Del muy temprano despertar en Cizur Menor o de la cuarta jornada de Camino, 1 de mayo, 2009


Albergue de Maribel Roncal

Vincenzo hace ruido al levantarse y me despierto. Son los somieres de este albergue de Maribel Roncal: están comatosos.

No sabía que aquí, en el salón-comedor-cocina había un peregrino durmiendo; y he sido yo, seguramente, la que le ha despertado.

Es un paisano de mi tierra. Se llama Silo. Pero en las camas no te puedes ni mover, porque el ruido es muy molesto y escandaloso. Entonces, deben ser como las tres y cuarto cuando abro los ojos. Y ahora ya son las cuatro y diez y he desayunado: medio sándwich que me sobró de ayer, una mandarina y un café solo.

Me he sentado afuera, a fumarme un cigarrillo y el viento movía las copas de los árboles y tenía algo de fantasmal.

Sin embargo, lo que me gustaría ver, las estrellas, sólo son visibles por segundos, porque las nubes son bajas y tupidas.

Y así comienzo mi quinto día de viaje y permanencia en el Camino. Mi cadera algo mejor que ayer. Quizá lo que tomé, o el masaje que me di ya estando en la cama, o quizá los estiramientos que hice antes de acostarme me sentaron bien. Ampollas todavía desconozco lo que son pero en ese sentido estoy siendo prudente. A este ritmo el Camino se me hará larguísimo; no ”respeto” los kilometrajes de las etapas. Pero Magia, lo que se dice magia y misterio… no ha habido ninguno todavía.
.

05h50min. Ya me he tomado el segundo café de la mañana. Estas máquinas de cafeína me gustan. A falta de café auténtico… Tengo ganas de ponerme en marcha. Hoy muchas. Quiero llegar a Eunate, y me gustaría arrancar lo más pronto posible.

La primera vez que escuché hablar de la ermita de Santa María de Eunate fue a Guada (Mirada de Agua), se lo leí a ella, en la experiencia de su camino, y me fascinó.

.

<


Es una construcción de planta octogonal, para mí de lo más bello que he visto en arquitectura románica.


En ese lugar tuve una experiencia preciosa. Existe un rito que consiste en dar tres vueltas con los pies descalzos y colocarse en el centro de la cúpula. En ese momento de concentración, sentí una fuerza de energía, como si me imantasen en ese punto, queda en frente entonces una figura de la virgen con una sonrisa y unos ojos muy negros, dicen que una vez realizado el rito y al llegar a ese momento sentirás lo que has anhelado. Sentí una tranquilidad increíble y una sensación de seguridad en que se está haciendo lo correcto que no sé muy bien explicar. Belleza pura.>>

.

De repente, yo ya estaba metida en la construcción de mi camino pero el conocimiento de la existencia de la Eunate templaria (o no), y sobre todo su rito, fue la llegada de la Alegría al Camino. Algo inexplicable, hasta cierto punto…

.

He estado escribiendo los dos primeros días. Me ha encantado esta soledad conquistada a estas horas. Pese al francés malencarado. Los otros que han salido de la habitación han sido geniales. Afuera hace fresco. Mucho fresco pero los trinos de los pájaros son tan lindos… ¿Se habrán levantado ya en mi habitación? Aquí aparece el primer peregrino. Estupendo. Esto se pone en marcha.

.

El sello de Eunate de Muruzabal

.

Y entrar a recoger mis cosas, porque entonces no sabía, aún, cómo prepararme para poder irme en cualquier momento. Pues eso, encender la luz, nadie lo había hecho y lo hice yo. Eran cerca de las siete y harta de esperar lo hice. Mi vecina de cama se queja por su compañera, que aún duerme. ¿Es un hotel el Camino?
.

Estar lista, poder esquivar a Vincenzo, salir del albergue sin preocuparme de nada, sino la primera de las primeras, decir en seguida: ¡Oh, lástima! ¿De dónde ha salido ese peregrino? Y ese peregrino era Otmar, que me aseguró que no iba a recordar su nombre porque era difícil de pronunciar. Un teutón de mediana edad, mucho más mediana que la mía, residente en Madrid y que hablaba un perfecto español.

.
.
.
ARTE HABITANTE

.
.
.
ARTE HABITANTE

.
.

.
.

.

EL CAMINO DE SANTIAGO [de Saint-Jean-Pied-de-Port a la Costa da Morte]

S

1. Al Peregrino, Saint-Jean-Pied-de-Port le pareció una ciudad de cuento. Después de salir del café Edouard, con ánimo expectante y como envuelto por un aura de encantamiento, se dirigió a la oficina de acogida de peregrinos. Y aquí es donde yo (que no ella) le encontré…

Sobre el cielo, serán, esas horas, se cernían nubes amenazantes: <> Con la credencial en la mano, dos euros que pagó por ella, y una sonrisa que quitaba el hipo (con razón la mujer no había podido aclararse con su historia) le conozco a través de los posos de esa taza de café: .

[extracto de la primera entrada, que es previa y algunos piensan que incluso prescindible; aunque este camino, en realidad, que es el mío y el primero, comenzó en España]

2. Roncesvalles: El primer sello del Camino Francés. Las filas hacia el sello de la credencial son dos y evolucionan por las dos partes de la larga mesa situada en la recepción de peregrinos, donde todos tenemos que cubrir una especie de encuesta: motivación, lugar de procedencia, etc… Mientras, uno […]

3. RONCESVALLES: asistiendo a la misa del peregrino. Empujamos la puerta y comprobamos que no había ni un pequeño hueco sin ocupar por una persona, y como pudimos nos desplazamos por un lateral, el izquierdo, hasta dar con un par de sillas que aún quedaban libres. En seguida la misa comenzó, cuando […]

4. RONCESVALLES: de la hora de la cena y del día de la marmota. Jorge me preguntó qué tal me parecía la idea de ir a cenar algo juntos. Le dije que me parecía estupendo pero había poco tiempo antes del cierre del albergue, y eso significaba que no podría interesarme por aquellas cosas que algún día pensé que querría ver y conocer no sólo por fotografías; así que […]

5. RONCESVALLES: Del problema de última hora que cargaba en mi mochila.

6. RONCESVALLES: y descubriendo del Juego de Energías que se desarrollará por el Camino.

7. RONCESVALLES: el ermitaño o eremita de la noche, luz y báculo. El arcano le habló a mi corazón y no a mi mente. Fue una comunicación inmediata, sosegante. Le dijo al alma, que guardara silencio, depositando la semilla de su secreto en ella, y no a la conciencia: . Jorge esperaba algún tipo de aclaración y me miraba. Yo traté de […]

8. RONCESVALLES: la primera noche en un albergue del Camino. Jorge me acompañó hasta el albergue Itzandegia. Tenía curiosidad por conocerlo. Olía a incienso, se quemaban barritas y uno se sentía bien dentro; quizá el mérito sea de la piedra, lo sentí acogedor, de la bóveda cuelgan […]

9. RONCESVALLES: el primer despertar en el Camino. Desperté muchas veces a lo largo de la noche. Era abrir los ojos nada más y volvía a caer en el sueño pero tal vez por eso no me siento descansada. La sensación de dormir en la litera superior no […]

10. RONCESVALLES: de la necesidad que tienen de madrugar demasiado, algunos peregrinos. Desperté y al abrir los ojos vi movimiento silencioso de gentes en el barracón. La mayoría de nosotros estaba en sus sacos, la inmensa mayoría aún dormía. Pero algunos ya estaban vestidos y recomponiendo sus mochilas para irse. Eso antes de las cinco de la mañana, figúrate, noche plena aún. Yo […]

11. RONCESVALLES: los preparativos y las emociones de los primeros pasos. Libro de peregrinos, escribir en él, un primer mensaje para Lily. Vestirse y un poco desconcertada hacer la mochila. Me lío con el saco. Es la segunda vez que lo meto dentro de la funda. Ya se han encendido las luces del albergue, la mayoría de las cabezas están […]

12. RONCESVALLES: queda atrás, mientras se transcurre en paralelo al robledal de las brujas. Despedida íntima de Roncesvalles. Es como haber estado y no estar. Marcharse sin escudriñar cada uno de sus rincones. Salida detrás de algunos, unos se van y yo detrás de ellos. Pero […]

13. AURITZ / BURGUETE: el desayuno. Dentro de algunas horas recibirás un regalo mío. Es un bello libro de emblemas con el que di una mañana de noviembre. Fue creado por Michael Maier, un médico alemán y también un alquimista […] Voy atravesando una zona boscosa. Pero tan pendiente del suelo, del barro del suelo, que no distingo si además de robles veo arces o acebos o hayas. Una pareja me ha dado alcance y me he unido a ellos. Son […]

14. Del encuentro con los segundos compañeros del Camino […] La etapa es rompepiernas. Las piernas comienzan a hacérmelo notar. Afortunadamente la memoria no me lo ha recordado. No sé siquiera lo que sé o lo que ignoro. Si me quedo con este hombre -pienso- aprehenderé tantos conocimientos suyos… Pero […]

15. El primer resbalón del Camino […] El terreno es de lo más escabroso. En cada paso intento poner todo mi coraje para vencer el miedo. Voy demasiado rápida y patino. El miedo […]

16. Del compañerismo en el camino de los peregrinos.

17. ESPINAL: tras pasarlo con el peregrino que conocía historias orientales. Ya según voy por la carretera con Diego ha aparecido el sol y Diego me va contando […]

18. ALTO DE ERRO, el papel de los augurios […] Por un momento estuve a punto de perderme. Un ciclista con su bicicleta a rastras me devolvió a la pista […]

19. Del descenso del Alto de Erro y la llegada a Zubiri […] porque si hubiera sido como la tarde del martes… habría tenido la cabeza llena de fantasías, y de lo que se trata es de entrar en realidad. Asumirla. Y eso significa olvidarse de estos últimos años de refugio, incluso de ti. Y hasta que no me libre de mis no encontraré el Camino. Sea a la soledad o sea a la relación.

20. Del Albergue Municipal de Zubiri al bar donde vamos a comer. Atraviesas el puente llamado de la rabia. Pero si sigues hacia Larrasoaña, unos seis kilómetros más, no tienes que hacerlo. Yo no podría seguir. De todas formas ese día […] Olvidar algo, tener que dar dos o tres vueltas. La cabeza que no rige, el cansancio físico que después de todo tiene sus efectos. Ducharme, duchas comunitarias como de colegio. A este lado […]

21. ZUBIRI: Puente de la rabia, masajes y conversaciones con magia. […] Mi compañera de litera en Roncesvalles, la del sombrero y las hijas, ha llegado. Tiene los pies destrozados. No hay un lugar de las plantas del pie donde no haya una ampolla. Dice que al final no utilizaron el transporte de mochilas. En el Camino cualquier aventura imaginaria se rompe tras unos kilómetros, puede hacerlo. Sus pies deciden por ella el abandono en la etapa de mañana […]

22. La salida de Zubiri. […] Comencé desayunando bajo la llovizna del albergue de Zubiri a las 5h15min. Un poco de pan con queso y un kiwi con cocacola en la mesa de piedra del exterior. Sin embargo, […]

23. De la llegada a Larrasoaña, su antiguo alcalde y Casa Sangalo. […] Pero de agotes, pueblo maldito, también tienen resonancia estas tierras. Y con ganas de una de esas tortillas malditas, receta de agotes, debe ir alguno de mis compañeros […]

24. EL SABER DEL ALMA […] dejamos Larrasoaña atrás, y subimos por una pista hasta Aquerreta. Arancha me parece una mujer maravillosa pero ella es capaz de andar y hablar animadamente, está más dotada que yo. Entre la capa, el pañuelo que llevo en la frente y por encima de los oídos, la lluvia que a ratos es bastante más que un calabobos, la mitad de sus palabras se me pierden entre la fronda, y con ellas no sé ni qué respuesta darle […]

25. De la llegada a Trinidad de Arre […] Los pies comienzan a doler, con un dolor abrupto en las plantas. Pienso si me habrán salido ampollas pero sólo es el dolor de pisar y pisar. La rodilla aguanta… pero aguanta porque le voy prometiendo reposo […]

26. Aprendiendo a quedarme sola en Villaba […] Un Compañero más encantador que otro, el otro más interesante que éste… El hogar del jubilado limpio y correcto. Ensaladilla, lomo, postre y vino. El Compañero más encantador tiene sus dudas acerca del Camino. Hablamos de eso durante […]

27. De la maravillosa tarde transcurrida junto al Ultzama […] Vincenzo es siciliano. Se ha perdido y se ha perdido de su amigo y se le ve muy cansado. Me lo llevo conmigo. Y él encantado. Parece un amor […]

28. De Trinidad a Villaba, de Villaba a Burlada y de Burlada a Pamplona […] Federic, si hizo noche en el albergue se me pasó desapercibido. Se ha girado al advertir el golpeo de mi palo sobre el suelo y me ha esperado. No hemos intercambiado ni una sola palabra. Sólo una mirada comprensiva y hemos seguido caminando juntos. Todavía […] Me gusta esta cordialidad que se respira en el ambiente peregrino, entre peregrinos. Con tan poco parecemos tan contentos todos […]

29. En una cafetería de Pamplona. He perdido el mechero, me acerco a la barra, la camarera me da fuego pero me sugiere que utilice la máquina expendedora de tabaco para conseguirme uno. De la cajita […]

30. De la salida de Pamplona. Cuando salí de ‘La Bepa’ lo hice veloz, porque vi pasar a un grupo de peregrinos y la intuición me dijo que debía conectar con ellos. Luego descubrí que […]

31. De algunos primeros momentos en Zizur Menor […] Federic y Franz se habían separado. Me llegué cojeando hasta Cizur Menor con él. Y ahí nos despedimos. Él continuaba camino. En el albergue de Maribel Roncal estaba […]

32. De la hospitalidad en Zizur Menor y de otras leyendas y zulos […] El vino calienta el estómago. La comida muy sabrosa. El servicio muy diligente. El café prefiero tomarlo en una mesa del bar […]

33. La encomienda de Orden de Malta y el albergue […] Y cuando voy a llamar a la puerta… un tipo, con unos legajos bajo el brazo, se dispone a irse. Le hablo de la etapa de mañana y del sello. Muy amable me hace pasar al interior del refugio […]

34. De la tarde-noche el refugio de Maribel Roncal y el mágico espectáculo de los peces que te miran […] Pero y él, ¿quién será? Escribe en una mesa sobre un pequeño cuaderno negro . El pelo, liso, cae sobre su frente y se lo retira hacia atrás. Es el gesto en el que le he descubierto. Viste de oscuro […]

Anuncios

Es uno filósofo guardando silencio

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s