RONCESVALLES: de la necesidad que tienen de madrugar demasiado, algunos peregrinos, 28 de abril, 2009


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Desperté y al abrir los ojos vi movimiento silencioso de gentes en el barracón. La mayoría de nosotros estaba en sus sacos, la inmensa mayoría aún dormía. Pero algunos ya estaban vestidos y recomponiendo sus mochilas para irse. Eso antes de las cinco de la mañana, figúrate, noche plena aún. Yo estaba aferrada a mi bolso. En el bolso está la posibilidad de mi camino: mis tarjetas de crédito, mi dinero y una pequeña luz roja que me sirvió para alumbrar el suelo y dejarme caer de la litera sobre mis zapatillas. Te diré que lo del padre de Lily, el disgusto, va pasando… Creo que no quiero saber nada más de él. Te lo contaré…
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Mi último trabajo de aprendizaje que puedes visualizar íntegro:
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Twitter de María Camín
[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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Es uno filósofo guardando silencio

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