partidario de Podemos no tenga el sentido crítico necesario para darse cuenta de esto. Porque a mí este no deja de parecerme un cerdo, un cerdo literario de corte militaroide,  tan cerdo como el cerdo de la orwelliana Rebelión en la Granja, Napoleón, que si hubiera sido gato, tendría que haber dicho gato. Y me da la sensación de que sus chorradas hablan por si solas de su auténtico nivel intelectual. A mí lo cierto es que me deprime el panorama: un déspota infantil que sabe hablar únicamente como saben hablar todos estos: de Ikea y Juego de Tronos.

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A Alberto le pediría que escribiera un artículo -como ese  último sobre la economía- sobre lo siguiente: por qué el historiador José Luis Corral Lafuente dice que con más de un millón de votos vuestra representación es prácticamente nula en el parlamento si somos los millones de españoles que somos.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Por los años 60/70’s el demagogo, el que arengaba a las masas proponiéndoles prácticamente el paraíso basado únicamente en quitar a los ricos para dárselo a los pobres, obviando eso de “enseñar a pescar antes que regalar el pescado”, tuvo éxito y obtuvo el poder. Ya encaramado en el silón se dió cuenta que el asunto no era tan simple y lineal como lo había supuesto pero, ya estaba metido en el lío y junto a él, millones de concuidadanos que le votaron. Decepción en medio de una debacle generalizada aumentada por el túmulo de aspiraciones insatisfechas. Y claro, el demagogo tiene a su favor un argumento irredargüible: la conspiración; la derecha, los masones, el imperialismo yanqui, las transnacionales, el judaísmo, la banca internacional, todos, absolutamente todos conspiran para hacer fracasar, o cuando menos ponerle trabas al proyecto. Todos, menos ellos tienen culpa que en su miopía no ven que no bastan sólo las buenas intenciones y hacer gárgaras con eso de “la revolución”. La cosa no es tan simple. El proyecto que sea, tiene que estar anclado a la realidad. Y esta realidad no es la misma que aquélla que en los 60’s hizo surgir, al menos acá en América, todos los regímenes de izquierda que fracasaron estrepitosamente. Ninguno trajo más progreso, orden, justicia y libertad. Cuando más, dieron un poco, -muy poco-, bienestar a cambio de libertad y democracia.
    Hoy, el demagogo ya no está parado sobre un cajón, megáfono en mano, llamando a las masas a una degollina general. No. Su tribuna (o cajón) es un estudio de TV, twitter y Youtube.Y muchos se encandilan y engolosinan con los argumentos escuchados, cual de todos más vacío de contenido y factibilidad. A sus oídos llega lo que quieren oír y de eso saca partido el aspirante al curul presidencial. Y ahí es donde el espíritu crítico -como dices- de los posibles electores, flaquea. Y ahí es, precisamente, donde está el riesgo de un salto al vacío, en la oscuridad.
    Saludos desde el Sur del Mundo amiga mía, un abrazo gigantesco.

    1. Hola Romi, nosotros no miramos hacia el Oeste ni hacia el Este, en estos momentos; nosotros tenemos muy presente estos días a Grecia. Porque el pueblo apoyó no la demagogia, apoyó la rebeldía frente a lo que nos está sucediendo como pueblos, y yo no hablo de ideologías, yo hablo de actitudes. Y la de Pablo Iglesias no engaña. También te diré que ayer convocó una manifestación en Madrid, en solidaridad con Grecia y la asistencia fue escasa. Yo creo que eso debería darle que pensar, eso y los resultados electorales últimos. Alberto G., sin embargo, es un tipo que una tiene la sensación que miraba eso, y lo que miraba ha hablado. Entonces, no es que el demagogo diga o deje de decir, Grecia y España, saben algo de guerras civiles y Chile también de ocupación dictatorial. Pero yo no he vivido nada de ello. Ninguna dictadura que no sea la del pequeño dictador. Te agradezco el comentario. Siempre pienso en ti cuando alguien se dice de derechas, porque tú me explicaste una vez lo que era. Pero yo creo que muchas veces la gente no habla desde sus propias carnes y sólo parece haber dos formas de aprender: a través del conocimiento que motiva la curiosidad legítima, o a través del dolor.

      PS: he tenido que buscar qué era irredargüible, gracias. Te mantengo en mi pensamiento. A ti y a tu familia :-)

Es uno filósofo guardando silencio

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