UNA CONTRACULTURA: La cultura del disidente [ octubre 16, 2012]

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5h01min. Ayer, a última hora cree la imagen de UNA CONTRACULTURA: la cultura del disidente. Me extrañó que surgiera como surgió, querido Profesor, sin tener una idea previa de cómo podría ser eso en lo que no pensaba, ser eso sólo la sensación de necesitar crearlo, representado. Así que, por lo menos yo, ahora ya sé, que inconscientemente le he asignado unas coordenadas a la vía seca y a la vía húmeda, siendo lo seco, ”la tierra”.

<<Yo llamaba tierra a lo que me sostenía pero ahora no me sostiene por tanto no es tierra (Tierra, tersa, es <<lo seco>>, se entiende, lo no líquido, lo sólido, lo firme). ¿En qué quedamos? No puedo quedarme ni con lo uno ni con lo otro, la Tierra no es ni lo uno ni lo otro. Al encontrarme por primera vez la Tierra como lo otro que yo, como indócil a mi servicio, lo primero que encuentro es que no tiene ser, o lo que es igual, que no es nada, que es un no ser ante mí.>>. Lección VIII, página 107. ORTEGA Y GASSET

 Pero él se llama Martín-Subero y hoy tengo una cita intelectual con él. Ya que ha escrito un artículo que, de buenas a primeras, me dejó algo perpleja…

Ayer, desde primera hora me empeñé en el seguimiento histórico de la leucemia linfática crónica. Porque cuando leía la noticia ”las isobaras de las tripas” se comportaron como las cuerdas de un instrumento musical, y eso me dijo que no dudara en tomarme ese tiempo necesario para colocar las cosas en su sitio. Que las cosas comenzaron cuando Carlos se dirigió a Elías para animarlo a que colaboraran juntos en algo, una <<guerra contra>>, lo contrario a la guerra, una cultura, una cultura de la salud, que se había iniciado en el siglo pasado aunque con un lenguaje bélico…. porque sencillamente eso era lo que eran capaces de entender los patriotas, y si había una formar de conmoverlos… únicamente era esa, porque, después de todo, los patriotas son los que deben ir a las guerras, a luchar contra el enemigo, para defender a la patria, que es la tierra de uno, y los patriotas son los que deben rascarse sus bolsillos, para mantener en el poder a los políticos y ”anti-políticos” que se los disputan. Porque si política significa <<saber vivir entre todos>>, también entre esos, que el patriota o el contribuyente sostienen, se encuentran los que únicamente quieren que se deje de saber vivir. Porque si la negligencia es mucha, no lo es porque la negligencia tenga, en todo caso, un origen orgánico, sino porque la agresividad encubierta se disfraza de negligencia para, consciente o inconscientemente, dominarnos. ¿Que es necedad? ¿Y, después de todo, orgánica? ¿Y qué importa eso? Lo que importa es lo que busca porque lo que busca es menguar, oponerse, hacer daño, entorpecer, y eso no es heterodoxia ni iconoclastia, lo que una contracultura es. Y, por ello, te pido que no seas condescendiente con ello, sino que te esfuerces siempre por diferenciarlo. Y si descubres, para tu perplejidad, que el resentimiento y la manipulación son el motivo de ”tu frustración”, que te desprendas inmediatamente de esa carga, porque esa no es la carga que a ti te corresponde. Te deseo que tengas un buen día, querido Profesor.

<<Vivíamos en las afueras, en una casa alquilada, ‘La gaviota’, estaba situada en tierra de nadie, justo entre el campo y la ciudad, al lado de un camino que mi padre llamaba la frontera>>.

El Sur. Víctor Erice

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Twitter de María Camín

[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

 

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. por Iñaki Martín Subero

    En 1953, los científicos James Watson y Francis Crick determinaron la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN), que representa el agente físico portador de la herencia genética que se transmite de padres a hijos. A principios de la década de los 60, la manera mediante la cual el ADN almacena información fue descodificada dando lugar al código genético. Milenios antes del nacimiento de la genética molecular y la ciencia moderna, un sabio legendario de la china prehistórica, llamado Fu Hsi, desarrolló un código basado en símbolos lineales para explicar las leyes que rigen la consciencia.

    Lo que resulta sorprendente es que el ADN, la molécula central de la vida, y el I Ching, uno de los libros de sabiduría por excelencia, presentan grandes homologías en cuanto a su estructura (Gunther Stent, 1969; Martin Schönberger, 1979; Johnson Faa Yan, 1991). El objetivo de la primera parte de este artículo es resumir en que consisten dichas homologías, para lo cual será necesario describir brevemente tanto la estructura del ADN como del I Ching.

    A pesar de la similitud estructural entre el ADN y el I Ching, hay un aspecto de gran importancia que diferencia a ambos en cuanto a su dinámica de funcionamiento. La literatura científica expone que el ADN es una molécula muy estable, apenas sujeta a modificaciones, y por eso es la encargada de transmitir la información de padres a hijos de manera fiable. Por otro lado, la esencia del I Ching es el concepto del cambio, de que todo está en continuo movimiento, de hecho es también conocido como “el libro de las mutaciones” (Richard Wilhelm, 1977). Durante los últimos años, una nueva rama de la genética llamada epigenética está revolucionando la forma de entender el funcionamiento del ADN. La esencia de la epigenética, al contrario que la del ADN, es el cambio, y de hecho aporta dinamismo a la información contenida en el ADN. Por lo tanto, es posible que la epigenética represente un puente de unión entre el funcionamiento del ADN y del I Ching. La segunda parte del artículo tratará sobre la epigenética, y su relación con el I Ching y el concepto del karma.

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    I. Paralelismos entre el ADN y el I Ching Estructura, composición y función del ADN

    El ADN es el material hereditario presente en todos los seres vivos (con la excepción de algunos tipos de virus) que se encarga de transmitir la información genética entre los progenitores y su descendencia. El ADN se localiza en el núcleo de las células y está formado por dos hebras compuestas de múltiples unidades encadenadas, llamadas nucleótidos, que se enrollan entre si formando una doble hélice (Figura 1A).

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    Éstos nucleótidos se componen a su vez de tres compuestos químicos: una pentosa llamada desoxirribosa, un grupo fosfato y una base nitrogenada. Los dos primeros componentes se mantienen fijos mientras que las bases nitrogenadas son variables y se encargan de almacenar la información del ADN. Existen dos tipos de bases nitrogenadas, las púricas y las pirimidínicas, que a su vez se dividen en dos subtipos en el ADN: la adenina (A) y la guanina (G) son bases púricas, y la citosina (C) y la timina (T) son pirimidínicas. Las dos hebras del ADN son complementarias, ya que la A de una de las hebras se une siempre con la T de la hebra opuesta, y la G se une con la C. Cada par AT o GC se denomina “par de bases”, y el apareamiento entre A y T tiene lugar mediante dos enlaces químicos (llamados enlaces de hidrógeno), y entre G y C mediante tres enlaces (Figura 1B). Asi, las letras A, G, C y T, representan el abecedario del cual se compone el lenguaje del ADN.

    El ADN completo de tan solo una célula de nuestro cuerpo, también llamado genoma, contiene unos 3 mil millones de letras, que servirían por ejemplo para llenar una enciclopedia de 600 volúmenes de 1000 páginas. Esta enciclopedia se replica en cada división celular de manera que cada célula hija tiene la misma dotación genética que la célula madre. El ADN esta altamente compactado en el núcleo celular (Figura 2), y se distribuye en 46 cromosomas (22 pares de cromosomas autosómicos y 2 cromosomas sexulales, llamados XX en mujeres y XY en hombres). Para hacerse una idea de su grado de compactación, si estirásemos el ADN de tan solo una célula, mediría aproximadamente 1.8 metros.
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    Pero, ¿cuál es el significado de la enciclopedia del ADN? La secuencia del ADN contiene unidades básicas con significado llamadas genes. Asi, un gen constituye la unidad física de la herencia y contiene la información necesaria para crear una proteína, que lleva a cabo una determinada función celular. Hoy día se considera que tenemos unos 20.000-24.000 genes, que representan la parte codificante del genoma humano y constituyen aproximadamente el 2% del genoma completo. Esto implica que el 98% restante no contiene genes o unidades básicas de información. En la década de los 80, el término “ADN basura” se puso de moda para designar ese alto porcentaje del genoma sin genes ni significado aparente, y que se consideraba un producto de deshecho del proceso evolutivo. Durante los últimos años, el ADN basura ha pasado a la historia como un término desafortunado, y se ha reemplazado por el de ADN no codificante, es decir, un ADN que no codifica ninguna proteína, pero que puede cumplir otras funciones. De hecho, los últimos descubrimientos indican que el ADN no codificante está implicado en múltiples funciones reguladoras y posiblemente en otras muchas funciones desconocidas hasta la fecha (W. Watt. Gibbs, 2004). El mecanismo molecular mediante el cual la información de un gen es descifrada para dar lugar a una proteína se basa en varios procesos celulares complejos que constituyen el dogma central de la genética molecular (Figura 3).

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    El ADN se transcribe a ARNm (ácido ribonucleico mensajero) en el núcleo de la célula. El ARNm tiene una secuencia idéntica a una de las dos hebras de ADN (llamada positiva o sentido), pero en vez de timina contiene uracilo (U), y se compone por lo tanto de A, U, G y C. Este ARNm transporta el mensaje del ADN desde el núcleo al citoplasma de la célula, donde la secuencia de nucleótidos se traduce a través de un proceso que incluye otro tipo de ARN, llamado ARNt (o de transferencia), y los ribosomas (un complejo intracelular compuesto de proteínas ribosomales y ARN ribosomal). En este proceso, tres nucleótidos del ARNm (llamados triplete o codón) se emparejan con tres nucleótidos complemetarios del ARNt (llamados anticodón). Cada ARNt contiene un determinado codón y se asocia o bien a un aminoácido concreto (o unidad básica para sintetizar una proteína) o bien a una señal terminación de la síntesis protéica.

    La clave de todo este proceso se encuentra en el código genético, que contiene la lista de correspondencias entre codones y aminoácidos o señales de terminación. De esta manera, la información del ARNm es leída linealmente por el ARNt dentro de un ribosoma para crear una cadena de aminoácidos que darán lugar a una proteína funcional, por ejemplo, una enzima. Los 4 tipos de nucleótidos se asocian en unidades de tres en el proceso de descodificación, y por lo tanto existen 4x4x4 = 64 combinaciones (o codones) diferentes. El código genético presenta cierta redundancia, ya que como las proteínas se componen de 20 tipos de aminoácidos distintos, hay aminoácidos que son codificados por más de un codón.

    Glosarios de términos genéticos en internet

  3. El objetivo de esta descripción de los fundamentos de la genética es crear las bases para una mejor comprensión de las homologías entre el ADN y el I Ching, cuya estructura será brevemente descrita a continuación.

    Estructura básica del I Ching

    El I Ching es quizás el texto clásico mas relevante que la filosofía china ha legado a la humanidad. El sistema de símbolos lineales del I Ching fue desarrollado por el legendario Fu Hsi y se considera que tuvo su origen hace unos 5000 años en la China prehistórica. La idea principal expuesta en el I Ching es el concepto del cambio, de que la realidad esta en constante movimiento. De hecho, sugiere maneras para relacionarse con el cambio y fluir con él. Aunque el I Ching es convencionalmente utilizado como oráculo para predecir el destino, representa además un libro de sabiduría y un manual para la evolución de la consciencia.

    El sistema expuesto en el I Ching está compuesto de 64 configuraciones diferentes de 6 líneas llamadas hexagramas, que representan diferentes situaciones vitales. Cada línea puede ser yin (representada por línea partida) o yang (línea continua). Además, cada línea yin o yang puede ser estable o móvil, lo que da lugar a los 4 tipos de líneas posibles. Así, el lenguaje del I Ching se compone de 4 unidades: yin estable (8), yin móvil (6), yang estable (7) y yang móvil (9), que se representan respectivamente con los números rituales. La combinación de tres líneas yin o yang da lugar a 8 trigramas diferentes, que representan 8 actitudes básicas para trabajar con las energias yin y yang.

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    Finalmente, la combinación de seis líneas o dos trigramas da lugar a cada uno de los 64 hexagramas posibles. Cada hexagrama tiene un nombre y texto asociado, y representa una determinada situación. El método mas aceptado para la lectura de los hexagramas se basa en un análisis a varios niveles: del conjunto, de los trigramas externos e internos, y de las líneas individuales, con especial énfasis en las líneas móviles. El alcance del sistema descrito en el I Ching es ciertamente amplio y difícil de clasificar. La aplicación mas difundida del I Ching es su utilización como oráculo para predecir el destino tanto de asuntos mundanos como profundos. Sin embargo, a nivel interno, el I Ching representa la base del trabajo energético que nutre las prácticas de meditación taoísta. La meditación es su vez la base de muchas disciplinas de origen chino, por ejemplo, el Chu Kung, del Tai Chi, el Feng Shui, el masaje, la acupuntura…etc. Además, científicos modernos que han tenido acceso a la filosofía del I Ching han descubierto paralelismos fascinantes entre el I Ching y matemáticas, la física moderna y la genética, lo cual sugiere que el I Ching tiene un carácter universal.

  4. Paralelismos entre ADN y el I Ching

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    Una vez expuestas la composición y estructura del ADN y del I Ching, resulta mas sencillo comprender las homologías entre ambos sistemas, que se resumen en la siguiente tabla.

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    Tabla 1. Lista de homologías básicas entre el ADN y el I Ching. |

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    El trabajo pionero de Martin Schönberger (1979) y mas tarde de Johnson Faa Yan (1991) sobre las homologías entre el ADN/código genético y el I Ching se basa principalmente en el análisis de los digramas:

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    Estos dos estudios comparativos asignan uno de los 4 digramas a uno de los cuatro nucleótidos, pero utilizan correspondencias diferentes:

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    Sin embargo, el método comúnmente aceptado por los investigadores del I Ching para interpretar los hexagramas no se basa en los digramas sino principalmente en la lectura de los trigramas y las líneas individuales. Esto crea una discrepancia entre el ADN y el I Ching que Johnson F. Yan soluciona de manera poco ortodoxa y altamente especulativa (como el mismo aclara en la p.59 de su libro). Este autor propone la lectura de los digramas para entender el significado de un determinado hexagrama, y argumenta que no es infrecuente encontrar textos de origen chino que interpretan el I Ching de una manera similar.

    Utilizando los métodos de transcripción de Schönberger y Yan, uno de los 64 codones (es decir, una combinación de tres nucleótidos) equivale a uno de los 64 hexagramas (visto como combinación de tres digramas). Ante la pregunta de con qué ejemplo se han de ilustrar los dos métodos de transcripción en este artículo, el I Ching sugiere el hexagrama 33 (Tun, la retirada). Curiosamente, este hexagrama corresponde según Schönberger al codón UAA, que no codifica ningún aminoácido sino una señal de terminación de la síntesis protéica, y según Yan al codón AGG, que codifica el aminoácido Arginina. En este caso concreto, el método de transcripción de Schönberger refleja una sincronía entre el significado celular de una señal de terminación –parada de la actividad de síntesis de una proteína- y el periodo de parada de la actividad mundana reflejado en el hexagrama 33, pero no así el método de Yan.

    Esta sincronía representa un ejemplo de que el alcance del I Ching es universal, y que podría ser aplicable también en la esfera del microuniverso celular. Sin embargo, si se estudian uno a uno los paralelismos hexagrama-codón según el método de Schönberger, hay varias equivalencias con sentido pero también muchas otras que no tienen lógica aparente. Por un lado, esto podría indicar que el conocimiento actual de la dinámica celular es limitado, y por otro lado, que el I Ching no se somete al estudio racional, y tiene una profundidad mas allá de la lógica. Aunque los trabajos de Schönberger y Yan son ciertamente originales, el método deductivo racional juega una papel predominante en el desarrollo de estos estudios. Es como si una vez descubiertas las homologías iniciales en algún momento de lucidez, el entusiasmo y la inquietud intelectual se resistiesen a aceptar que también pueden existir discrepancias, y buscasen formas lógicas de encontrar una identidad al 100% en todos los aspectos y a todos los niveles.

    Si se tienen en cuenta que el ADN y el código genético fueron descubiertos mediante el método científico experimental (o ciencia externa) a mediados del siglo 20 y el I Ching mediante la meditación profunda (o ciencia interna) hace miles de años, no es una sorpresa que aparentemente también existan diferencias entre ambos. La estructura de I Ching se podría considerar como el reflejo de una conciencia arquetípica anterior a la vida física, que muestra el camino de la evolución. Según la ciencia de la evolución física, hace aproximadamente 3,5 millones de años la tierra contenía un sopa primordial de moléculas simples. Entonces, las moléculas comenzaron a organizarse, posiblemente siguiendo el patrón o la idea arquetípica divina, para dar lugar a moléculas mas complejas que evolucionaron hasta crear la estructura del ADN, la molécula central de la vida. Si se contempla este punto de vista, los paralelismos entre el I Ching y el ADN dejan de ser una sorpresa, o una curiosidad, para convertirse en un reflejo del génesis como un flujo de información entre el mundo sutíl y el mundo físico.

Es uno filósofo guardando silencio

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