(SJPP) – El inicio del Camino de Santiago: Saint-Jean-Pied-de-Port – (día 0)


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‘Eran las estrellas que nunca vemos desde la Tierra’

– CICERÓN –

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Al Peregrino, Saint-Jean-Pied-de-Port le pareció una ciudad de cuento. Después de salir del café Edouard, con ánimo expectante y como envuelto por un aura de encantamiento, se dirigió a la oficina de acogida de peregrinos. Y aquí es donde yo (que no ella) le encontré…
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Saint-Jean-Pied-de-Port

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Sobre el cielo, serán, esas horas, se cernían nubes amenazantes: <<¿Te importa que te robe unos minutos?>> Con la credencial en la mano, dos euros que pagó por ella, y una sonrisa que quitaba el hipo (con razón la mujer no había podido aclararse con su historia) le conozco a través de los posos de esa taza de café: <<Deux cafes noires. S’il vous plaît>>.
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Narración de estas palabras
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Hubo una pareja- explica, los últimos cuatro años, la segunda pareja y la pareja se había roto… Este hecho sumerge al Peregrino en la naturaleza de la crisis… En diciembre, y como resultado de unos planes de trabajo (<<El Universo conspira>> -añade; por lo visto ha leído al autor de ‘El Alquimista’), se visita Galicia, Compostela, y con esta pareja de amigos (él compañero de empresa, ella, su mujer, una desconocida pero con la que se empatiza al instante), el Peregrino alcanza, una tarde de aire, el Finisterre. ¿La finalidad? Ha oído hablar de un rito, al Finisterre llegan aquellos que queman sus ropas tras la peregrinación milenaria… Él sólo busca quemar un papel que él mismo ha redactado, y en el papel nueve proposiciones; nueve, que ya en los escritos homéricos tiene valor ritual. La primera y la más importante no volver a consentir que le hagan daño… Pero, al mismo tiempo, tiene la sensación adversa, él se lo va contando a esa desconocida, Ana, la llamaremos a partir de ahora, de que sus deseos arden como brotes que estuvieran verdes…
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¿Y el detalle de la pulsera? ¿es significativo? A modo de despedida la mujer de su compañero le regala una pulsera a nuestro hombre (nuestro hombre siempre está triste, que no se nos olvide eso). Y en la plaza del Obradoiro, allá por su centro, la pulsera, sin mayor justificación, se rompe y de las tres bolitas que formaban su bonito diseño… sólo se encuentran dos. Entonces la mujer exclama: <<¡Ahora tu destino ha quedado unido al de esta plaza!>>. Como fuere el peregrino (no olvidemos que aún no lo es) regresa a su tierra, a la mesa en el trabajo, a que Baudilio, el portero, el mismo que seguramente le ha visto hacerse mayor desde niño… le abra la puerta.
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Y es Navidad, la noche del fin de año, ¿y nuestro navarro la pasa en su casa? ¿su hogar con alguna mujer, la casa de sus viejos padres? No, extrañamente el Peregrino viaja en su coche hasta el Monte del Perdón; a medio camino de todo aquello que conoce con el sentimiento… ¿Por qué allí? No lo sabe pero todos nosotros sabemos que en el enclave existe un emblemático monumento (por lo menos para el moderno peregrino, el peregrino de la actualidad de nuestros tiempos), un cortejo medieval que nos recuerda que es allí donde:
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El cortejo del monte del perdón
<<Donde el Camino del viento se cruza con el Camino de las estrellas>>
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Extrañamente no hay viento, ni una gota que sople en el parque eólico pero si una nube con forma de pi (3,1416), la recuerda muy bien. Y la serenidad que le infunde la noche…
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Y en febrero, en una conversación con Ana, se han hecho amigos de verdad, ¿no? Él le dice a ella, desde el otro lado del teléfono, que le sopla un viento (de este modo)… que se va a quedar en el paro, y que si así fuera, como fue, que se plantea hacer el Camino de Santiago… <<En invierno no lo hagas>> – le recomiendan algunos, y será el día después de aquella cita ineludible, la comunión de un sobrino, la fecha se decide de esa forma pre-programada pero además calculando que nos de tiempo a alcanzar nuestra meta antes del concierto de AC/DC (para el que ya hemos comprado, por supuesto, las entradas).

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Xoel también es músico, y Deluxe su grupo. En el caso de Xoel la maleta tiene sabor a pasado y con guitarra a la espalda, firmada por una cita de Paul Bolwes, se considera más un viajero que un turista, sin ruido de tráfico, canales y bicicletas, a 2375 km de su destino, el Camino comienza para él en Haarlem (Holanda), en un albergue de peregrinos que ya lo era en el siglo XII, Rosenstock-Huessy Huis, abre la puerta Karin Snoep, la misma que va a hablarle del Codex Calixtinus (Iter pro peregrinis ad Compostellam, libro V), la guía escrita (sobre el año 1140) por, un monje de Poitou, Aymeric Picaud, la primera de viajes, que será la única que utilizará Xoel.
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A Xoel le lleva al Camino National Geographic. Sin embargo lo que guía a María son sus propios sueños… la fecha la determinará así, comprendiendo el lenguaje en el que le habla su alma. Estableciendo un diálogo con ella, a través de la andadura del espíritu: pre-concibiéndola. Y la fecha definitiva quedará fijada nueve meses antes de su consecución.
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San Juan Pie de Puerto (Donibane Garazi) puede ser uno de los muchos comienzos posibles. Pero si eliges este punto lo haces porque quieres iniciar tu camino salvando cumbres pirenaicas. Ostabat (Izura, en euskera) sería otra de las alternativas en Francia: fin de etapa en la Vía Podiensis y lugar donde confluyen tres de las vías francesas: sumándose a ésta que parte de Le-Puy-en-Velay (antes recibe el nombre de vía Gebennensis, la que recoge a los peregrinos de Alemania y Suiza) la Lemovicensis o lemosina (que parte de Vézelay y pasa por Limoges, de donde toma su nombre) y la Turonensis o vía de Tours, cuyo origen es la Torre de Santiago en París, lugar, de paso, por el que transitará Xoel, al que hemos dejado jornadas atrás, y que ”perpetra” los mismos senderos que caminaron ¿cuántos miles de peregrinos? llegados del norte y noreste de Europa. Vía de Tours por el célebre Saint-Martín de Tours… Luego entendámonos, de Roncesvalles a Puente la Reina transitamos por el Camino navarro, que allí (en Obanos) se une con el Camino aragonés (que en Somport toma ese nombre, siendo hasta entonces el Camino de Arlés, y que al cruzar Toulouse, por tanto, es la vía tolosana) pasando así a denominarse Camino francés.
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Dos camas bajo tejado de aguas, cortinillas azules y tras la puerta un cartel de una obra roja y dramática, dama con alma en regazo de, un artista desconocido para mí, Rasim Huseynov, que pertenece a la exposición itinerante <<Desde Azerbaiyán hasta Stadskanaal>>. Detrás de dos copas de vino, blanco, fresco, en el jardín, Karen Snoep, en un perfecto español, le explica a Xoel que su albergue fue orfanato y asilo, y también que hasta de Noruega parte una ruta que pasa por el refugio del que ella es hospitalaria. En Noruega tienen un santo nacional y una capital espiritual, el rey mártir San Olav, cuyas reliquias ya veneraban los peregrinos medievales en las cercanías de Trondheim (Nidaros) hasta que la reforma luterana las hizo caer en desgracia. Una búsqueda interior, un reflexionar sobre la vida… A Karin, especialmente, le emociona esa gente que ha sobrevivido a una enfermedad grave y comienza su camino porque otra vez se siente fuerte… como un agradecimiento… ¿Y los que han (o hemos) sobrevivido a una enfermedad del alma?

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Eric Kuijkhoven no tiene taxi ni un volante entre las manos sino un timón, cuando asegura que muchos holandeses hacen este camino en bicicleta… De todas formas si iniciamos nuestra andadura como Xoel, desde Haarlem, en el número 11 del muelle, en el río Spaarn, tenemos la oportunidad de subirnos a un barco, y en una excursión de unos 50 minutos el capitán nos irá informando de la historia de la ciudad… Para Xoel la acústica de los canales es perfecta, y hasta le hace pensar en The Cavern, en el Liverpool de Mathew Streat, el local donde podría decirse que nacieron The Beatles <<Ho ho Love me do>> ¿Has visto? Molen de Adriaan. Todo tiene la huella del viento, del principio al fin… Aunque Xoel tiene una amiga, Natasha, quizá también cantante de Pop, y en su vieja maleta viaja con él un portátil desde que el que se comunica con ella; y es que los tiempos han cambiado, tus sandalias y sentimientos medievales por aquello de: <<Querida Natasha… necesito reponer las pilas. La última gira ha sido agotadora…>>

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[narración de este fragmento siguiente del texto]

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La distancia que separa Haarlem de Róterdam es de algo más de 71 kilómetros. Rotterdam, donde al norte del Mossa, se extienden las grandes instalaciones comerciales, bombardeada durante la segunda guerra mundial y reconstruida, véanse en su centro las modernas viviendas cubo, alberga, además del segundo conjunto portuario (en importancia mundial) el Europoort, el Museum Boijmans Van Beuningen, con cuadros de van Eyck, Tintoreto, y ‘El Viajero’ del Bosco… en el pendón posadero la oca blanca es -dicen- símbolo de lascivia, y tan semejante a ese loco nuestro del Tarot… Rotterdam donde una camarera puede desconocer la existencia del Camino, la sirga peregrinal, pero no que te conviene subirte a una bicicleta a aspirar el aroma salado de sus aires, y visitar la torre Euromast, tan cercana al puente de Erasmo (Erasmusbrug… Kop van Zuid), espectáculo azulado de la noche, y donde desde el restaurante (sito a 112 metros de altura) se divisan 30 postulados kilómetros de tierra a su alrededor… Allí Xoel, con Herman Vuijsje, periodista, escritor, que hizo el Camino desde Compostela al ‘vesre’ -que diría Cortázar, en el año 1989, es donde termina por comprender que la ruta es tan larga y y se avanza tan despacio por ella porque su taumaturgia es, por eso mismo, la de cambiar a las personas por dentro. <<No sé, ¿eso será si se hace desde Holanda?>> – digo yo, porque ¿a nuestro Peregrino, sí sí, el del comienzo de este relato, el importante y no nos olvidemos de ello, la ruta le mudó? Nuestro escritor holandés asegura que cuando haces el Camino no hay tiempo o que el tiempo está de tu lado, juega a tu favor, ¿será lo mismo? En soledad, la mejor manera de descubrirlo, la de descubrirte a ti mismo en el terreno fértil del viaje, hacer amigos, lo mejor del Camino, sus gentes. A los hilos de las reflexiones de Xoel se suman las cuerdas de su guitarra, una armónica y los de la naturaleza esquizofrénica de la Luz. ¿Has oído hablar del experimento más bonito de la física? Hay fenómenos que sólo pueden explicarse si los piensas como partículas y otros sólo si reconoces su existencia como onda…<< Los diamantes deben facetarse de forma que la máxima cantidad de luz salga reflejada a través de la parte superior de la piedra. Un diamante mal tallado tendrá un aspecto apagado y sin vida>>*. Xoel, casi 100 kilómetros después… ha alcanzado la capital mundial del diamante, Amberes (Antwerpen). Este nombre neerlandés procede de una antigua leyenda; de cuando un gigante habitó el río y era malvado y abusaba en los peajes cortando manos (ant, el singular), manos de capitanes… hasta que, un día, un centurión romano harto de sus abusos cortó la suya y la lanzó (werpen) al río. Dejamos Holanda para atravesar la Bélgica de esta leyenda, donde como visita obligada (para un peregrino) se supone la su iglesia de Santiago (Sint Jakobskerk). Sin olvidar que su catedral alberga la más alta de las torres con campanas (de entre todas las iglesias y las catedrales del mundo). Por cierto, en mi tierra hay un dicho que hace referencia a las brujas y a las campanas: <<No hay campana sin bruja>> Pero también se dice que si el sacerdote, después de la Misa, se deja el misal abierto… éstas jamás pueden escapar. Yo lo que no he probado nunca es De Koninck, la cerveza que es propia de Amberes ( y aficionada a la grimbergen tostada, oriunda de un monasterio que fundó San Norberto, pienso que debería). En domingo por la mañana, alrededor de la fuente del Bravo, el romano legendario, un mercado de flores. Aunque hoy es otro día de la semana, cuando Xoel visita a Steven Van Impe, que le guía a través de los anaqueles de la deslumbrante biblioteca, donde éste trabaja, para prestarle una copia facsímil del Codex Calixtinus, cuyo original se conserva a buen recaudo en el Archivo de la catedral compostelana. Pero gracias a esta visita, con olor de rancio abolengo, podemos conocer el hecho de que la portuaria Amberes guarda una relación tremendamente especial con los mapas; así como con la figura del atlas, el primero de la estirpe, el que acuñaron para la historia, en el siglo XVI, Abraham Hortelius y otro famoso cartógrafo, Gerard Mercator. Nos vamos por la Pelgrims Straat adelante pero no sin antes visitar la Rubenshuis, la casa-taller donde el pintor más reconocido de la escuela flamenca, trabajó durante sus 29 últimos años de obra y vida, en la plaza Wapper, un museo en la actualidad. Además no debemos olvidarnos, de recoger, y aunque este pasado sólo sea de magistral ficción literaria, el tambor que Juan de Flandes, el del relato de Alejo Carpentier, se dejó olvidado al lado del catre, <<… cuando el Duque de Alba, sin desarrugar el ceño de quemar luteranos, sacó aquellas tres naranjas que le abultaban bajo el entallado de su jubón…>>, y facturárselo a un querido amigo, al que le gustará como regalo, precisamente por la rareza. Pero en el centro de Amberes también se encuentra ‘La Pantera Negra’, una galería de arte ubicada en el antiguo hospital de San Julianus (1303) ,que su propietario, Adriaan Raemdonet, pudo alquilar en los años setenta; lugar donde se sigue celebrando, religiosamente, el día de Jueves Santo, la ceremonia de la mesa del peregrino. Próxima parada Gent (Gante) donde confluyen el Escalda y el Lys, con su emocionante vida nocturna, el jazz de los bares… desde Werregarenstraatje, la callejuela del grafiti, hasta cualquiera de sus 18 museos, o bien un castillo medieval como el Gravensteen, fortaleza con foso, en su casco histórico, elogio a la preservación monumental, lo mismo que una iglesia gótica, Sint Baaf, donde se puede admirar al van Eyck de la ‘Adoración del cordero místico’… hasta la juventud y los festejos de Gante, que se tienen por las más celebres fiestas callejeras de Europa. 58 km nos separan de Bruselas, que Xoel alcanza por el Forêt de Soignes, un bosque de hayedos (la catedral del hayedo), que le hace pensar en la fronda de su tierra nativa, la Galicia profunda, y tantas veces húmeda, de esas corredoiras que atravesamos o nos atraviesan, en la incertidumbre de ciertos instantes…

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Bruselas, ciudad, considerada como alfa dentro del concepto de Ciudad Global e inseparable del Menneke Pis, que alguna vez llegó a orinar hidromiel, el Atomium y la Grand Place, que ha presenciado desde quemas inquisitoriales o decapitaciones hasta ser ella misma la destruida por un bombardeo, y vuelta reconstruir para hacer de ella una de las más bellas de Europa. De la Bruselas de la arquitectura medieval, y sede de la Unión Europea, al museo del cómic. Y si la existencia del peregrino no fuera finita, tal vez, podríamos extendernos pero a 225 Km Amiens, pisando Francia por fin, a más de mil setecientos kilómetros de Santiago, nos aguarda con sus huertos y jardines rodeados de agua; donde Julio Verne tuvo mansión y escribía desde las cinco de la mañana a las once, mientras que las horas del después se sucedían en la biblioteca, investigando para augurar cómo habríamos de cruzar los espacios siderales, a horcajadas, sobre una bala de cañón… En todo caso hacernos soñar, con precisión, a lomos de tantas aventuras. Sin embargo, más antigua que esta metáfora del ”viaje imposible” era la del laberinto teocéntrico. Lo explica así Daniel Levis, peregrino y experto en el Camino de Santiago, usando el inscrito en Nuestra Señora de Amiens, gótica, al estilo de <<Nos mesdames>> de París o Chartres, 42 metros bajo bóveda, qué demudadas admiraciones no despertaría, cuando de rodillas, con los brazos en estoica cruz, aquel que no era libre de aventurarse en ella u osaba recorrer con sus pies la senda, podía conformarse con la búsqueda de la redención en Dios, la de su alma, a donde el sentido univiario del laberinto le conducía, sin posibilidad de extravío, aunque mientras -asegura nuestro guía-, entre penitencia y penalidad, como en el Camino mismo, se establecían lazos con otros ”genuflexos”, que tal vez, de espíritu iniciático imbuidos, intuyesen en los orígenes del mismo la danza erótica de la primavera o ¿estaremos mareando a la perdiz?… Y es que una tiene la impresión de que esa amalgama de gentes y culturas universales, que arrastran sus pecados, en el sentido de olvido, lo fueron desde lo más profundo del ancestro, el útero de la caverna, corrientes migratorias, y como si de un ADN histórico se tratase perduran en los pasillos de las tradiciones las esencias primigenias de aquellas voces innombradas, unas sosteniéndose sobre otras… Pandora y su proverbial curiosidad, y sin embargo yo aprendí de ella que quien sabe sustraerse a abrir esa puerta (o bien la domina) le impone su propia barrera al mal. Pero me espeso, como el día hasta dar con su sombra pero no así el espectáculo de la luz.

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– y lectura de la última parte –

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Y de Amiens, en la región de la Picardía, la de agriculturas muy racionalizadas, a París, donde 1592 kilómetros son los que nos separan aún de Santiago, y, donde Adeline Rucquoi, presidenta del Camino de Santiago en Francia, ve como finalidad del Codex Calixtinus la de atraer a los peregrinos y explica que, en sus principios, la Compostela sirve a aquellos que condenados por la justicia, eligen la peregrinación como modo de conmutar su pena. Hablándonos también, por último , del surgimiento de una nueva espiritualidad, hemos arribado a la basílica del Sacré Coeur en Monmartre. ¿Pero, entonces, qué papel juega en esa espiritualidad evolutiva la Ciudad Celestial? ¿No es allí, hacia esas ciudades, imaginando que cada religión tenga la suya propia (e incluso su San Agustín), hacia donde todo peregrino se dirige? ¿O por qué, ciertamente, unos peregrinamos y otros no? Otros incluso nos denostan por ello. ¿Es en nuestro patrimonio genético donde se establece ese primer punto de partida del Camino? Ferdinand Soler, con el que comparto más de una actitud, es taxativo al respecto: <<Me siento libre>>. Trece caminos en doce años. Eligió no trabajar, eligió vivir, desde los dieciocho años, en Francia, le pagan un sueldo de unos quinientos euros mensuales por no hacer nada… vamos, nada que él no desee hacer. Y así como con el Iacobus de Matilde Asensi hemos andado desde Avignon a París, con Xoel andaremos, por fin, con mochila; le he visto arrojar la maleta viajera al Sena, aunque no sé si ha sido antes o después de coincidir con él, en la oruga del Charles Pompidou, empalagoso aroma del caramelo de la manzana y el algodón de azúcar arrastraba aquella brisa fugada de no sé que feria de mi memoria, mientras las guitarras contaban una historia desde su corazón. Siempre la música…

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Barrio del Châtelet, Torre de Santiago, (antigua Saint-Jacques-de-La-Boucherie) de donde parte la vía turonensis, la más septentrional, y también la más larga, aunque el sello en su credencial dirá Notre Dame. Seguimos por la calle de Santiago donde toparemos con la homónima de Alto Pasto, después vendrá rue de la Tombe-Issoire, Longpont-sur-Orge, Étréchy, Étampes, Angerville, Toury, Artenay, Orléans… y en algún momento Tours, Ciudad de Arte y de Historia, donde las aguas y el cauce de la Tierra reciben el nombre de Loira, Martín, obispo de la localidad, santo meritorio, en las puertas de la Amiens que hemos dejado atrás, se apiadó de uno que no llevaba capa, y le compartió la mitad de la suya, que la otra pertenecía al ejercito romano al que servía, y converso se bautizó… coetáneo de Prisciliano, aunque contrario a sus ideas maniqueas, trató de impedir que éste fuera decapitado, el primer gran santo de occidente -nos descubre Christine Bousquet-Labouérie, profesora de historia medieval, que habla, como todos los de Tours, el mejor francés de la France (los de Tours no tienen acento) pero a la que no sé si debo tomarme demasiado en serio cuando aclara que el Camino de Santiago era el Internet de la época. Con la analogía se supone que quiere hacernos comprender la grandeza de su universalidad; que no la inmediatez, que por cierto, es lo que asombra a nuestro peregrino en Saint-Jean-Pied-de-Port. En el refugio Ezponda comparte estancia con dos italianos, y a última hora aparece otro; también éste lo es, italiano y entonces cae en la cuenta… Pero aún estamos lejos, aunque dijimos adiós a Tours y alcanzamos Châtellerault, atravesada por el río Vienne, nosotros la cruzamos por el puente Enrique IV, y si esto sucede en el mes de junio se dará el caso de que asistamos al festival de jazz anual; mientras, desde el cielo, no será raro que capture nuestra atención un globo aerostático… Manu, el museo del automóvil, la moto y la bicicleta, en julio y agosto cerrado, y para Xoel algunos que bailan claqué. Châtellerault a tan solo una jornada de Poitiers, imprescindible aquí, si queremos ser fieles a los ritos de paso, dar una vuelta completa a la tumba de otro santo (en Santo Domingo de la Calzada son una exageración de ellas, las que hay que dar): San Hilario, y Santa Radegunda. Démonos prisa o no alcanzaremos tampoco en el día de hoy nuestro destino (son varios los días que llevo encerrada en esta entrada).

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A lo lejos se divisa Futuroscope. 125 kilómetros nos separaban de Saintes, fundada por los romanos sobre las orillas del río Charente y bajo el nombre de Mediolanum Santonum; también llamada la <<pequeña Roma>>, por estar, como ella, edificada sobre siete colinas. Pero antes Parthenay, Lusignan, ¿conoces la historia del hada Melusina?, Chenay, Celles-sur-Belle, Melle, Aulnay, Saint-Jean-d’Angél, y por fin Saintes, donde hallaremos las reliquias de San Utropio, reliquias, eso que el peregrino medieval tanto gustaba de venerar, y un espacio para el arpa y la dulzaina, así como otro para la modernidad… Y lo de San Utropio yo lo veo un poco como aquello de la serpiente que fue convertida por un maestro a la filosofía del Ahimsa… Si lo vital es andar y andar y que esos pólenes y polvos del Camino, jaleas que enjamelgan el aire, nos vayan regenerando por dentro… en eso creo yo. Y me gustaría andar este mismo camino para describírtelo en detalle, sólo que me gustaría andarlo al revés, como el escritor holandés que hemos dejado en su patria y no conformarme hasta llegar a Tromdheim, más allá… Sueños que guardan una relación añeja con las auroras boreales… como estos vinos de Burdeos y sus chàteaus la guardan con la Tierra: la uva el fruto y el vino la sangre de Cristo… La región vinícola de la Aquitania cuenta con 57 denominaciones de origen de Burdeos, ¿y tú? ¿permaneces aún en la vendimia? Saint-Léger, Pons, Plassac, Mirambeau, Blaye, La Sauve Majeure, Langoiran, Burdeos… En otros 206 km haremos noche en Ostabat. Sólo una jornada más y llamaremos a la puerta del L’Esprit du Chemin, de Huberta y Arno… donde Xoel no tendrá cama, para ir de este modo a recalar en el patio de Kristtiana Sinanian que declara lo siguiente: <<Mi Camino está aquí. Todos los días. Acompaño a los peregrinos en espíritu y corazón. En la mochila no llevan ropas sino problemas. Huyen o buscan algo. Yo creo y suelo decírselo que su camino empezará en el lugar del que han partido>>. La Sinanian tiene una guitarra y un piano en su hostal. Pero mañana nos espera un empinado ascenso. ¿Y qué cielos son estos? En la habitación del refugio Ezponda tres italianos y un navarro se preguntan si esa ascensión por la Ruta de Napoleón será posible.

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Él, el peregrino, un católico materialista. Espiritual y pagana, ella, la mujer a la que el destino (¿se ha decidido por unanimidad que ese sea el nombre? En el caso de Nadja no hubo lugar a dudas) va a cruzar en su camino,la viajera surrealista que presiente más de un encuentro clandestino en el presagio de ‘El girasol’… Xoel, un músico.

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<<En su música no sólo le oía a él; me parecía que todo lo que tocaba estaba relacionado entre sí, que formaba un conjunto misterioso. Reflejaba fe, entrega y piedad; pero no la de los beatos y los curas, sino la de los peregrinos y mendigos del Medievo; piedad unida a una entrega absoluta a un sentimiento de la vida que sobrepasa a todas las confesiones. Los maestros anteriores a Bach y los antiguos italianos eran interpretados con devoción. Y todos decían lo mismo, todos expresaban lo que el músico llevaba en el alma: nostalgia, profunda comprensión del mundo y vehemente separación de él, ardiente preocupación por la propia alma oscura, exaltación de la entrega y profunda curiosidad por lo maravilloso.

‘Demian’

– Herman Hesse –

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Y LAS SIGUIENTES ENTRADAS:
*Recomendada: paseando por Saint-Jean-Pied-de-Port, puedes leer, <<in situ>>,  todas estas informaciones que te aportan su conocimiento
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Y estas otros enlaces anteriores a esa experiencia peregrina:
*fuente de la imagen del Monte del Perdón: J.Babuglia
**fuente de todas las informaciones contrastadas: WIKIPEDIA
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joan pere
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2 Comentarios

  1. La estrategia del agua. (El Camino I)

    “Deux cafes noires. S’il vous plaît”.

    Es una pena que haya olvidado todo aquel francés que aprendí. No recuerdo las palabras, casi todas me vienen a la mente en inglés. Pero no debo pronunciar mal, porque siempre me contestan parrafadas como si creyeran de podría entenderles.

    En la “rue d’Espagne” compramos queso, vino y pan; una “baguette ancianne” cubierta de una fina harina que nos tiznaba las manos y los pantalones. Y tomamos los dos cafés “noires”.

    Más allá del arco y la ciudadela de Saint Jean Pied de Port está la ruta que atravezaron Carlomagno y Napoleón. Dejamos a la izquierda la iglesia de Notre Dame y atravezamos el pequeño y hermoso puente sobre el río Nive.
    A partir de entonces todo era ascender:

    “En el país vasco hay en el camino de Santiago un monte muy alto que se llama Port de Cize, o porque allí se halla la puerta de España, o porque por dicho monte se transportan las cosas necesarias de una tierra a otra; y su subida tiene ocho millas y su bajada igualmente ocho. Su altura es tanta que parece tocar al cielo. Al que lo escala le parece que puede alcanzar el cielo con la mano”

    Eso nos ha prometido Aymeric Picaud, el clérigo francés autor del primer libro de viajes sobre el Camino de Santiago, El Códice Calixtino: tocar el cielo con las manos..

    Esa mañana en el Pirineo es transparente y fría. Es verde y ondulada, como una mar travieso.

    Según se sube el aire se vuelve más opaco y frío. Algunas vacas se cruzan con nosotros, lentas y atónitas. Empieza a haber niebla.

    Nos despiden los helechos con su verde furioso. Subimos hacia donde ellos no crecen.
    Respiramos con vigor. Las manos están frías y las sienes arden. Las piernas cosquillean. El aire se enfría y espesa.

    Entre la bruma aparece en una ladera una figura gigantesca y blanca, con una quietud imponente. Se nos ha aparecido la virgen: la Vierge d’Orisson. Nunca vi mayor expresión de soledad que aquella grandiosa escultura en la ladera de un monte pirenaico que te contempla pasar, siempre inmóvil..

    Julio Caro Baroja decía que los caminos antiguos son siempre más bajos que los campos que atraviesan porque están hechos sobre la trayectoria que busca el agua para bajar de la cumbre. Seguimos pues, la estrategia del agua.
    La niebla es tan espesa que cuando avanzamos cruzamos entre cabras pirenaicas que sólo descubrimos cuando están a escasos centímetros de nuestras pantorrillas.

    Paramos. Sobre una piedra nos sentamos y comemos. Queso de Brevis, pan y vino de Burdeos. El queso es tierno y ácido. Se puede partir con las manos.

    Conversamos y concluímos que aquella bruma, que aquella niebla no son tales.

    Estamos a a casi 1.500 metros de altitud sobre el nivel del mar. Estamos inmersos en una nube, en una gran nube de esas que se ven en el cielo las mañanas frías y transparentes. Me imaginé la nube que me rodeaba como una nube de algodón esponjosa que desde dentro yo veía como una gasa que empañaba mi mirada sobre laderas y valles. Mientras comía queso sentada en una piedra acaricié la bruma que me arrullaba.

    La palabra de Aymeric Picaud estaba cumplida: tocábamos el cielo con nuestra manos.

    http://lacaminante.zonalibre.org/archives/cat_textos_jacobeos.html

  2. CUALQUIER CAMINO FRANCÉS

    [pero la ananda de Ariadna]

    ENTRAR

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    Lo que se escucha en el audiovisual:

    No he dejado que sonase mi alarma puesto que a las seis he decidido incorporarme. Demasiados nervios para un cuerpo no cansado. Me visto y me voy a desayunar. Ayer le había echado el ojo a un restaurante que daban petit-dejéuner a partir de las seis y media. A ver cuando se deciden los franceses a hacerlos grandes. El desayuno ha sido majete pero me he quedado con ganas de más. A las siete estaba en el refugio Ezponda para terminar de recoger y acicalarme. Nuestra intención (ya formo parte de los italianos). Era acercarNos al centro de acogida de los peregrinos para consultar las predicciones meteorológicas y saber si íbamos a tener muchas o muchísimas complicaciones. A las siete y cuarto Walter nos lo aclara. Nada especial, nieve a mil doscientos metros y un día malo sin más. Me pongo en marcha a las siete y media. Walter va por delante y Pier Paolo y Enmanuelle salen después. El cielo amenaza lluvia. De hecho aún no hemos dejado las últimas casas de Saint-Jean-Pied-de-Port cuando comienza a chispear. El recorrido es un mosaico de botas, mochilas, palos y gorros. La subida del pueblo es pronunciada y pica bastante hasta arriba. En una de estas cuestas alcanzo a Walter al que no dejaré hasta muy cerca del collado de Bentartea. Walter está desempleado pero al que le han dado una pasta como prejubilado. No está mal en ese sentido y creo que tampoco en ningún otro. Es un hombre bueno y agradable, creo que una buena compañía. En otra de las rampas, realmente no deja de picar nunca, me encuentro con el primer español. Guillermo de Vigo, un personaje curioso. Como buen gallego no consigo hacerme con su forma. No sé si quiere independencia o no. En fin, yo prudencia. Yo sigo con Walter y hablando de todo un poco llegamos al refugio de Orisson. La etapa es dura. Llueve intermitentemente y yo he decidido, de momento, el par paraguas en vez de la capa. Pero es cuestión de tiempo que la tenga que sacar. Puesto que el viento comienza a soplar con fuerza. En un momento dado me encuentro solo sin Walter. Peleando contra mi capa y devorando metros por una pista camino del collado. El rato sin Walter y en busca del collado se me hace largo. Llueve y sopla fuerte el viento del noroeste. La capa me deja a merced de él. Él, el viento, es frío e intenso. Y aunque con menor pendiente no deja de exigir esfuerzo. Este rato (se convertirá en un rato de tres horas y media); creo que es mi primer enfrentamiento con la soledad del peregrino solitario. Es lo que buscaba pero parece que no lo quiero. Sigo adelantando peregrinos. Voy alegre en el ritmo pero enganchado a mi ansia. Me pido paciencia para asimilar la rutina y transformarla en gusto por lo diferente que me muestra cada paso. Vacas, potocas, millones de gusanos, y cientos de sus primos los limacos. El viento me sigue echando agua, nubes, frío. Lucha contra las inclemencias y la posibilidad de que el ansia me supere. Como nada es para siempre (es verdad Yolanda) una curva a la izquierda y una repentina niebla menos espesa que la anterior me permite ver un Nissan todo terreno que está a cuatro metros del desvío del collado Lepoeder. Al menos cambia. Cambia el firme, cambia la altitud y cambia el paisaje. Se empieza a ver nieve. No sé muy bien por qué pero todos estos cambios me recargan las baterías antiabatimiento. Casi sin ser consciente del nuevo paisaje, un nuevo cartel me hace sospechar. Parece que algo más ha cambiado. ¡And! pero si estamos ya en Navarra. Por supuesto que caen unas cuantas fotos aprovechando el momento. Entonces empiezo a pensar que desde Saint Jean todo lo que he recorrido es Navarra… Momento foral a tope. Después del calentón navarro, empiezo a sentir las piernas pesadas. Tengo que parar a descansar, comer algo. En el desayuno me había preparado un mini-panino de mantequilla y mermelada (era lo que había mamá). Cinco minutos después yo estaba otra vez en marcha. Tengo más ganas de llegar que de descansar. Tengo la impresión de que queda poco. Diez minutos después reconozco Onzarzuyeta y Bizcar. Nada un mini-rato subiendo y luego dejarse caer hasta Roncesvalles. El rato sobre nieve hace hace inestables mis pasos, así que decido abrir huella, que gozada es andar por nieve fresca. Alcanzo el collado de Lepoeder al mismo tiempo en el que alcanzo a una pareja de peregrinos. La subida ya es historia. ¿La recordaré? Bajando con alegría de la primera prueba alcanzo a unos irlandeses que han dejado unos escritos sobre la nieve. ¡Qué buena gente son! Ya se ve Roncesvalles cuando tomando una curva veo un jeep tumbado en plena carretera. Foto y sigo. A 25 metros me paro a quitarme ropa. Parece que las nubes y el frío se han ido. Mientras estoy en la operación uno de los irlandeses me dice mirando al jeep: <> -risas. Mejor andar. Descocado y brincando cual cabra llego a Ibañeta. Tomo unas cuantas fotos y pongo dirección a Roncesvalles. En estos momentos llevo seis horas menos cuarto y se asoma débilmente el sol. Alcanzo Roncesvalles entre un paraje de ensueño. Hayas, bosque y río. A penas he pasado la puerta de la iglesia cuando el responsable de las certificaciones y logística del refugio me dice que tengo que pasar por la ofi que está al fondo a la derecha. Ya he llegado. Esos momentos son memorables. Ánimo alto por haber conseguido mi primer reto. La logística es sencilla. Entregar la credencial, la sellan, pagas y te dan un papel que sirve de justificante de cama en el refugio. Anécdota: mientras esperaba a que me sellasen la credencial un francés de casi dos metros se me ha tirado un pedo justo delante mío. Que poquita vergüenza la del jepeto, que ni se ha inmutado. A las dos abrirán el albergue y como eran las dos menos cuarto pues allá que me he ido. El edificio ha sido albergue de peregrinos desde el principio de las peregrinaciones. Y eso le da su punto. Al entrar nos explican el funcionamiento: que si aquí una almohada, que si mangos a la izquierda, baños abajo, se cierra a las diez… y que te despiertan a las seis. Todo esto te guste o no te guste. Pues nada, me ubico en mi litera. Saco lo imprescindible para asearme y cambiarme y me dirijo al baño, el refugio, mientras, se ha ido llenando. Y me quedo asombrado de la cantidad de peregrinos que hay. Una ducha caliente debería estar considerada como patrimonio de la humanidad. Sobre todo si se ha estado caminando en las condiciones en las que yo me he comido la ruta de Napoleón. Mientras el agua me acaricia el cuerpo y mis manos masajean mi cabello, me doy cuenta de que mis falanges están dormidas. ¿Tanto frío he pasado? Bueno pues ya irán despertando. Después de la ducha le comento a Walter la posibilidad de ir al restaurante. Y de paso reservar parar cenar. ¡OK Enrico! Él se va a duchar y luego nos vemos. Cuando está preparado nos vamos. No hay mucho jaleo en el bar pero no hay comida es demasiado tarde. Bocatas. Me aprieto uno de lomo con queso que me cae como un ángel. Cuantas cosas deberían elevarse a la categoría de patrimonio de la humanidad. Después del buen yantar he quedado con Guillermo en visitar la colegiata, el museo y la tumba de nuestro gran Sancho. La guía es todo un espectáculo. No sé si nosotros tenemos algo que ver. Pero la que nos guía en la visita se explica muy bien. Mucha información para mí, aunque Guillermo creo que pasa de mucha de ella. Después de la esplendida visita nos echamos un café. Y entablamos una animada conversación con Roland, suizo de Lucerna. Y un matrimonio nica-yanki, nicaragua y americano. Hasta que llegan las ocho.

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