La comida en Estella y la amiga de él, que luego se acerca a tomar el café


En Estella Navarra

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La amiga ya se había ido cuando María regresó al lado de Navarra y ambos se echaron por la calle Rúa adelante. A mano izquierda había un local. Entraron y preguntaron. El dueño dijo que imposible, que eran las tres y media, que el comedor estaba a rebosar, que…. Y a María todas las objeciones le parecieron muy comprensibles pero ella tenía auténtica hambre, sabía que fueran a donde fuera,  a esas horas, iban a estar en las mismas, y estaba dispuesta a suplicar. Una especie de súplica que es una mezcla de capacidad de convencimiento y  que no te importe ser un poco comediante, y a pesar de que el barbudo se mostró sólido y dijo una vez no, y dos… como María no pensaba darse por vencida, y había una mesa libre allí mismo frente a él… y sobre todo ella le estaba prometiendo que serían rápidos y que no acabarían los últimos.. aceptó servirlos.

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<<En estado terapéutico me comprometí con él al secreto terapéutico antes de que los espagueti con tomate frito de comercio llegaran a la mesa, o quizá era lasaña vegetal. Mi pelo, yo con el pelo suelto, lo metí en el plato y él se inclinó ante mí y Mee (así bauticé a su alma) dulcemente me lo sacó del plato. Me lo aparté y seguimos hablando, yo le escuchaba, hacía preguntas, como y cómo era el sexo con ella, malo, siempre malo, con sus mujeres. A él le pareció muy bueno lo que comía, yo tragué con dificultad pero tragué… Eso hice. Me preguntaba en ese instante qué tal se comportaría su sexo conmigo. No tuve ninguna duda. Él tenía algo deliciosamente vulnerable que yo quería sanar>>.

– de una carta –

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Las manos de Manuel

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La amiga había quedado en pasarse a la hora del café. En seguida se presentó. Antes del segundo plato.  María se fijó en las manos de la amiga y los dedos de la amiga comenzaron a contarle sus secretos. María sólo vería otras manos así en el Camino, las de Manuel… Es decir, en todos los dedos uno o más anillos…

Cuando María tiene catorce años utiliza uno o dos anillos pero un día lee en un libro el significado de esos anillos y jamás vuelve a utilizarlos. Sus manos siempre sin anillos, salvo aquella vez que…

La amiga está verdaderamente interesada por Navarra, sin embargo los ojos de Navarra, siempre profundos, no se apartan de los de María. Al día siguiente le dirá que ella, la amiga, no le atrae. Probablemente era una de esas mentiras piadosas que se dejan caer para favorecerse uno en una situación dada. Probablemente no, lo era. Pero María recuerda como Navarra hace hincapié exacto en esa afirmación e incluso el lugar del Camino donde sucede: <<No sé por qué pero no me siento atraído por ella>>.

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ARTE HABITANTE

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Es uno filósofo guardando silencio

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