De la ternura de Navarra y la llegada al albergue de la Rúa


La iglesia del Santo Sepulcro en Estella

,

Levamos anclas… y por fin pasamos ante la iglesia del Santo Sepulcro. A toda velocidad: <<Da igual, Navarra, no te preocupes, yo ya sé que luego tendré una cita con ella>>.

Puerta en Estella

.

Y Gonzalo que nos deja para buscarse una pensión. Está pensando en el fútbol. Esa noche hay partido y él quiere verlo. Dice que por eso necesita una pensión. A mí lo primero (o casi) que me asegura Navarra es que él siente que tiene poco que ver con los hombres en general. En ese momento me lo creo y más adelante, con las horas, e incluso los días… estaré dispuesta a creerlo a ojos cerrados pero es que todavía no he llegado a aquella mesa de O Cebreiro… Ya sé que comencé a escribir estas anotaciones con ínfulas de ceñirme a lo estrictamente sucedido en cada jornada pero a medida que transcurren los días desde el final de mi camino (ya hace más de dos meses) me voy dando cuenta de que se realiza un Camino Interior del que es imposible separar la suma de las enseñanzas de lo sucedido a lo largo de toda la experiencia del Camino. Es cierto, el Camino enseña queramos o no. Y llega un punto en el que la mentira es exclusiva; en el sentido de que quieres excluir todas las sensaciones engañosas que en algún momento han sido vendas…

.

PP ESTELLA

.

Y entonces, cuando pasamos por delante del albergue municipal, el que está situado en la calle de la Rúa y a cargo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Estella… nos intercepta el otro navarro, al que un compañero de trabajo había adelantado hasta la Villa en coche, y nos comunica que el albergue está genial, que hay plazas todavía (cuenta con 114), que nos quedemos y Navarra decide no seguir hasta Ayegui (craso error hubiera sido), y cuando Rafael, el hospitalario, nos pregunta al extenderle las credenciales: ¿Venís juntos? Navarra responde con un sí tajante, cuando yo iba a decir lo contrario y me rompe.

.

Calle de la Rúa en Estella

.

Me rompe algo difícil de precisar… y mucho más adelante descubriré lo que era… Poco acostumbrada que está una a tener que confesarse lo sola que anda y se siente andando, y sin que esto conlleve un matiz de desengaño o desesperación. Porque para qué se vive una crisis (que comporta una evolución de la consciencia) si no es para que las alacenas del coco no almacenen amarguras inconvenientes. Pero él dijo aquel sí y esa afirmación, de compañeros de Camino, comienza a transformarlo todo. No sé, el aspecto de Navarra, sus facciones, promete altos niveles de testosterona, y la voz, aunque hay terciopelo en ella, y el olor es un aroma suave y dulce , herbal, muy rico, sin que lo identifiques como tal, ya eres parte de la telaraña en la que va a envolverte su ternura y vulnerabilidad.

.

.
.
.
ARTE HABITANTE

.
.

Anuncios

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s